España
La sociedad de Calviño ha ingresado 245.600 euros en 5 años y solo ha pagado 5.350 en impuestos, un 2,2%
Aldael Consultores, la sociedad instrumental que crearon Nadia Calviño y su esposo, el economista Ignacio Manrique de Lara, en junio de 2000 para comprar su vivienda ha ingresado 245.621,45 euros en los últimos cinco años, periodo en el que solo ha pagado 5.345,50 euros en Impuesto de Sociedades. Así, la carga tributaria apenas supone un 2 por ciento de los ingresos generados.
El motivo de estos resultados son los cuantiosos gastos y amortizaciones que han cargado a la sociedad, de tal forma que la base de tributación se redujo hasta una cifra poco más que testimonial. Los asesores fiscales consultados sostienen que es «imposible» pagar tan pocos impuestos si estos mismos ingresos se obtuvieran como persona física.
En 2015 Pedro Sánchez dijo lo siguiente en una entrevista en televisión cuando le preguntaron por el caso de la sociedad de Juan Carlos Monedero, uno de los fundadores de Podemos: «Si yo tengo en la Ejecutiva Federal de mi partido a un responsable político que crea una sociedad interpuesta para pagar la mitad de los impuestos que le toca pagar, esa persona al día siguiente estaría fuera de mi Ejecutiva. Es el compromiso que yo asumo con mis votantes y también con los españoles». Tras la información de este diario el pasado viernes, en la que desvelábamos la existencia de la sociedad instrumental, el ahora presidente del Gobierno respaldó a la titular de la cartera de Economía.
Aldael Consultores ha obtenido una tributación tan ventajosa gracias a que las sociedades pueden compensar en el Impuesto de Sociedades las pérdidas declaradas en ejercicios anteriores. Veámoslo con los datos reales de la sociedad familiar de la ministra durante los últimos cinco años, el periodo aún no prescrito para Hacienda. En 2013, Aldael Consultores declaró ingresos por 18.915,57 euros, correspondientes al alquiler de la casa de Mirasierra (Madrid), arrendada desde 2006, cuando Calviño fue destinada a Bruselas.
El resultado fue negativo, pues contabilizó 17.936,31 euros en gastos y 21.335,94 en amortización del inmovilizado, la pérdida de valor de un bien a medida que envejece. Así, 2013 cerró con pérdidas por más de 35.000 euros. Esto significa que no solo no paga impuesto por el beneficio, sino que se reserva el 25 por ciento de la pérdida para compensarlo con hipotéticos beneficios en años posteriores. Aquí un gráfico con todos los datos:
Cambio de tendencia
Llegamos a 2016. En ese ejercicio, la sociedad instrumental del matrimonio Calviño disparó sus ingresos desde los 24.000 euros de 2015 hasta 90.000. Esto le supuso declarar unos beneficios de 50.598,90 euros. El impuesto de Sociedades que corresponde a esta cantidad es casi 13.000 euros, un 25 por ciento, pero pagó cero euros, al compensar las pérdidas de los tres años anteriores, algo que no podría hacer si tributara como persona física.
En 2017, último ejercicio contable presentado, Aldael Consultores siguió incrementando sus ingresos hasta los 96.000 euros y se quitó, entre gastos y amortizaciones, más de 46.000. Quedó un beneficio bruto de 49.334,22 euros, que equivale a un impuesto de Sociedades de algo más de 12.000. Pero como aún arrastraba unos 7.000 euros para compensar impuestos por las pérdidas previas, solo pagaron 5.345,50 euros, la única vez en cinco años que tuvieron que entregar un euro a la Agencia Tributaria.
Por otro lado, la empresa nunca ha tenido empleados ni los administradores perciben honorarios, por lo que no liquida cantidad alguna en concepto de IRPF o cotizaciones sociales.
Aldael Consultores fue registrada el 18 de mayo del año 2000 con 3.006 euros de capital social, el mínimo permitido por ley, y el otorgamiento se produjo el 8 de junio del mimso año. A él acudieron dos socias fundadoras, María José Fernández Rodríguez e Inmaculada Rodríguez Díaz, una treta para ocultar en el registro los nombres de los verdaderos propietarios de la sociedad.
Apenas 15 días más tarde, el matrimonio Calviño-Manrique de Lara les compró las acciones y las destituyó como administradores solidarias, cargo que heredaron la actual ministra de Economía y su esposo. Poco más de un mes después, la sociedad instrumental compró la vivienda, una casa de unos 300 metros cuadrados en el barrio de Mirasierra, en Madrid. En el año 2004, Pedro Solbes, entonces ministro de Economía, nombró directora de Competencia a Calviño. Esta decidió cesar como administradora de Aldael, ya que la sociedad, además de estar registrada para actividades inmobiliaria, también tiene en su objeto social «la prestación de servicios de asesoramiento en materia económica, fiscal, contable y jurídica», así como «gestiones preparatorias de apoyo o complemento de actividades empresariales y consultoría de gestión», lo que podía suponer incompatibilidades.
Para representar sus intereses en Aldael Consultores, la actual ministra colocó en su puesto a su hermano, Iván Calviño, que desde entonces administra la sociedad junto al marido de su hermana.
Fuentes oficiales del Ministerio de Economía aseguran que «la ministra no tiene ninguna relación con la sociedad desde 2004», pero se niegan a explicar qué pasó con sus acciones. Si las hubiera vendido -a su marido, a su hermano o a otra persona- debería tener una escritura notarial de la compraventa, pero las mismas fuentes se niegan a mostrarla.
En la declaración de bienes de la ministra de Economía y Empresa, publicada a finales del pasado septiembre, no aparecen participaciones en Aldael Consultores ni en ninguna otra sociedad. La consultora inmobiliaria contabiliza 1,6 millones de activos, la práctica totalidad en «inversiones inmobiliarias».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

Ramiro
07/07/2019 at 13:55
Si esta presunta DELINCUENTE FISCAL es la Ministra de Hacienda, ¿cómo serán los demás?
Ramiro
19/11/2018 at 16:30
Si esta presunta DELINCUENTE FISCAL es la Ministra de Hacienda, ¿cómo serán los demás?