Internacional
Trump da luz verde a la fuerza militar para acabar con los cárteles de la droga hispanoamericanos
Según informes, oficiales militares ya han comenzado a redactar planes para atacar a ciertos cárteles.
El presidente Donald Trump firmó discretamente una directiva que ordena al Pentágono emplear fuerza militar contra cárteles de la droga latinoamericanos, considerados por su administración como organizaciones terroristas, reportó The New York Times el viernes por la mañana.
La orden establece una base oficial para que el ejército estadounidense lleve a cabo operaciones en el extranjero contra estos cárteles. Según el Times, citando «fuentes cercanas a las conversaciones», oficiales militares ya están elaborando planes para perseguir a ciertos grupos. Sin embargo, no se especificó qué pandillas o cárteles en particular serían blanco de estas acciones.
Durante el mandato de Trump, Estados Unidos designó como organizaciones terroristas extranjeras a siete cárteles de la droga y dos bandas criminales internacionales: Tren de Aragua (TdA), Mara Salvatrucha (MS-13), Cártel de Sinaloa, Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), Cártel del Noreste (CDN), La Nueva Familia Michoacana (LNFM), Cártel del Golfo (CDG) y Cárteles Unidos (CU). Recientemente, la administración añadió al Cartel de los Soles de Venezuela, señalando que es operado por el presidente Nicolás Maduro y altos funcionarios gubernamentales, según el Times. El jueves, Estados Unidos aumentó la recompensa por Maduro a 50 millones de dólares, destacando sus vínculos con pandillas transnacionales y cárteles de la droga.
«Maduro utiliza organizaciones terroristas extranjeras como TdA, Sinaloa y el Cartel de los Soles para introducir drogas mortales y violencia en nuestro país. Hasta la fecha, la DEA ha incautado 30 toneladas de cocaína relacionadas con Maduro y sus asociados, con casi siete toneladas vinculadas directamente a Maduro», afirmó la procuradora general.
Sheinbaum rechazó la propuesta de Trump, diciendo: «La soberanía no se vende. La soberanía se ama y se defiende».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
