Internacional
Trump ha hecho «moverse» a Oriente Medio. Arabia Saudí: «también nosotros estamos hartos de los palestinos» dice el príncipe Bandar ben Sultán
El expeditivo e inaudito ataque del príncipe saudí Bandar ben Sultán ben Abdulaziz contra la dirigencia palestina, en el curso de una entrevista emitida por la cadena saudí Al Arabiya el pasado día 6, añade al Reino y a sus ciudadanos a la creciente lista de árabes que consideran a los palestinos unos «desagradecidos».
En la misma, el exembajador saudí en EEUU afirmó:
«La palestina es una causa justa, pero sus impulsores son unos fracasados, mientras que la israelí es una causa injusta, pero sus impulsores han demostrado ser exitosos.»
Bandar acusó a los palestinos de adular a los enemigos de Arabia Saudí, como Irán y Turquía, y los criticó por decir que Emiratos y Baréin estaban siendo unos traidores por establecer relaciones con Israel. También los acusó de «ingratitud y falta de lealtad» hacia Arabia Saudí y los demás países árabes que llevan décadas apoyándolos.
Tras la entrevista, numerosos saudíes y ciudadanos de otros países del Golfo manifestaron su apoyo al príncipe Bandar por sus críticas a los palestinos, y algunos proclamaron llegada la hora de un nuevo liderazgo palestino que dé prioridad a los intereses de su pueblo y no se quede con la ayuda que le envían los países árabes y Occidente.
«Creo que ha llegado la hora de formar un comité árabe permanente bajo los auspicios de la Liga Árabe para manejar la cuestión palestina y proceder a un diálogo cara a cara con Israel», afirmó el columnista y analista político emiratí Abdulá Naser al Otaibi. «Tras esta conversación tan franca y reveladora [en alusión a la entrevista de Bandar], creo firmemente en la necesidad de que los árabes encuentren la manera de gestionar la cuestión palestina».
Al Otaibi es uno de los comentaristas árabes que han hablado recientemente de la necesidad de que los países árabes se hagan cargo y traten de resolver el conflicto árabe-israelí, sin la intervención del fracasado y corrupto liderazgo palestino. Se trata de una demanda que ningún árabe se atrevía a plantear en las últimas décadas, y demuestra que un creciente número de árabes piensa que no habrá solución al referido conflicto mientras el actual liderazgo palestino siga al mando.
El analista político saudí Fahim al Hamid comentó que en las últimas décadas los palestinos han desperdiciado numerosas ocasiones de encontrar una solución a su querella con Israel. Respecto de la lucha de poder entre Fatah, gobernante en la Margen Occidental, y Hamás, que controla Gaza, Al Hamid ha acusado a ambas partes de «traficar» con la causa palestina.
«Cuando Israel se retiró de la Franja en 2005, a los palestinos se les presentó una oportunidad de alcanzar mayores ganancias», escribió.
«Sin embargo, Hamás se negó a unir a los palestinos y puso los cimientos para la división entre ellos. En lugar [de trabajar por la unidad], Hamás se puso a buscar financiación en Turquía, Qatar e Irán.»
Ensalzando las palabras de Bandar, Al Hamid añadió:
«Es una desgracia que los hermanos palestinos hayan traficado con su tema durante más de 60 años e insistido en la negativa al compromiso, el sabotaje de las negociaciones y el rechazo de todas las iniciativas de paz. Se acabó el traficar con las preocupaciones del pueblo palestino. En beneficio de la gente de Gaza y la Margen Occidental, es preciso que los árabes sensatos intervengan a fin de alcanzar una paz regional integral. Nosotros les decimos a los palestinos aquello que dijo Lincoln: ‘Puedes engañar a todo el mundo durante un tiempo y a algunos todo el tiempo, pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.'»
Haciéndose eco igualmente de las críticas del príncipe Bandar, el columnista saudí Mohamed al Said rechazó las protestas palestinas por que se les acuse de inmiscuirse en los asuntos internos de los países árabes:
«En las últimas seis décadas, los palestinos se han presentado como neutrales en los asuntos árabes. Sin embargo, se han convertido en marionetas de Qatar, Turquía e Irán. Los palestinos han practicado un terrorismo sistemático contra la mayoría de los países árabes y dirigido sus pistolas y bombas contra los árabes.»
Al Said aseguró también que los palestinos han incurrido asimismo en otra forma de terrorismo: la extorsión monetaria contra los árabes «o contra cualquiera que consideraran hostil. No debemos olvidar sus operaciones terroristas contra consulados y embajadas, los asesinatos de personalidades saudíes, así como los secuestros y los atentados contra aviones».
Además, acusó a los palestinos de insultar a Arabia Saudí con la quema de su bandera y de retratos de sus líderes y con la publicación de viñetas ofensivas en los medios manejados por Fatah y Hamas. Al Said añadió:
«Lo único que quiere Arabia Saudí [es que los palestinos] dejen de dañar al Reino y a sus ciudadanos. Los palestinos deben ser conscientes de que la calle saudí no va a seguir tolerando tales abusos. Los dirigentes palestinos deben adoptar una posición sensata si no quieren perder el apoyo de Arabia Saudí.»
El analista político saudí Abdelrahmán al Mulhem ensalzó al príncipe Bandar por exponer los fracasos de la dirigencia palestina. «Las máscaras han caído y la verdad ha salido a la luz», escribió. «Los líderes palestinos podrían haber puesto fin a la tragedia de su pueblo aceptando la Resolución 242 de las Naciones Unidas», que habla de «la necesidad de trabajar por una paz justa y duradera en la cual cada Estado de la zona pueda vivir en paz y seguridad, con unas fronteras reconocidas y libre de amenazas y actos de fuerza».
Al Mulhem comparte plenamente la afirmación del príncipe Bandar de que los líderes palestinos no quieren poner fin al conflicto con Israel porque prefieren preservar sus intereses personales, y añade:
«Los dirigentes palestinos han perdido numerosas oportunidades de resolver el conflicto israelo-palestino, y las han desperdiciado para poder seguir traficando con la cuestión palestina (…) Han decidido alinearse con Irán, el enemigo número uno de la nación árabe. ¿Qué ha hecho Irán por Palestina desde 1979? Irán es un país terrorista. El terrorismo no hace sino alimentar el terrorismo. Los dirigentes palestinos han afanado la ayuda enviada al pueblo palestino y se han construido casas en Washington, París y Londres, mientras ignoran el sufrimiento de su gente.»
Fahd al Shoquiran, investigador y columnista saudí, dijo que a los palestinos «hay que recordarles que los miles de millones de dólares que sus líderes han recibido de Arabia Saudí podrían haberse empleado en la construcción de grandes ciudades palestinas». En cambio, sus líderes los han utilizado para comprarse aviones privados y edificios de lujo en Europa y EEUU. «Para los líderes palestinos, la causa palestina no es más que un plan de inversión que rinde grandes beneficios», afirmó.
«Por eso el debate sobre la necesidad de una alternativa efectiva en el liderazgo político les produce pánico. El discurso del príncipe fue claro, directo, acertado y franco. Fue una llamada a la acción. Las cosas han cambiado, y quien quiera una solución ha de buscar maneras de lograrla.»
En cuanto a los líderes palestinos, parece que temen responder a las graves acusaciones del príncipe Bandar. No han mandado sus turbas a la calle a quemar banderas saudíes. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, y sus altos cargos son bien conscientes de que, a diferencia de Emiratos y Baréin, Arabia Saudí es un país grande y poderoso. Y que perder su apoyo significaría perder el de muchos otros países árabes estrechamente vinculados al Reino.
El ataque de los medios saudíes contra los palestinos podría ser visto como un indicio de que el Reino pretende seguir los pasos de Emiratos y Baréin y establecer relaciones con Israel. Sea como fuere, lo evidente es que, por lo que a Arabia Saudí respecta, los palestinos están ahora mismo sobre una capa de hielo muy, muy fina. De hecho, puede que cuando despierten descubran que el hielo se está derritiendo en todo el mundo árabe.
Internacional
Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia
La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.
Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.
La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.
Una marcha para que Louis sea “el último”
La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.
Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.
La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos
La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.
La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.
Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia
Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.
Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.
“Creen que son intocables”
La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.
El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.
Un crimen que golpea el debate político francés
La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.
La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.
