Internacional
Un comandante de la Fuerza Espacial de Estados Unidos fue expulsado por el gobierno de Joe Biden después de que criticara la presencia del marxismo en el Ejército
El comandante Matthew Lohmeier perteneciente a la fuerza recientemente creada por el ex presidente Donald Trump fue desvinculado después de advertir los efectos causados por el marxismo en las Fuerzas Armadas.
En los últimos días la Fuerza Espacial de los Estados Unidos, creada por Donald Trump, ha estado envuelta en una fuerte polémica, después de que el gobierno de Joe Biden expulsará del Ejército al Teniente Coronel Matthew Lohmeier, comandante de esta división.
Su expulsión se dio luego de una aparición en el podcast conservador »Information Operation», donde Lohmeier se refirió a la ideología marxista como un conjunto de ideas muy peligrosas que se están metiendo en universidades, medios de noticias e incluso el gobierno federal y el Ejército.
Además, en otro podcast que se viralizó, conducido por el presentador Steven Gruber, volvió a mencionar su preocupación por el marxismo y aseguró que es una ideología incompatible con el modelo de país que es Estados Unidos.
En este programa también disparó contra las políticas de diversidad de género que promulgó el gobierno de Joe Biden en sus primeros meses al frente del Ejecutivo, diciendo que los «planes de inclusión sexual» en las Fuerzas Armadas están mermando su capacidad militar, frente a una China que cada vez profesionaliza más a su Ejército.
En ese sentido, recordó que Obama había implementado en las fuerzas cursos de «teoría racial crítica«, una suerte de reformismo histórico que busca volver a explicar la historia del país con un enfoque en la comunidad afroamericana. Trump había eliminado estos cursos por decreto pero Biden los volvió a introducir.
A US Space Force Commander was just relieved of command for speaking out against Critical Race Theory
He felt so strongly about how it is ruining our military, he wrote a book about it
Space Operations Command has now placed him under investigation https://t.co/TWo9yvoqEF pic.twitter.com/X9YlG0HCkm
— Jack Posobiec (@JackPosobiec) May 16, 2021
Desde el Departamento de Defensa informaron que el Teniente General Stephen Whiting, que supera en rango a Lohmeier, ya le anunció que fue relevado de sus tareas en la base de la fuerza aérea Buckley en Colorado, que comparten con la fuerza espacial, debido a una »falta de confianza en Estados Unidos».
Whiting además inició una investigación para determinar si los comentarios realizados por Lohmeier constituyen una actividad política prohibida bajo la actividad militar.
Lohmeier estaba presentando su nuevo libro acerca del marxismo y su infiltración en las fuerzas armadas, «Revolución irresistible: el objetivo de conquista del marxismo y la destrucción del ejército estadounidense«, para el cual había pedido permiso antes de escribirlo.
Como era de esperarse, por su expulsión de las fuerzas, su libro se hizo bestseller en Amazon en tan sólo 2 horas.
UPDATE: Two hours after my first tweet the Space Force commander’s Critical Race Theory book is out of stock and a #1 bestseller pic.twitter.com/aJr0AhnAqy
— Jack Posobiec (@JackPosobiec) May 16, 2021
El libro lo empezó a escribir durante el gobierno de Trump, y en los primeros días de la pandemia que azotó al mundo. Sin embargo, su libro tomó un nuevo significado desde la asunción de Biden, ya que en pocos meses las Fuerzas Armadas han sido puestas contra las cuerdas tanto en asuntos de género como en temas raciales.
Uno de estos ejemplos es el video de propaganda recientemente lanzado por el Ejército, titulado »Emma/The Calling» en el cual alientan específicamente a las lesbianas a unirse a las fuerzas, basándose exclusivamente en su orientación sexual y no en su capacidad militar o su compromiso por la patria.
Este nuevo tipo de videos de reclutamiento también se introdujeron en la CIA, en un paupérrimo spot en el cual se ve a una empleada latina que asegura tener «trastorno de ansiedad generalizada» y «trastornos de personalidad«, alentando a todas las sexualidades a unirse a la «renovada» agencia.
Las agencias encargadas de defender la soberanía del país, desde el mes de febrero, realizan campañas alejadas de su objetivo principal, que es lograr que Estados Unidos se imponga a sus rivales.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
