Internacional
La imbecilidad LGTB no tiene fronteras: Una estudiante escocesa enfrenta sanciones por decir que las mujeres tienen vagina
Una estudiante escocesa se enfrentará a una investigación interna de la Abertay University después de afirmar que la precondición anatómica para ser mujer es tener vagina, acabando denunciada por «transfobia».
Lisa Keogh, una estudiante de la Abertay University, está enfrentando una acción disciplinar por un motivo insólito. Keogh, escocesa de 29 años y estudiante de Derecho, fue invitada a debatir sus puntos de vista sobre qué es lo que define a una mujer. Ella respondió que para ser mujer es necesario tener un aparato reproductor femenino, mencionando particularmente la vagina.
Estas afirmaciones que tuvieron lugar durante un seminario en línea y ofendieron a algunos compañeros de clases, quienes la reportaron ante la universidad. El medio local Spiked la entrevistó y la joven contó que el alboroto empezó por decir que los hombres son, en promedio, más fuertes que las mujeres.
‘‘Dije que estoy de acuerdo con la igualdad de derechos, pero que no se puede esperar un resultado igual. Por ejemplo, no puedo levantar cosas tan pesadas como un hombre’’ explicó. Keogh invocó una anécdota: cuando trabajaba en un garaje, los hombres la ayudaban con las cosas pesadas porque no era tan físicamente capaz como ellos.
‘‘Yo era una mujer pequeña y ellos eran mecánicos fornidos. Tengo los mismos derechos que ellos y los hombres en general, pero no puedo ser un hombre, por así decirlo’’ explicó al medio. Entonces, sus compañeros la tacharon de misógina por decir que las mujeres son, en promedio y físicamente hablando, menos fuertes que los hombres.
Ella negó que fuera misoginia y argumentó que simplemente estaba tomando un extracto de la realidad para explicar que hombres y mujeres no son iguales y que por eso no se pueden esperar los mismos resultados. Diversos estudios muestran que, por lo general, las mujeres tienen menos fuerza corporal que los hombres y tienen menos masa corporal, algo que no hace falta estudiar para conocer.
Decir que los hombres son más fuertes físicamente: Misoginia
Podemos citar al menos tres papers científicos de diferentes épocas que respaldan la afirmación. Un estudio (1993) de la Revista de Fisiología Aplicada muestra que, en promedio, las mujeres tienen entre la mitad y dos tercios de la fuerza que tienen los hombres. Esto dependería de si examinamos la parte superior del cuerpo o la parte inferior, pero la muestra era reducida (16 personas). Otro más reciente (año 2000) y con una muestra más amplia concluyó que los hombres tienen un promedio de 12 kilos más de masa muscular. Además, los hombres tienen en promedio 40% más fuerza que las mujeres en la parte superior del cuerpo y 33% más en la parte inferior. ‘‘No decía que la mayor peso muerto femenina del mundo no sea más fuerte que el hombre promedio. Pero el hombre promedio es más fuerte que la mujer promedio, genéticamente hablando’’ aclaró Keogh.
Decir que las mujeres tienen vagina: “Transfobia”
‘‘Entonces me preguntaron cómo definiría a una mujer y les dije que mi clasificación de mujer es alguien que nace con vagina y la capacidad de menstruar’’ contó. Al pronunciar esas palabras, la tensión se rompió y Keogh describe la situación como poner un blanco sobre sí misma. ‘‘Me había expuesto a mí misma’’.
Fue denunciada, según tiene entendido, por varios de sus compañeros de clase y ahora se enfrenta a una acción disciplinar. La estudiante está en su último año y está por entregar su trabajo de grado, así que los «correctivos» a tomar en su contra son limitados. ‘‘Lo único que pueden hacerme ahora es expulsarme y/o negarme mis honores’’ explica, pero si le niegan sus honores dañarán sus opciones laborales.
Pesando sobre ella el riesgo de truncar su propia carrera, explicó en dos ocasiones que no se arrepiente de lo que dijo. ‘‘La carga recae sobre ellos, ya que son ellos los que se sienten ofendidos por los hechos biológicos. No es mi problema’’ argumentó la estudiante, que recordó que no hizo nada ilegal ni discriminó a nadie porque solo señaló cuál es la realidad.
Daily Mail recoge que la posibilidad de sanciones apareció cuando la denuncia pasó del Panel Disciplinario Estudiantil a la Junta Disciplinaria Estudiantil de la institución. Keogh dice que entiende que la universidad investigue las quejas, pero se decepciona porque creyó que «habría más sentido común». ‘‘Pensé que la universidad haría un poco de sentido común y concluiría que no había ningún caso que responder. En cambio, decidió ampliar la investigación’’ comentó. En una entrevista reciente con la BBC, recalcó que no se retracta a pesar del tortuoso proceso burocrático, que coincide con sus exámenes finales.
Juan Antonio Castro
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
