Sociedad
Un discapacitado denuncia a unas prostitutas por subir a Whatsapp un vídeo suyo bailando
Un hombre de 44 años con una discapacidad del 64 por ciento y bipolaridad ha denunciado que varias prostitutas le grabaron bailando en el interior de una casa de citas de Dénia (Alicante) sin que se percatara, y que han distribuido el vídeo por la red social Whatsapp sin su consentimiento.
En la denuncia presentada por el padre por un supuesto delito contra la intimidad, a la que ha tenido acceso Efe, se informa de que la grabación tuvo lugar el último día de San Valentín, el 14 de febrero de 2019, en un prostíbulo de Dénia aunque los hechos se pusieron en conocimiento de las fuerzas de seguridad el pasado 30 de marzo.
La víctima ha relatado que ese día acudió al piso donde entre tres y cuatro mujeres ejercen la prostitución, y donde le cobran 11 euros por un servicio de 15 minutos, y ha añadido que una de las chicas, la cual “le gusta”, le pidió que bailase y le filmó junto contra mujeres “sin su consentimiento” y sin que se percatase “de que le estaban grabando”.
Este hombre también ha explicado en su denuncia que, en la casa de citas, solía limpiar la cocina, la vajilla y las zonas del piso que “las mujeres le pedían”, al tiempo que también les bajaba la basura e, incluso, les compraba cerveza.
El denunciante ha señalado que ha recibido el vídeo en su teléfono móvil personal por Whatsapp y ha continuado que es en dicha red social “donde al parecer está circulando”, aunque desconoce quienes pudieran tener el mismo.
La Policía Nacional de Dénia ha identificado y localizado a una de las ‘madam’, a la cual ha tomado declaración en calidad de investigada por un delito contra la intimidad por los hechos relatados.
Esta mujer responsable de la de citas ha manifestado que conoce al denunciante porque “pasaba todos los días” por el piso, pero ha asegurado que únicamente iba a la cocina para tomarse un refresco, sin llegar a realizar labores domésticas, y que “cuando tenía dinero las chicas le hacían un servicio”.
Esta mujer ha asegurado que desconoce la existencia del vídeo y que tampoco recuerda la identidad de las mujeres a las que ha alquilado habitaciones de su domicilio.
Por su parte, una de las mujeres que estaba ese día 14 de febrero ha admitido que sí conocía las imágenes, aunque no sabe quien las tomó, y ha agregado que el denunciante “sí” sabía “que le grababan”.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
