Sucesos
Un ex agente del CNI revela de qué forma chantajea Marruecos a España: “El reino de Marruecos es el principal productor y exportador de drogas del mundo”
Hoy nos hemos encontrado con una interesante información de la que se hace eco el digital saharaui ‘EcSaharaui‘. Ellos, a su vez, se hacen eco de un artículo del escritor y periodista René Naba, director del digital ‘Madaniya’, en el que realiza una entrevista a un ex agente del CNI ya retirado y en el que trata el lado oculto de las relaciones entre Marruecos y España.
Muchas de las revelaciones realizadas por ese ex agente son extraordinariamente interesantes y revelan de qué forma nos encontramos en España con unos gobiernos que están totalmente a merced de los caprichos del Reino de Marruecos a costa de la inmigración ilegal e incluso del narcotráfico.
El ex agente, que reconoce haber conseguido infiltrarse en los servicios de inteligencia marroquíes, afirma que “el trabajo de los servicios marroquíes en España es un tema tabú entre los altos cargos políticos del estado español por la delicadeza del tema”. Y es que la realidad parece ser muy diferente a lo que se nos intenta vender desde el gobierno español acerca de esa supuesta importancia de la colaboración entre los dos países que parece ser inexistente por parte de Marruecos, tal y como muchos imaginábamos: “los servicios de inteligencia marroquíes, al igual que el Ministerio de Bienes Religiosos trabaja, por supuesto, para preservar a la comunidad musulmana de Europa, en particular a la comunidad marroquí, de cualquier tentación fundamentalista, pero al mismo tiempo, asegure su control sobre esta comunidad a través de la religión”.
Pero lo más fuerte es cuando habla de la relación del Reino de Marruecos con el narcotráfico ya que, leyendo estas afirmaciones nos podemos explicar muchas de las actuaciones que vemos entre los dos países y que, los españoles, no entendíamos hasta este momento: “La cooperación tiene un precio entre Marruecos y Europa en el campo de la inmigración ilegal y el narcotráfico en que el reino de Marruecos es el principal productor y exportador de drogas del mundo”. Los narcóticos, añade, “constituyen el arma privilegiada del Majzen, en particular el séquito del rey, con miras a obtener un trato recíproco y ventajoso en las relaciones de Marruecos con los europeos”. ¿Y que dirá de todo esto el «machote» de Mohamed VI, del que se dice que bebe los vientos por cierto ministro español?
¿A que después de leer estas declaraciones a muchos de ustedes les ha pasado lo mismo que a nosotros y comienzan a explicarse muchas cosas? Leer esto sobre Marruecos y ser conocedores, como somos, de las buenas relaciones del gobierno comunista de España con otros países cuyo principal comercio parece ser el mismo que el de Marruecos, como es el caso de Venezuela, es bastante clarificador. Vaya, vaya, vaya…
(El Diestro/EcSaharaui)
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
