Sociedad
Un travesti marroquí busca refugio en Europa al «desenmascararlo» la policía
Un hombre marroquí travestido, maltratado recientemente por agentes de policía en Marrakech, que desveló su identidad ante toda la sociedad, pretende ahora pedir asilo en un país europeo a fin de «vivir como quiere» sin verse obligado a cambiar de «manera de ser».
El ‘escándalo’ se remonta a la noche del 31 de diciembre. Cuando regresaba de una fiesta de fin de año, Chafiq Lafrid, de 33 años, tuvo un leve accidente de tráfico en el centro de Marrakech pero no quiso parar en el lugar del suceso, lo que provocó la intervención de la policía para echarle el alto.
«Paré el coche, pero no quise abrir la ventanilla porque iba vestido de mujer y tenía miedo de la gente que se había concentrado en el lugar, así que el policía rompió el cristal de la ventanilla del coche y me sacó a empujones», cuenta por teléfono a Efe desde Marrakech.
Agregó que en lugar de protegerle de la «muchedumbre», los agentes le hicieron fotos que difundieron junto a imágenes de sus propios documentos personales, que comenzaron a circular por las redes sociales.
Chafiq, originario de la ciudad de Juribga, en el centro del país, vive en Marrakech desde hace siete años y trabaja como administrativo en una clínica privada.
«Este incidente me ha afectado muchísimo. He decidido irme de todas maneras a un país europeo que respete mi opción sexual. Soy así de siempre y no puedo cambiar de forma de ser», precisó el hombre que sirvió también en las Fuerzas Armadas Reales durante once años.
Chafiq declaró sufrir daños psicológicos y físicos a raíz del incidente por lo que ha obtenido una baja de médica de un mes.
«Ni a un criminal se le trata así. Mi familia no sabía de mi orientación sexual y ahora está conmocionada», subrayó.
Las fotos y vídeos de Chafiq, con un vestido de noche azul mientras era empujado por agentes de seguridad y recibía insultos de los transeúntes, han circulado de forma masiva por las redes sociales y las aplicaciones de comunicación.
La Fiscalía acusó al hombre únicamente por intento de fuga en accidente de tráfico, mientras que la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN) ha dictado sanciones disciplinarias contra cuatro oficiales que intervinieron en el suceso por atropello a su intimidad.
Según un comunicado de la DGSN, los cuatro agentes, dos de ellos de alto rango, han sido castigados con medidas que llegan hasta la suspensión temporal de sus funciones por «no tomar las medidas necesarias para proteger los datos personales» de una persona bajo custodia policial.
La dirigente del Movimiento Alternativo de Libertades Individuales (MALI), Betty Lachgar, explicó a Efe que su organización está orientando a Chafiq para que consiga salir de Marruecos, y ha comenzado por ayudarle a obtener un pasaporte, además de ayudarle a «gestionar sus contactos con la prensa».
«Millones de personas han visto el vídeo. Ni siquiera se puede cambiar de barrio porque es propietario de la casa en la que vive y no tiene otra adonde ir», precisó Lachgar, que añadió que Chafiq no es un militante, sino que hasta el incidente desconocía que hubiera en Marruecos un movimiento de defensa de los LGTB.
La homosexualidad está criminalizada en Marruecos por el artículo 489 del Código Penal que castiga con una pena de entre seis meses y tres años a «quien cometa un acto impúdico contra natura con un individuo de su mismo sexo», y también recibe una gran reprobación de la sociedad y de sectores políticos conservadores.
El travestismo, sin embargo, no está contemplado en ningún artículo legal.
Los tribunales marroquíes emiten condenas contra quienes atacan a los homosexuales para enviar el mensaje de que la Justicia es la única parte con competencia si se produce algún tipo de perturbación social.
En agosto de 2015, por ejemplo, el Tribunal de Primera Instancia de la ciudad de Fez, en el centro del país, condenó por «violencia y daño intencionado» a cuatro meses de cárcel a dos jóvenes que trataron de linchar a un hombre travestido en medio de una multitud.
El por entonces ministro de Justicia el islamista Mustafa Ramid defendió que los agresores fueran procesados pero al tiempo exhortó a los homosexuales a que dejasen de «provocar a la sociedad».
En agosto de 2017, Ramid, en su actual cartera de Derechos Humanos, calificó de «basura» a los homosexuales en una conversación con periodistas que al parecer no sabía que estaba siendo grabada.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
