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Opinión

Una España desde el siglo VI. Quince siglos, nada menos

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En De laude et deploratione Spaniae, San Isidoro (560-636), prólogo a su Historia Gothorum (624) con base en Plinio el Viejo, sin duda, en su alabanza a Italia al final de su Historia Natural hace un elogio de España: De todas las tierras que se extienden desde el mar de Occidente hasta la India tú eres la más hermosa. ¡Oh sacra y venturosa España, madre de príncipes y de pueblos!… Tú eres la gloria y el ornamento del mundo, la porción más ilustre de la Tierra… Tú riquísima en frutas, exuberante en racimos, copiosa en mieses, te revistes de espigas, te sombreas de olivos, te adornas de vides. Están llenos de flores tus campos, de frondosidad tus montes, de peces tus ríos…”

En virtud de la última división de la diócesis de la Hispania romana hecha por Diocleciano (emperador de 284 a 305), la España visigótica a la que se refiere el santo, comprendía, en la prefectura de las Galias, a cargo de un Vicarias Hispaniarum, las provincias de la Bética, la Cartaginense, la Tarraconense, la Gallecia y la Lusitania. Posteriormente se agrega la Baleárica. No se refiere, pues, a la sola Bética, como afirman algunos.

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En el siglo VIII, en el 711 se produce -con la impagable ayuda de los judíos discriminados y un régimen disgregado y traicionero- la invasión en sucesivas oleadas y manu militari de los musulmanes del lejano Califato de Bagdad. Una rápida invasión, en cuatro años. Carlos Martel, en Poitiers, desbarata en el 732 el progreso de la invasión musulmana hacia Europa y provoca su retracción, en sucesivas etapas, al sur peninsular.

El esplendor, el culmen de poderío musulmán, de un Estado poderoso en la península visigoda y cristiana invadida, se produce en el califato de la Córdoba del siglo X con un Omeya, Abderramán III, proclamado emir en el 912 y califa en 929 que reinó 49 años tras dos siglos de invasión, desorden musulmán, rotura con el califato de Bagdad y creación del califato de Córdoba.

Con la victoria en Covadonga del rey asturiano Pelayo en el 722 se produce el comienzo de una lenta y trabajosa reconquista cristiana que duraría 781 años, en unos tiempos largos y prolongados propios de aquellos tiempos, que hoy no pasarían de décadas. En el X ya están los cristianos en la meseta, en la cuenca del Duero erizada de castillos. En el XI son cuatro reinos -que se van formando y consolidando en la terea- los que la acometen, el de León, Navarra, Aragón y Castilla, junto al condado de Cataluña. Habían repoblado ciudades y se mostraban solidarios con la causa. El califato deviene en taifas, en división y en el XII el impulso se concentra hasta la gran victoria de las Navas en el XIII, en 1212, la de Alfonso VIII y pórtico de la victoria final.

El emirato cordobés, en el largo reinado de su primer emir Abderramán I crea su capital en las ruinas de la Córdoba de del 756 y los sucesores Hixem I y Alhakem I buscaron la unidad a base de mano durísima con los disidentes, dejando de lado el empuje de los reinos cristianos en el norte de la península sin otras réplicas que expediciones de castigo. Abderramán II, aún emir, en 822 se encuentra con una heterogeneidad y permanente inestabilidad porque la población seguía siendo la hispanorromana, con aportaciones visigodas y judías. La árabe no pasaba de cincuenta mil personas, eso sí de calidad y rango, verdadera y poderosa aristocracia.

Se renueva las murallas, edifica la enorme mezquita No le atraía la climatología de la lluvia y el frío y se había producido una despoblación, un colchón, en la meseta norte y los reyes asturianos se limitaban a incursiones por la cuenca del Duero, esperando poder repoblarla. Años y años, hasta este siglo X, en el que se comienza a repoblar y a asentar población cristiana. El califato cordobés hasta el XII no tiene una población 100% islámica. Hasta entonces hubo una coexistencia relativamente pacífica entre las tres civilizaciones, a lo Toledo, siempre bajo la supremacía del Islam. Estos cristianos que se pasaban de bando eran los muladíes, y mozárabes los cristianos de religión, pero arabizados y abducidos en muchos aspectos, que adoptaban nombres árabes, no comían cerdo y sus maneras eran de admiradores de una civilización que consideraban superior.

Abderramán III acometió la construcción de fastuosa Medina Azahara extramuros, en la falda de la sierra y consiguió una capital del califato que llegaba a los cien mil habitantes, e incluso los superaba en concentraciones de tropas, cuando Paris o Roma no pasaban de cuarenta mil. Con él se alcanza una estabilidad política y una bonanza económica, un punto de inflexión y se proclama califa en el 929, a los diecisiete de ser emir. No era feliz, según decía, porque se preocupaba de todo y no dejaba los problemas en manos de favoritos ni ministros. Quizás lo que le molestaba más era la actitud agresiva de los reinos cristianos del norte que no cesaban en sus intentos.

Cuando Abderramán III subió a Simancas en el 939 se produjo un choque brutal de dos masas de caballería. En la retirada, el Califa apenas salvó su vida y poco más. A su regreso a Córdoba crucificó a sus generales. Las siguientes incursiones de castigo ya fueron sin su asistencia personal. Su hijo Alhakem II heredó un Estado fuerte, rico, sin rival en Europa, una corta de avío y un ejército numeroso. Ese fue el climax musulmán.

Inclinado a las letras, la poesía, la música, las joyas, tapices y bellezas de Medina Azahara y la mayor biblioteca del Occidente de entonces, nombró heredero a Hixem II, un incapaz a merced del favorito de su madre la sultana, Almanzor -el Victorioso- que hizo poco menos que meterle en un convento.

Después y durante veinte años castigó a los reinos cristianos con sus razzias, preferentemente arruinando iglesias y monasterios hasta los cimientos, y degollando a sus moradores como en san Pedro de Cardeña, tipo frente popular republicano, llegando a Santiago –famoso ya en toda la cristiandad- cuyas campanas se llevó a Córdoba a lomos de cautivos. Los finales del siglo XI son los del enfrentamiento a muerte de dos mitades de España. Ni el mismo Almanzor, muerto con el siglo XI, en Medinaceli tras ser derrotado en Calatañazor, creía posible vencer. Era ya una decadencia que terminaría en la derrota de las Navas de Tolosa en el XIII, y se consumaría en el XV con la toma de Granada por los reyes Católicos y la total expulsión de los invasores tras 781 años.


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NO, aunque sea usted patriota, no hace falta que insulte al Rey

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Su Majestad el Rey Felipe VI
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La inveterada imbecilidad de autodenominarse “Patriota” y odiar al Rey con rabia irrefrenable.

Sí, señores. Tal cual se explicita en el titular. Por más que nos esforcemos, se nos escapan entre los dedos de las manos las posibles razones coherentes para decir de uno mismo que ama a España, que el Caudillo nos salvó a todos del comunismo, que el actual régimen pseudodemocrático es la perdición de la Patria… para luego atacar con todo el odio posible y machacar al máximo la figura del actual Rey, Su Majestad Felipe VI, y de su padre, el Rey Juan Carlos I.

Es decir, se nos escapan de las manos las razones… a menos, claro, que, o bien uno sea idiota, en cuyo caso le disculpamos, o bien que sea un traidor, en cuyo caso nos produce la náusea natural, pero que, al fin y al cabo, nos lleva a entender la razón de ser de semejante actitud, aunque sea por un comportamiento deleznable y abominable pero muy extendido entre muchas de las personas que se autodenominan “Patriotas”.

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Porque, en realidad, una de las cosas más tristes, y una de las cosas de las que más se aprovechan las hordas rojas es, sin duda, la imponente minusvalía intelectual de la que hace gala una parte importante de la masa “patriótica” española, sobre todo de aquella que se mueve y se deja sentir por las llamadas “redes sociales”.

Es un ultraje, y es un insulto evidente, doloroso e inadmisible que tantas personas -no sé si de buena o mala fe- que se titulan de patriotas dejen sus pensamientos en Facebook o en Twitter -pero en Facebook sobre todo- garrapateados en un español vergonzoso, trufado de faltas de ortografía que avergonzarían a un párvulo y que demuestran una ignorancia y un analfabetismo tan magno y gigantesco que uno no puede por menos de comparar la ortografía patriótica con el Peñón de Gibraltar: ambas dos, cosas enormes y, ambas dos, cosas que nos han sido arrebatadas y parecen irrecuperables. Pero, sobre todo, la ortografía de tanto semoviente patriótico. Esa sí que es inalcanzable.

Lo que parece claro es que, con semejantes mimbres, es imposible hacer una cesta decente. ¿Qué podemos esperar de un personal que tan pronto protesta por la profanación de un cadáver como se medica con lejía para tratar no se sabe muy bien qué trastorno siguiendo los dictados de un sinvergüenza -encima independentista- como el delincuente de José Pamiés?

Y luego tenemos el tema favorito de muchos patriotas. O eso dicen que son: maltratar verbalmente al Borbón. Exactamente de la misma forma y manera que los “rojos” a los que tanto odian. Y siempre, usando como excusa el mismo argumento idiota: ¿Por qué el Rey no hace nada cuando….? ¿Por qué el Rey permite que…? ¿Por qué el Rey no les echa y toma el mando cuando…?

¡Maldición! 40 años criticando la maldita Constitución del 78 y ¡No se la han leído! Básicamente, señoras y señores, el Rey no hace nada PORQUE NO PUEDE.

Puede que además, no le apetezca, no quiera, le parezca todo bien o sea tonto. No lo sé, y no me importa, verdaderamente. Podría ser una eminencia, y seguiría sin poder hacer más de lo que hace.

Porque sí, hace cosas, pero son cosas que entran dentro del Reino de la sutileza institucional… y lo que es sutileza, el pueblo español -el populacho, vaya- carece de ella por un problema genético: el común del español genérico, del montón, el Pérez de turno sería incapaz de reconocer una sutileza aunque la sutileza le diera una bofetada.

Y luego tenemos a los conspiranoicos del postureo borbónico: los que están absolutamente convencidos de que el Rey es mucho más poderoso que el Presidente de los Estados Unidos y ha urdido todas las conspiraciones de los últimos cien años: desde la muerte de Kennedy hasta la de Carrero, pasando por el 11M, el 11S y la “performance” nacionalista catalana. Todo. Todo es culpa del Borbón que, no se sabe bien cómo ni porqué, está detrás de todo aquello.

Lo más grave, en realidad, sigue siendo la ignorancia del pueblo español. Esa petulancia chulesca del “Soy un ignorante y me chuleo de ser un ignorante” y negarse a leer, aprender, averiguar, pero sobre todo, negarse a PENSAR.

Aún así, me gustaría que con estas letras, alguien encendiera la llama del pensamiento neuronal, y le diera -así de ingenuo soy- por seguir el razonamiento que pienso exponerles de inmediato.

Vean, señoras y señores patriotas de buen corazón y mejores intenciones: tienen ustedes derecho a que les guste o no la Monarquía. Tienen derecho a que les guste o no la Dinastía Borbónica -a mí NO me gusta- y por supuesto tienen derecho a criticar a Su Majestad, a su Esposa -pero si tienen ustedes una pizca de honor- háganme el favor de respetar a sus hijas, si no quieren que si me cruzo con ustedes les tumbe de un bofetón.

Pero piensen en lo siguiente: Miren al Gobierno; miren al felón del Presidente, y al ente inefable e indescriptible del Presidente Segundo y su barragana. ¿Saben lo que tardarían esa piara de animales de bellota en proclamar la III República, a imagen y semejanza de la II?

Minutos, señores. Tardarían minutos. Puede que menos.

¿Para qué queremos un Rey? Preguntan.

¡Coño! ¡ES EVIDENTE! Para que estos presuntos delincuentes que gobiernan NO puedan proclamar otra República. ¿Acaso no les parece suficiente?

A MI, SÍ.


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Opinión

La falsa abnegación o el suicidio colectivo de Occidente

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Un capellán norteamericano afirmaba hace casi ochenta años en una revista militar, Military Review, fruto de su experiencia personal en el servicio castrense, de que las actividades religiosas constituyen en el cuartel y en el campo el mejor preventivo contra los trastornos psiconeuróticos.

Al releer las diferencias que existen entre subordinación y abnegación, no puedo hacer otra cosa que recordar que la abnegación es también una virtud militar y consiste en la renuncia que hace uno de sus pasiones, de su voluntad, ideas, gustos y hasta de su vida en defensa de la patria. Durante mucho tiempo fueron habituales a los españoles no pocos de sus rasgos característicos entre los que Valdecasas señala “su impasible resistencia al dolor y el aguante callado del sufrimiento, las pesadumbres o las privaciones”, en base a unas creencias cristianas que se propagaron por todo el Imperio español, influyendo en el devenir de la civilización occidental porque “los hombres que disponen de su vida influyen en los acontecimientos”.

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Pero, de cualquier modo, la abnegación es muy habitual y menos penosa para quien se aparece como una cruz más pesada que la del martirio.

La vida militar ajena a toda práctica de culto o de devoción, ofrece probablemente un flanco descubierto. Sin embargo, se equivocan aquellos al suponer que sólo reside, la abnegación, en el Ejército como queda demostrado en las reacciones de la sociedad occidental, no de los políticos, ante los atentados que estamos sufriendo por parte de unos “creyentes en la batalla final”, en la que las banderas del islam ondearían en la sede del Vaticano.

Creo que la virtud de la abnegación es la que Marañón adjudicaba al “investigador raído y al escritor famélico y al maestro sin categoría social” al decir de ellos que son “en realidad y ante la historia la verdadera aristocracia de la tierra”. Marañón se olvidaba entonces del militar; y, sin embargo, es evidente que se puede ser un buen médico, un primoroso escritor y un extremado maestro sin barrunto siquiera de abnegación. Pero la profesión militar y la profesión religiosa implican ineludiblemente una íntima vocación de abnegación y de heroísmo si han de vivir con dignidad en sus reglas. Fuera de ellas la abnegación viene impuesta por su carácter de consejo evangélico, y es precepto religioso que obliga, en ocasiones, sin excusa de riesgo y con la sola eximente de la absoluta imposibilidad, razones tan poco frecuentes y, tan módicas las exigencias de la sociedad en este punto, que, de hecho, se pueden servir todos los demás oficios y profesiones sin que la ausencia de tal virtud reste eficacia a la obra.

Comparar la abnegación en el culto islámico con el culto cristiano es caer en el desengaño y la tragedia que es consecuencia de la errada vocación, capacidad que tiene el hombre de crear a la larga el amor, tan sólo con el material de la convivencia que les hemos ofrecido y de la buena voluntad que hemos demostrado de alcanzarla.

En contra de lo que se postula en la Alianza para las Civilizaciones, me viene al recuerdo el nombre que recibe una teoría acerca de las relaciones internacionales, “El choque de civilizaciones”. Tal como se conoce hoy en día, fue formulada en un artículo de Samuel Huntington publicado en la revista estadounidense Foreign Affairs en 1993, y transformado posteriormente en un libro en 1996.

Con fundamento en la distribución de las grandes religiones describe la existencia actual de nueve civilizaciones: subsahariana, latino americana, sínica, hindú, budista, nipona, occidental, ortodoxa e islámica.

Para él, durante la guerra fría los países se relacionaban con las dos superpotencias como aliados, satélites, clientes, neutrales o no alineados, sin embargo, después de la guerra fría Huntington pensaba que los países se relacionarían como Estados miembro de cada civilización, como estados centrales, países aislados, países escindidos o países desgarrados. ¿Les suena esto de algo? Para Huntington las relaciones entre civilizaciones variarían normalmente de lo distante a lo violento, situándose la mayoría de las veces entre ambos extremos, siendo la confianza y la amistad raras, como sucede en los tiempos actuales y ejemplarizada en la guerra abierta que mantiene la civilización islámica con la occidental y la ortodoxa; no digamos ya, como ejemplo, que el islam está prohibido en la civilización nipona.

La abnegación, en contra de lo que se postula en la actualidad por la civilización occidental, no exige una abdicación de la inteligencia; antes pide su ejercicio para henchir las funciones, aparentemente vanas, de un contenido eficaz. Tampoco requiere una ascética renunciación total; no excluye el deseo de la ajena estimación, que es noble inclinación natural, cuyo útil ejercicio es de necesidad para el que sirve a la patria ya sea en la milicia o fuera de ella. Porque le falta su socorro, la sociedad occidental, padece con tanta intensidad la amargura de su propia incapacidad para luchar contra aquellos que se han armado moralmente en otras civilizaciones, que hoy, derrama acritud exhibiendo la aridez de un ideario lastimado.

Y es que al que se deja ganar por la ambición como es el caso de los responsables de mantener pura la civilización occidental, arguyendo falsa humanidad, se le da poco de la utilidad general, o del escolástico bien común, y pone en lo más alto de sus preocupaciones lo que estima su bien particular, que, en muchos casos, sólo es su inmediato bien personal, tocado con “un distintivo de amor propio que afrenta sus deseos”.

No, no es abnegación lo que nos muestran nuestros dirigentes en la civilización occidental. Hay un sentido de la medida que es compañero constante de la abnegación. “El hidalgo, como el gentleman-escribe Valdecasas- huye de todo lo que puede trascender a vanidad. Hay en ellos un temple que les lleva a rechazar no sólo los honores que parezcan excesivos para la propia misión dentro de la vida social, sino hasta cualidades que acusarían con relieve excesivo la propia personalidad”.

La dejación de nuestros dirigentes, aparentemente desinteresada, de derechos, puede ser en el fondo un censurable incumplimiento de deberes que, si no exigimos, nos llevará al suicidio colectivo.

*Teniente coronel de Infantería y doctor por la Universidad de Salamanca


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Opinión

Georges Soros, biografía incómoda, por Yolanda Morín

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Georges Soros nació en Budapest, el 12 de agosto de 1930, y su nombre nacimiento original era György Schwartz. Es decir, Jorge,  el «Negro», si traducimos su nombre y apellido.
Definido en internet (wikipedia) como magnate, e inversor financiero, el 16 de Septiembre de 1992 fue protagonista de la quiebra del Banco de Inglaterra, en una jornada recordada en los anales financieros como «Black Wednesday» (1). Vemos que vuelve a salir el color negro.

Infancia y juventud

Hijo del abogado húngaro Tivadar Soros, también de apellido original Schwartz y de origen judio que fue conocido por hablar y escribir de forma fluida en esperanto. Tanto Tivadar como Georges y su otro hermano, Paul, desarrollaron una admirable habilidad para hablar este idioma artificial.
Tivadar Soros estuvo deportado en Rusia como prisionero de la I Guerra Mundial, y pudo escapar del campo de concentración aprovechando el caos ocasionado por la Revolución Rusa. Volvió a Hungría en marzo de 1944, donde tuvo que esconderse cambiando de identidad tanto él como toda la familia, debido al antisemitismo reinante en el país, ya dentro de la órbita de la Alemania de Hitler, y este periodo duró hasta la entrada de los rusos el 12 de Enero de 1945. Todo esto lo describió en el libro «Mascarada, bailando alrededor de la muerte en la Hungría ocupada por los nazis» o “Masquerade“, libro escrito originalmente en esperanto y traducido posteriormente a varios idiomas.
Georges Soros tenía 14 años en esos momentos, y según sus palabras, aquel periodo fue muy bueno para él, porque aunque el peligro se cernía sobre la familia, su padre parecía controlar la situación y él confiaba en su padre (2).
Según el autor Michael Kaufman, en su libro “Georges Soros, un multimillonario mesiánico“, el nuevo apellido «Soros» que la familia adoptó a partir de 1936, contenía varios indicios simbólicos de buena suerte. Tenía connotaciones de «elevación» y se leía igual en ambos sentidos (palíndromo).
Ya bajo la ocupación soviética, y aprovechando un congreso de esperanto en Suiza, Soros escapó a Inglaterra en 1947.
La afición al internacionalismo o globalismo la desarrolló en estos años, porque a la par que perfeccionaba el esperanto, daba conferencias en esa lengua.
Según la biografía relatada en su propia fundación «Open Society Fundation», estudió y trabajó en Londres…

 «working part-time as a railway porter and as a night-club waiter to support his studies at the London School of Economics» (3).

En 1956 viajó a EEUU donde se dedicó al mundo de las finanzas y donde hizo fortuna. En 1970, lanzó su propio fondo de cobertura, Soros Fund Management, LLC y se convirtió en uno de los inversores más exitosos en la historia de los Estados Unidos. En 2010 esta fue una de las empresas más rentables en la industria de fondos de cobertura, promediando un 20% de tasa de rendimiento anual durante más de cuatro décadas (4).

Open Society Foundation

Como él mismo reconoce, la influencia de Karl Popper fue enorme, desde los años de la London School of Economics, en los que Soros se graduó en filosofía de la mano de este maestro.  Karl Popper es hijo de judíos convertidos al luteranismo. Nacido en Viena en 1902, se especializó en Filosofía de la Ciencia, disciplina de la que fue uno de los más importantes teóricos, y de la que terminó dando clases en Londres, ya nacionalizado inglés.  Su principal obra «La lógica de la investigación científica» propone que «la ciencia nunca puede confirmar definitivamente una hipótesis, pero sí puede refutarla definitivamente deduciendo una consecuencia observable de la misma y mostrando que dicha consecuencia no se cumple.» (5).
Resumen del texto: aquí.
Por encima de todo Popper estudia la epistemología (qué y cómo se puede conocer) pero es también muy conocido por su idea de la Sociedad Abierta. Precisamente para desarrollar esto, escribe su más conocida obra “La sociedad abierta y sus enemigos“. En ella examina el origen de las ideologías totalitarias y comienza con esta premisa:

 «Si queremos que nuestra civilización sobreviva, debemos romper con el hábito de reverenciar a los grandes hombres. Los grandes hombres pueden cometer grandes errores, y como el libro trata de mostrar, algunos de los más grandes líderes del pasado apoyaron el ataque perenne a la libertad y razón».

En su página web, la Open Society se hace eco de la filosofía de Popper, argumentando que

 «Las sociedades solo pueden florecer cuando permiten la gobernabilidad democrática, la libertad de expresión y el respeto de los derechos individuales, un enfoque en el núcleo del trabajo de Open Society Foundations.»

La fundación (OSF) relata los pasos que ha ido dando Georges Soros desde su llegada a EEUU en el camino de hacer del mundo una sociedad «más abierta», y sus muchas actividades filantrópicas, desde fomentar el intercambio de ideas e la Hungría comunista, la creación de la Central European University tras la caída del muro de Berlín, la concesión de becas en los cinco continentes, el apoyo a las minorías raciales, sexuales, civiles, Siempre vendiendo la idea de que se fomenta una sociedad más libre y más igualitaria y democrática.

Open Society Foundation y la injerencia en la política de los países

Sin embargo, la injerencia en la política de la mayoría de los países del mundo es vista en muchas partes, cada día más, con creciente animadversión y hostilidad (8).
Israel, Rusia, Hungría, Polonia y muchos otros países están legislando para prohibir en sus territorios las actividades de Soros y su OSF. Las razones son que Soros, a través de la OSF y varias ONG´s está distribuyendo dinero con el objetivo de cambiar la situación política de estas naciones. Así en Polonia, las autoridades prohibieron la Stefan Batory Foundation (6), organización creada y promovida por Soros y que, escudándose en valores democráticos aparentes y fomento de la igualdad de oportunidades, en realidad promueve la desarticulación y destrucción de valores católicos.
República Checa, Rumanía, Bulgaria, en estos países ha habido acusaciones de injerencia en asuntos internos por parte de las organizaciones de Soros.
El Reino Unido sufrió la caída de la libra esterlina el 16 de Septiembre de 1992 como consecuencia de una hábil operaciones especuladora de Georges Soros, en la que ganó 1.100 millones de dólares, en un solo día (1).
Los EEUU también sufren la influencia de Soros, porque este magnate apoya no solo al Partido Demócrata y sus organizaciones adláteres, sino que está surgiendo una importante reacción hacia él y sus manipulaciones. Soros ha conseguido, mediante financiación y apoyo de periodistas y medios afines, que importantes periódicos y cadenas de TV sean sus portavoces, y de sus ideas. Y, sobre todo, contrarrestar las críticas. La BBC, por ejemplo, pero hay más (7).

En España

Desde hace unos años en nuestro país se han dado hechos concretos y situaciones en las que Soros está directamente implicado.
Por supuesto, lo primero es buscar la prensa afín al plutócrata, porque en ella jamás encontraremos ninguna noticia que pueda ponerle en entredicho: El País, La Vanguardia, Diario Público, El Plural, pero cuidado, porque periódicos como El Mundo o ABC no escapan de su influencia y en ocasiones hay periodistas que parecen estar «influenciados» directamente por el magnate.
Todo parece llevar a que la actual situación política española está provocada por la influencia de Soros, y si no, lea:
  • Tras la llegada de Sanchez a la presidencia mediante una moción de censura, el 1 de Junio de 2018, no tardó ni un mes en reunirse con Soros en el mismísimo Palacio de la Moncloa, el 28 de Junio. Fue una reunión secreta, de la que no se sabe su contenido, pero de la que muchos medios (no masivos) se hicieron eco (9).
  • Desde hace años, es notorio que Soros está financiando actividades y organizaciones proclives a la independencia de Cataluña. Se sabe que financió el organismo Diplocat, metió dinero en el Institut de Drets Humans de Catalunya, apoyó a la Fundación CIDOB, el «think tank» catalán (10).
  • La empresa informática que procesó los resultados electorales, estaba vinculada a Soros y saltó la alarma de posible pucherazo (11).
  • La inmigración masiva parece que está directamente relacionada con Soros, ya que que hay firmes sospechas de que la ONG Open Arms está financiada por él, ya que Open Arms fue fundada en Cataluña en el mes de septiembre del año 2015, teniendo como su directivo fundamental a Òscar Camps Gausachs. Éste, según sus palabras, estuvo influenciado por «la organización Human Rights Watch, (HRW) es uno de los nodos internacionalistas preferidos de Soros, por eso, desde hace años, tiene al magnate globalista como uno de sus principales financistas; Soros, en 2010, donó a HRW la suma de 100 millones de dólares para se cubrieran los gastos corrientes de HRW hasta el año 2020.«(12)
  • Soros financia organizaciones pro-abortistas y de tráfico de los cuerpos de bebés abortados, como Planned Parenthood, instalada en varios países. A esta organización le donó 1,5 millones de dólares para que contrarrestara el escándalo por el tráfico de bebés muertos.

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