España
Vamos a intentarlo otra vez, a ver si se enteran ustedes: El PP es históricamente el culpable de casi todos los problemas que asolan a España… Y toque de atención a VOX
Hemos asistido a una moción de censura absolutamente inútil para España, pero muy útil para prácticamente todos los partidos. Unos como la izquierda, o separatistas y terroristas, porque han salido indemnes de la moción de censura, aunque en teoría fuera contra ellos, otros como Vox porque han conseguido sus dos días de gloria y posiblemente arañar potenciales votos del Partido Popular, y otros como el Partido Popular porque van a tener contrapartidas en materia de pactos para elegir a sus jueces, retrasar o anular la entrada en prisión de los suyos y otros amaños de los que quizás nunca nos enteraremos.
Personalmente pienso que esta bronca entre el PP oficial, y ese PP con anabolizantes llamado Vox, quedará olvidada dentro de unos meses y volverán a los pactos, cuando tengan que pactar, y pelillos a la mar. Son distintas ramas de un mismo tronco para que todos los tipos de oposición a la izquierda queden absolutamente controlados por los mismos, eso sí, con distintos colorines.
Yo siempre he mantenido que Podemos era la disidencia controlada por el propio sistema, travestida de antisistema, y ahí los tenemos en el Gobierno de España. Eran esa disidencia controlada para que el descontento, por parte de la izquierda, contra unos y otros, PP y PSOE, se quedara en casa.
Pues de igual manera el régimen del 78 ha creado, potenciado y aupado a un puesto relevante en la política española a Vox, para controlar el descontento y el cabreo, en este caso de la llamada derecha, contra unos y otros, PP y PSOE y que, de nuevo, todo quedara en casa.
De hecho, no me lo invento, Vox ha lanzado esta moción de censura, entre cosas, y lo han dicho ellos, para defender el espíritu de la Transición a la que le sobran dos letras, la N y la S, la Constitución del 78, culpable de prácticamente todos los males de España, y la monarquía, cómplice de todo lo ocurrido desde 1975 hasta hoy, camuflada de irresponsabilidad para salvar sus reales posaderas.
Por lo tanto, el sistema sigue teniendo todo controlado, el gobierno de turno, sea éste del PSOE o del PP. La oposición de turno, sea ésta del PP o del PSOE. Y los aparentemente regeneradores por la derecha y por la izquierda, que luego pactan con unos y con otros, para que los criticadísimos por ellos, PP y PSOE, finalmente gobiernen con su apoyo. Hay ejemplos en el Gobierno de la nación y en los gobiernos de las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, gobiernos, unos y otros, que como estamos comprobando estos días, gobiernan contra todos los españoles.
De todas maneras, el pueblo español demuestra de nuevo su memoria de pez, en este caso olvidando lo que ha supuesto el Partido Popular en España, ya que muchos españoles han manifestado su extrañeza con el comportamiento del Partido Popular olvidando lo que ha hecho el PP el de Aznar y el de Rajoy, por cierto con Casado y Abascal dentro de la filas de ese Partido Popular.
Ha sido el PP el que ha pactado y gobernado con separatistas, vascos y catalanes, el que ha negociado con E.T.A. y no ha hecho nada para ilegalizar sus tentáculos políticos, mediáticos, sindicales y financieros.
Ha sido el Partido Popular el que ha apoyado el aborto que asesina a 100.000 niños al año en España y pronto veremos lo que pasa con la eutanasia.
Ha sido el Partido Popular que ha mantenido, aplicado y defendido la Ley de Memoria Histórica, y ya llevaba décadas manipulando la historia cuando no existía esta ley, y el que ha perseguido brutalmente al patriotismo verdadero durante décadas.
Ha sido el PP el que eliminó el servicio militar y el que ha defendido al lobby LGTBI y las leyes de género.
Ha sido el PP el que ha fomentado y apoyado la inmigración-invasión que padecemos con todas sus nefastas consecuencias que sufrimos a diario, y quien ha llevado a cabo reformas laborales infames.
Ha sido el PP quien terminó de destrozar las empresas públicas, que mantenían nuestro tejido industrial, para regalárselas a sus amiguetes y quien apoya el robo de la soberanía nacional que supone para España nuestra permanencia en la siniestra Unión Europea.
Ha sido el PP quien ha defendido, hasta la náusea, la Constitución del 78 y el Estado autonómico que destruye la nación española, y quien ha respaldado a calzón quitado una monarquía corrupta, traidora y golfa.
Ha sido el PP quien se ha repartido con la izquierda el control de los jueces durante décadas para así tapar sus delitos, corruptelas infinitas y crímenes.
Esto ha sido, y, por supuesto, se me quedan muchas cosas en el tintero, el Partido Popular del que ahora la gente se extraña que se alie con el gobierno del Frente Popular. ¿De verdad ven diferencias entre unos y otros? Y recordemos que Vox sigue apoyando a este Partido Popular, en múltiples ayuntamientos y comunidades autónomas.
Así son unos y otros, por eso cada vez más estamos más convencidos de que el verdadero patriotismo no tiene nada que ver con ellos, por eso algunos seguimos siendo fieles a España, a su unidad, a su grandeza y su libertad.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
