España
(VÍDEO): Alvise Pérez lo vuelve a hacer y coloca 53.000 banderas de España en homenaje a los fallecidos por Coronavirus
El vídeo no gustará al Frente Popular, en el Gobierno, que da unas cifras de muertos a su antojo mucho menores.
Un total de 53.000 banderas de España clavadas en el Parque de Roma de Madrid, junto a la M-30, homenajean este domingo a los españoles muertos por coronavirus.
Alvise Pérez ha liderado el acto en el que un grupo de personas ha colocado esta madrugada las 53.000 banderas en un parque madrileño frente a la M-30 como homenaje a cada uno de los fallecidos por la pandemia en España.
50.000 banderas para los 50.000 fallecidos por #Covid19
Si no hay Gobierno, partido político o institución capaz de rendir el debido luto a nuestras víctimas, hagámoslo la sociedad civil.
Bravo por todos los voluntarios que han colocado de noche cada bandera.#SomosLibres 🇪🇸 pic.twitter.com/kHWomZGWsn
— Alvise Pérez (@Alvisepf) September 27, 2020
En una publicación en su cuenta de Twitter, Abascal ha criticado que los españoles muertos han sido víctimas del virus «pero también de las mentiras y de la negligencia criminal del Gobierno de Sánchez e Iglesias».
Los españoles no olvidan a los más de 50.000 compatriotas muertos y ocultados durante este epidemia y que han sido víctimas del virus pero también de las mentiras y de la negligencia criminal del gobierno de Sánchez e Iglesias.#MotivosParaLaMocion #M30 pic.twitter.com/wiC6vr4Ti1
— Santiago Abascal 🇪🇸 (@Santi_ABASCAL) September 27, 2020
Por su parte, el senador del Partido Popular Rafael Hernando también ha compartido un vídeo de este homenaje. «Homenaje a los 53.000 españoles que han fallecido durante los últimos meses víctimas del Covid», ha señalado.
Muchos ciudadanos se han hecho eco de la iniciativa:
53.000 banderas 👉🏽 53.000 fallecidos…. homenaje de la ciudadania. Gracias. @Alvisepf‼️‼️..
SARS-COVID dead people honored in Spain. Proud of spanish courage💪💚🇪🇸
VIVA ESPAÑA🇪🇸 VIVA EL REY#ChicasVOX_V #MotivosParaLaMocion pic.twitter.com/UzUai6ORiU
— yolande ⭐⭐⭐⭐⭐#ChicasVOX_V #MAGA #KAG (@myolande70) September 27, 2020
Es algo alucinante ver que solo @Santi_ABASCAL esté cubriendo, apoyando y haciendo suya la iniciativa civil de @VictimasY.
¿Dónde estáis el resto de partidos?
… Luego se sorprenderán de que @Vox_es siga creciendo cada día más en las encuestas. https://t.co/qKY6XlDDnQ
— Alvise Pérez (@Alvisepf) September 27, 2020
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
