Opinión
(VIDEOS DESDE LA ZONA DE GUERRA) La invasión de Ucrania por Rusia: una visión del conflicto desde Twitter
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El aeropuerto militar de Melitopol, en Ucrania, es bombardeado por fuerzas rusas.
Hay varios motivos causantes del conflicto Rusia/Ucrania.
Uno de ellos, pero no el mas importante, es el comercio del gas.
EEUU quiere imponer la venta de su gas en Europa, procedente de su aliado Qatarí, dictadura totalitaria donde las haya, pero también del que proviene de Ucrania.
Recordemos que Hunter Biden, hijo del presidente de EE. UU, fue director de Burisma, la mayor empresa gasística de Ucrania entre 2014 a 2019 y aunque se supone que desde 2019 no pinta nada, no podemos ser ingenuos: está pero no consta, para no dañar la de por sí muy estropeada imagen del Presidente Biden.
Es un pastel demasiado apetecible para EEUU y los Biden como para dejarlo escapar. Hunter sigue en esa empresa sin figurar a los ojos del resto, por aquello de la ética y la ejemplaridad. ( No nos chupamos el dedo).
Ucrania, por otra parte, sin pertenecer a la UE y tampoco a la OTAN pero a su amparo y cobijo, lleva tocando las narices a Rusia y masacrando a pueblos pro Rusos desde 2014, conflicto que ya suma 14000 muertes y pone en peligro su seguridad, pues Rusia está rodeada por bases de la OTAN en constante acoso y amenaza. Si eso no cambia, esa zona seguirá siendo un polvorín como lo es desde hace muchos años, pues a Rusia le prometieron ciertas adhesiones del este de Ucrania, como la zona del Donbás, zona estratégica por la costa del mar de Azov y que no se han cumplido.
Un motivo también muy importante para Rusia, es defender y proteger Crimea, donde tiene base en Sebastopol que geopolíticamente es tremendamente importante para el control del tráfico marítimo del Mar Negro.
La OTAN, compuesta en el 90% por EEUU no puede ni debe atacar a Rusia, pues Ucrania no es miembro de la OTAN y los tratados son meridianamente claros en ese sentido. Si la OTAN atacara a Rusia, estaría saltándose sus propios estatutos/bases.
En caso de hacerlo, tampoco lo haría desde Ucrania, pues sería física y estratégicamente absurdo. Jamás ganaría ese conflicto como tampoco lo ganó Hitler en la Segunda Guerra Mundial, salvando las distancias.
Lo haría desde otro punto del globo y desde otras bases mejor situadas.
Ahí ya deberíamos empezar a preocuparnos y mucho, de una guerra a gran escala.
Mientras no sea así y la OTAN no ataque y se limite a poner sanciones comerciales y económicas, podéis estar tranquilos.
Por otra parte, Rusia lleva años, muchos años ofreciendo salidas diplomáticas de paz tanto a Ucrania como a EEUU, pero no solo no han sido oídas, sino que han sido vulneradas.
Conclusión: Aparte de que podamos están muy, o totalmente en contra de su forma de actuar o dirigir su país, Putin es un estadista y una mente brillante y no es un loco peligroso.
En ese sentido, me preocupa mas un viejo senil americano, jaleado, impulsado y sostenido por enormes poderes fácticos como Black Rock o los BLM de Kamala Harris que le pusieron en el poder.
Gracias por leerme.
Darth!
*Artículo escrito por el tuitero @DarthDmraau
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Explosión de cohete ruso sobre instalación militar Ucraniana. Odessa.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
