España
(ENCUESTA A NUESTROS LECTORES) Votantes de PP y Ciudadanos piden a Casado y Arrimadas que apoyen la moción de censura de VOX ¿Están hartos los votantes del PP de la «derechita cobarde»?
Los votantes de PP y Cs piden apoyar la moción de censura de VOX contra Pedro Sánchez
Los votantes de Partido Popular y Ciudadanos comienzan a pedir a sus respectivos líderes que apoyen la moción de censura de VOX. Tanto Pablo Casado como Inés Arrimadas reaccionaron este viernes a las palabras de Alberto Garzón y Pablo Iglesias atacando de nuevo a Felipe VI.
Pablo Casado, líder del Partido Popular, calificó de «intolerables» los ataques del Gobierno al Rey. Además, el popular aseguró que «si Sánchez no desautoriza inmediatamente a su vicepresidente y ministros será responsable de la más grave crisis institucional de nuestra historia reciente. Y actuaremos con firmeza contra esta subversión del orden constitucional».
Por su partes, Inés Arrimadas aseguró que las palabras de Garzón e Iglesias son «inadmisibles e de miembros del Gobierno de España. Sánchez debe desautorizarlas de inmediato y defender al Jefe del Estado».
Pero las palabras de los dirigentes políticos del PP y Cs no son suficientes para sus votantes, que en las redes sociales han pedido que apoyen la moción de censura que VOX presentará contra Pedro Sánchez. A los miles de tuits que se han publicado en Twitter pidiendo a Casado y Arrimadas que apoyen la moción de censura, en diversos grupos de Telegram y Facebook formados por votantes del PP y Cs, también se empiezan a ver mensajes en los que se reclama apoyar la moción.
«Debemos apoyar la moción de censura. Será un gravísimo error votar en contra o abstenernos», dicen en los grupos del PP. El mismo tipo de mensaje se puede leer en grupos de Ciudadanos, aunque entre los naranjas las opiniones están más divididas, ya que algunos votantes prefieren estar más cerca de Pedro Sánchez.
Los ataques del Gobierno al Rey son intolerables. Si Sánchez no desautoriza inmediatamente a su vicepresidente y ministros será responsable de la más grave crisis institucional de nuestra historia reciente. Y actuaremos con firmeza contra esta subversión del orden constitucional.
— Pablo Casado Blanco (@pablocasado_) September 25, 2020
Pablo Casado no está de acuerdo en nada de lo que dice y hace el Gobierno pero es incapaz de apoyar a VOX en la moción de censura.
Qué eres Pablo, tonto o muy tonto?— Alberto (@alberto09097221) September 24, 2020
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España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
