España
VOX denuncia que el Gobierno está alojando a inmigrantes «en hoteles de lujo y les da mascarillas y geles»
El portavoz de Vox, Jorge Buxadé, ha asegurado esta mañana tras la reunión de la ejecutiva de su partido que el Gobierno “aloja a inmigrantes irregulares en hoteles de lujo y les facilita mascarillas, geles y otro material de protección”. Fuentes del partido indican que estos hechos han tenido lugar en Almería. Buxadé no ha dado más datos, pero sí ha pedido que” a los españoles nos traten igual”. [SIGUE MÁS ABAJO]
Además, el portavoz de la formación del partido verde ha arremetido contra la propuesta de Pablo Iglesias para establecer una renta mínima que cobrarían las personas que se han quedado sin ingreso por la crisis del coronavirus. A su juicio, “el vicepresidente chavista quiere con esta medida boicotear los pactos entre los empresarios y los sindicatos y llevar a España a la pobreza y a la cartilla de racionamiento”. [SIGUE MÁS ABAJO]
Afectados por el ERTE, al campo
La propuesta de Vox, que lanzó Santiago Abascal hace dos semanas, consiste en que el Gobierno pague el salario de los trabajadores que han perdido el empleo durante tres meses. Buxadé ha planteado hoy otra idea consistente en que “los afectados por los ERTE vayan al campo a recoger las cosechas cobrando su sueldo íntegro y un plus del 20%”.
Además de estas recetas económicas, Vox ha presentado una propuesta política: que el Gobierno dimita en bloque y deje paso a un ejecutivo de “emergencia nacional” compuesto por técnicos. Este planteamiento combinado con las duras críticas que Abascal lanzó a Sánchez el pasado jueves en el Congreso han llevado a pensar que Vox se desentendía de los nuevos pactos de la Moncloa que propone el presidente del Gobierno.
“El primer partido en pedir un gran acuerdo fue Vox”
Pero Buxadé no descarta del todo la posible implicación de su partido en ese proyecto. El portavoz de Vox, en unas explicaciones no exentan de contradicciones, ha relatado que “Abascal no le cogió el teléfono a Sánchez y ya detalló en su día el porqué”. Luego ha añadido que “el Gobierno no se ha puesto en contacto con Vox”.
Y sobre la posibilidad de que Abascal conteste a una nueva e hipotética llamada del presidente, Buxadé ha señalado que es posible “siempre y cuando del pacto que propone Sánchez queden excluidos los separatistas y los comunistas chavistas de Podemos”, porque “el primer partido en pedir un gran acuerdo para sortear la crisis económica y sanitaria fue Vox”.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
