España
(AUDIO) ‘Buenos días España’ insta al PP a rechazar los Pactos de La Moncloa: «Negociar el futuro económico con Podemos es como elaborar un menú con Hannibal Lecter»
«Negociar el futuro económico de España con Podemos es como elaborar un menú con Hannibal Lecter». Esto ha manifestado el director de AD, Armando Robles, durante su intervención en el programa «Buenos días España», de Radio Cadena Española.
Robles ha vuelto a rechazar la participación de la oposición del PP y de Vox en los llamados Pactos de la Moncloa, concebidos por Sánchez, según dijo, para trampear a ambos partidos, diluir en ellos la responsabilidad de la negligente gestión del coronavirus y ganar tiempo para continuar al frente del poder.
«Sánchez no tiene interés alguno en el futuro económico de este país. La prueba es que lleva 10 días sin llamar a Casado. Si Sánchez quisiera la colaboración de la oposición, no permitiría que desde su partido se le esté atacando noche y día. Es un tramposo al que le importa nada la prosperidad de los españoles. Solo quiere ganar tiempo para consolidar en España una dictadura como la de Venezuela. Lo que debe hacer el PP es dar la puntilla a Sánchez. No puede salir vivo de esta crisis que él ha provocado. Para hacer una tortilla hay que romper algunos huevos. Y es preferible prolongar la recesión económica unos meses hasta que haya elecciones a que esta gente continúe al frente del Gobierno», manifestó Robles. [SIGUE MÁS ABAJO]
El director de AD subrayó que «gracias al Covid-19, la ultraizquierda en el Gobierno ha podido plasmar negro sobre blanco su programa político en el Boletín Oficial del Estado». «A ver quién es el guapo que dentro de unos meses da la vuelta a las casi expropiaciones, a la estatalización de la economía, a la intervención de sectores estratégicos, a los subsidios…”, advirtió. [SIGUE MÁS ABAJO]
Por otra parte, el espacio conducido y dirigido por Santiago Fontenla calificó a la periodista Ana Pastor de «inquisidora mayor del Reino». «Nada define mejor la degradación de la democracia española que la designación de Ana Pastor como encargada de decidir lo que puede circular en redes sociales y lo que no, lo que es verdad o es mentira, lo que debe ser publicado y lo que no.
Esta inquisidora va a terminar calificando de bulo los sermones que den cuenta de la resurrección de Lázaro a manos de Jesús. Dirá que la información no ha sido verificada por médicos y científicos». Y remachó el informador malagueño: «Un país que permite que su libertad esté en manos de esta sujeta, cuyo principal mérito curricular es ser ‘compañera de’, no merece nada bueno.
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España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
