España
Vox llevará ante el Tribunal Constitucional la Ley de Sanidad de Feijóo y la Ley de la Eutanasia: Los grandes objetivos de los progres PP y PSOE
Este lunes el vicepresidente de Acción Política de Vox, Jorge Buxadé, ha confirmado que Vox presentará ante el Tribunal Constitucional dos recursos de anticonstitucionalidad.
Uno contra la Ley de la Eutanasia que fue aprobada por el Congreso la semana pasada; han recalcado que el partido persigue la defensa de la vida y de la dignidad hasta el final y que el Estado tiene la obligación primera de defender la vida y no ser «cómplice de la muerte» de los españoles. Ha afirmado que si Vox llega al Gobierno, derogará la Ley de Eutanasia y la cambiará por una de cuidados paliativos que ayude a los enfermos y a sus familias a vivir «con dignidad» hasta el fin de sus días.
El cuidado de paliativos pretende, no prolongar la vida a cualquier coste, sino evitar el dolor del enfermo que recibe tratamiento para que no sufra y proporcionarle los cuidados necesarios- ya sea en su casa o en el hospital-, poniendo también a disposición de su familia ayuda psicológica y apoyo.
El partido de Santiago Abascal también va a llevar a los tribunales la Ley de Sanidad que ha promovido el Gobierno del PP de Alberto Núñez Feijóo, esta ley pretende imponer sanciones graves contra todo gallego que no se vacune o no adopte las medidas «coercitivas» que contempla esa norma.
Por ejemplo, a pesar de al menos a día de hoy, no existe obligatoriedad de vacunarse y aún es más, es imposible para muchas personas acceder a la vacuna todavía, contempla multas para las personas no vacunadas. Es en definitiva, no una ley que pretenda reforzar la sanidad gallega, sino que tiene voluntad única sancionadora con multas que van desde los 100 a los 600.000 euros dependiendo de su gravedad.
Al ser preguntado sobre si recurrirá también ante el Constitucional por la Ley de Salud Pública de Aragón, Buxadé ha afirmado que aunque no la ha estudiado y por lo tanto no puede pronunciarse al respecto todavía, si «también vulnera los derechos y las libertades de los españoles» o «afecta a competencias exclusivas del Estado» Vox la llevará sin duda alguna ante el Tribunal.
Buxadé también ha aprovechado para urgir al Tribunal Constitucional que resuelva los dos recursos presentados por Vox contra el estado de alarma que ha causado la «cronificación» de las restricciones de derechos y libertades de todos los españoles: «Exigimos que cojan papel y boli y resuelvan estos recursos».
(NE).
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
