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Tribunales

Vox pide la lista de antecedentes penales a sus candidatos

Redacción

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Abascal y Ortega Smith

Sin una estructura territorial consolidada, Vox afronta el que se considera el mayor reto organizativo para cualquier formación política: las elecciones municipales. Por el gran número de listas electorales que hay que preparar por todo el país -hay 8.131 municipios-.

Eso ha llevado al partido liderado por Santiago Abascal a tomar medidas de precaución para evitar problemas con los «arribistas» que han llegado atraídos por el éxito de Andalucía y por las perspectivas de Vox de obtener representación institucional. Ante el miedo a que pudieran contaminar la imagen del partido por un pasado delictivo o conflictivo, Vox ha exigido, entre otras cosas, el certificado de antecedentes penales a los candidatos. Sus perfiles luego serán revisados por un equipo especializado.

También se ha optado por renunciar a presentarse a la gran mayoría de las localidades para no arriesgarse. Sólo estará la papeleta de Vox en 772 municipios (101 de ellos en Madrid). Menos del 10% del total de España, aunque estiman que abarca entre un 50 y un 60% de la población. En 2015 Podemos fue más tajante y renunció formalmente a presentarse con su marca, lo que dio origen a las plataformas municipales de Carmena, Colau o Kichi.

Vox se ha visto desde noviembre sobrepasado organizativamente. Un dato: ha pasado en un año de tener 5.000 a 49.000 militantes. La inmensa mayoría de estos nuevos afiliados se apuntaron en los últimos cinco meses. Eso ha provocado que a la hora de rellenar listas hubiera muchas peticiones de municipios para formar candidaturas y muchos militantes dispuestos a presentarse. Pero éstos eran en la mayoría de los casos completos desconocidos y recién llegados.

VEINTENA DE CASOS CONFLICTIVOS

El temor a patinar ha dado pie a diferentes decisiones, aunque eso no ha evitado que hayan surgido en las últimas semanas una veintena de casos conflictivos en Vox. Que incluso han provocado que el partido haya tenido que pedir a la Junta Electoral cambios de puestos de candidatos -ante la imposibilidad de retirarlos- o a exigir a los involucrados un escrito renunciando a asumir el acta de concejal en caso de ser elegido. Como pasó el viernes con el número siete de la lista de Alcalá de Henares (Madrid) por sus vínculos con una organización nazi llamada Hermandad Aria.

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Entre las decisiones drásticas tomadas a lo largo de los últimos meses para evitar estos casos y elaborar las listas locales -que tuvieron que cerrarse en mitad de la campaña de las generales- ha estado la de reclamar un certificado de antecedentes penales a los candidatos, para quitarse de encima personas condenadas que pudieran comprometer al partido y que sirvieran de artillería para sus adversarios políticos.

Ha habido casos en que la condena firme ha llegado después de la emisión del certificado de penales. Como con el candidato a la Alcaldía de Benidorm, que ha sido sustituido tras salir en prensa que fue condenado recientemente por un delito de violencia machista.

Las direcciones provinciales de Vox han reclamado también declaraciones juradas y la vida laboral de los aspirantes a entrar en las listas, para saber dónde han estado trabajando y cuál era su currículum antes de aterrizar en Vox.

Con toda esta información, un equipo de la dirección nacional de Vox creado ex profeso para esta circunstancia ha estado examinando cada una de las listas y los perfiles de los candidatos. Un proceso liderado por el vicesecretario de Organización, Tomás Fernández, y que a día de hoy todavía continúa tras investigar a los cabezas de lista y las primeras posiciones.

UNA MAYORÍA DE LISTAS EN MADRID

Por otra parte, el número de listas presentadas deja en evidencia dónde Abascal cuenta con una estructura organizativa más sólida y dónde no. De los mencionados 772 municipios con papeleta de Vox, 101 son de la Comunidad de Madrid. Lo que supone un 13% del total.

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En la Región de Murcia, donde Vox aspira incluso a varias alcaldías si se repiten los resultados de las generales -como Torre Pacheco- y dónde el CIS estima un buen resultado autonómico, sólo se presenta en 26 localidades. Que ya son más que en Cantabria (11) o Asturias (16), donde el peso del mundo rural también es muy grande. No obstante, Vox cuenta con que sus 772 candidaturas cubren entre un 50% y un 60% del total de población española.

 

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España

El juez del Tribunal Supremo que investiga al Fiscal General le acusa de «destruir pruebas». Pero aquí no dimite nadie

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El juez que investiga a García Ortiz le reprocha que haya hecho «desaparecer pruebas»

Hurtado señala la «falta de colaboración» del fiscal general del Estado por no haber comunicado al tribunal la eliminación de sus mensajes

El juez del Tribunal Supremo que investiga al fiscal general del Estado por revelación de secretos -por la filtración de datos reservados del empresario Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso- ha reprochado a Álvaro García Ortiz que haya hecho «desaparecer pruebas» de sus móviles, tras constatar la Unidad Central Operativa (UCO) que eliminó sus mensajes en los días claves de la divulgación de esa información confidencial sobre la investigación al empresario por fraude tributario.

Así lo pone de manifiesto el magistrado Ángel Hurtado en la resolución en la que -tras la queja del fiscal general sobre la incorporación de datos reservados a los informes de la UCO- acuerda que acusaciones y defensas puedan consultar los anexos de esos dictámenes en la propia secretaría del tribunal, para reducir así el riesgo de filtraciones. El instructor toma esta decisión tras recibir el último informe de la UCO, fechado el pasado día 21, que incorpora tres anexos sobre lo «cambios de móvil» del fiscal general

El instructor señala que «es una evidencia» que García Ortiz «ha hecho desaparecer pruebas que podrían encontrarse en sus terminales móviles» a lo largo de la instrucción. Y «aunque ha dado distintas explicaciones para hacerlo», añade, «de haber mostrado algún grado de colaboración con el esclarecimiento de los hechos, bien podía haberlo comunicado antes de llevar a cabo tal desaparición» y «no aprovechar» para llevar a cabo ese borrado masivo el mismo 16 de octubre del pasado año, «cuando es notorio que este Tribunal Supremo se declara competente para conocer de la causa, a raíz de auto de 15 de octubre».

«Precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia»

Ante esa eliminación de datos, y «el cauteloso «conjunto de precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia», como dice nuestra LECrim -asegura-, se han acordado diversas diligencias «para tratar de recuperar pruebas», para lo que «ha sido necesario acudir a la realización de una serie de medidas de investigación tecnológica en búsqueda de los dispositivos móviles con los que se presume que ha desplegado su actividad delictiva, en las que, previsiblemente, el propio investigado debió haberse representado la posibilidad de encontrar datos relativos a terceros, que no había razón para descartar que ofrecieran información que contribuyese a ese esclarecimiento de los hechos».

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Hurtado se refiere de forma expresa a lo que señala a este respecto la Exposición de Motivos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (Lecrim) cuando se refiere -con el lenguaje propio de finales del siglo XIX- a la «desigualdad» de condiciones entre el investigado y el Estado en un procedimiento penal en la medida en que «desde que surge en su mente la idea del delito, o por lo menos desde que, pervertida su conciencia, forma el propósito deliberado de cometerlo», aquel «estudia cauteloso un conjunto de precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia y coloca al Poder público en una posición análoga a la de la víctima, la cual sufre el golpe por sorpresa, indefensa y desprevenida». Para restablecer esa igualdad, expone la norma procesal, «menester es que el Estado tenga alguna ventaja en los primeros momentos siquiera para recoger los vestigios del crimen y los indicios de la culpabilidad de su autor».

Y aunque deja claro que «no desconoce» que «carece de relevancia penal que un investigado llegue a hacer desparecer pruebas», añade que «tampoco se debe ignorar» que ese borrado de mensajes de su móvil (y también de las copias de seguridad, según ha constatado la UCO) «no tenga incidencia en el desarrollo de una instrucción penal».

La consulta de documentos, en el Supremo

Hurtado acuerda que, a partir de ahora, los anexos de los oficios que realice la UCO no se entregarán a las partes, que únicamente podrán consultarlos en la secretaría del alto tribunal. García Ortiz se quejó de una supuesta vulneración de la normativa de protección de datos por la divulgación de información reservada en los anexos a esos dictámenes.

El magistrado se ampara en el artículo 236 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que faculta a los jueces a adoptar las medidas necesarias para suprimir datos personales de resoluciones y documentos «siempre que no sean necesarios para garantizar el derecho a la tutela judicial efectiva», y sin que en ningún caso, pueda producirse indefensión a las partes.

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