Sociedad
Vox pide que las madres adolescentes puedan darse de baja escolar
Vox registró una propuesta en el Parlamento valenciano para que las madres adolescentes puedan darse de baja escolar durante el periodo de embarazo, además de pedir a la Consejería de Políticas Inclusivas la creación de cursos sobre cuidados del bebé para las menores embarazadas y garantizarles, además, medicamentos gratuitos y «cuantos tratamientos médicos sean necesarios».
Con esta proposición no de ley (PNL), Vox también quiere que la Generalitat imparta un servicio gratuito de atención telefónica donde las madres menores de edad puedan obtener información sobre todos los recursos a su disposición «de apoyo a la maternidad», tanto de la administración autonómica como de la nacional y local a nivel social, sanitario y educativo.
Paralelamente, los diez diputados piden que las usuarias que lo requieran reciban orientación psicológica a través de la misma línea telefónica y que «puedan establecer relaciones con otras personas que están en su misma situación» en los cursos.
Vales para ropa y alimento
También instan al Gobierno autonómico a que garantice plazas reservadas a madres menores en guarderías públicas para que puedan «seguir con sus estudios o trabajos», así como que implemente los protocolos contra el acoso «ya existentes y de obligado cumplimiento desde 2016 en centros educativos», incluyendo la especificidad de adolescentes embarazadas.
Otra petición de Vox al departamento que dirige Mónica Oltra es que las madres adolescentes dispongan de vales con los que adquirir todos los artículos necesarios para ellas y los bebés, como ropa, productos de higiene o alimentos.
En la exposición de motivos, el grupo advierte de que «los embarazos en menores y adolescentes son una realidad social y van en aumento en España», lamentando que «muchas adolescentes quedan desatendidas por falta de recursos».
«Jóvenes que pueden sentirse estigmatizadas por haberse quedado embarazadas, por haber decidido seguir adelante con su embarazo, y que pueden abandonar sus estudios o temer por sus empleos», asevera Vox, con el objetivo de que «ninguna joven se quede sin tener a su hijo porque no ha encontrado apoyo».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
