España
VOX se consagra como líder de la oposición frente al separatismo catalán
[sc name=»li1″ ]Al menos 217.000 catalanes votaron por Vox este domingo. Es la primera fuerza en Vilamalla y La Pobla de Mafumet, también cobró fuerza en los barrios obreros de Cataluña.
Por primera vez, Vox superó en votos al Partido Popular (PP) y se consagra como líder de la oposición al separatismo catalán.
Al menos 217.000 catalanes votaron por Vox. Es la primera fuerza en Vilamalla y La Pobla de Mafumet, también cobró fuerza en los barrios obreros de Cataluña.
El partido logró representación en las cuatro circunscripciones de Cataluña, no solo en Barcelona y Tarragona, también en Lérida y Gerona, donde más fuerte ha calado el separatismo.
Desafiaron a los nacionalistas y también a la presión internacional, pues Twitter silenció la página de Vox en plena elección, frente a lo cual el vicepresidente del partido, Víctor González, denunció que «es un asalto de un poder extranjero, que ostenta una posición de monopolio y que por decisión propia ha silenciado al partido político con más crecimiento en plena campaña electoral. Con ello atenta contra la libertad de expresión y contra la esencia de la democracia».
La intimidación contra Vox y sus simpatizantes también se sintió en las calles, apedreados en las plazas donde respaldaban al partido. Pese a ello, los catalanes mostraron su apoyo al partido en las urnas el domingo 14 de febrero.
«Las piedras no consiguieron callarnos. Orgullosos de tantos catalanes que han ido a las urnas con sus votos a gritar ¡libertad!», manifestó la diputada de Vox Rocío Monasterio en un salud de felicitación a Ignacio Garriga, candidato del partido a la presidencia de la Generalitat.
“No pasarán” fue el grito con el cual la extrema izquierda separatista amedrentó a los votantes de Vox, afirmando consignas de la Guerra Civil Española, propias del bando marxista.
Ja em passat, contestó Vox, que en catalán significa ya hemos pasado.
Als de #NoPassaran … pic.twitter.com/nqLWokBZbN
— VOX 🇪🇸 (@vox_es) February 14, 2021
Once parlamentarios de Vox pasarán. Dicha cifra casi duplica al Partido Popular y Ciudadanos.
«Nuestra intención no era el de superar al PP o a Ciudadanos. nosotros hicimos nuestra campaña, nuestros discursos y presentamos a los catalanes nuestras propuestas», explicó para PanAm Post el diputado catalán de Vox a nivel nacional Juan José Aizcorbe, quien además ofreció sus impresiones sobre el proceso comicial acaecido este domingo, 14 de febrero:
¿Por qué cree que Vox superó al PP?
Nuestras propuestas nos facilitaron llegar a un electorado ya harto de tópicos y que les hablaran de los problemas reales como hicimos nosotros les pareció bien, hemos llegado a votantes que en ningún caso votarían al PP o C’s. Hablar de la inseguridad ciudadanas, de la inmigración ilegal en nuestra propuesta de dignificar la misma a través de los cauces legales y después no queden marginados, la tremenda islamización que se produce en Cataluña porque los distintos gobiernos favorecieron ese tipo de inmigración, con lo que supone de amenaza a nuestras costumbres, formas de entender la sociedad, valores de la persona. En fin un mensaje muy distinto. El PP y C’s pensaron que éramos su rival, en absoluto y no quiero juzgar nada mas de ambos partidos.
¿Cuál es su balanza de lo positivo y negativo de esta elección?
Hemos conseguido un buen resultado y ha sido un gran trabajo en nuestra tierra, ahora toca seguir y como dijo Santi Abascal “No son unos buenos resultados para España y, por tanto, no son unos buenos resultados para Vox. Hay poco que celebrar y mucho que trabajar”. Pues en ello estamos, implicados en como hacer el trabajo bien hecho, en ir superando todas las trabas como las que nos hemos encontrado en estas elecciones a modo de violencia. Hoy mismo ya hay previstas manifestaciones contra nosotros, contra Vox. Se trata de la intolerancia. Pero ello nos hace más fuertes, ya lo dije anteriormente, no odiamos a nuestros adversarios, amamos lo que defendemos.
Mamela Fiallo
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
