¿Y ahora qué? Lo malo fue a peor y la “magia” del número 210 - ALERTA NACIONAL
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¿Y ahora qué? Lo malo fue a peor y la “magia” del número 210

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Tras lo visto el domingo en las urnas, volvemos a estar entre un nuevo “Parto de los montes” con los ratones del PSOE y Podemos más pequeños y otro “Día de la marmota” en el que no sabemos si esa alianza nos devolverá al invierno o al infierno democrático. Pero vamos por partes.

Con el interrogante que encabeza este título empezaba un artículo publicado al día siguiente de las elecciones del 20-D-15 http://desdeelcaballodelastendillas.blogspot.com/2015/12/y-ahora-que.html que supusieron para el Partido Popular de Mariano Rajoy la pérdida de más de 3’6 millones de votos -casi un 33’5% del electorado de la mayoría absoluta de 2011- y cerca de 1’5 el PSOE, que unidos a los casi 4’3 de cuatro años antes sumaron para los de Ferraz la nada despreciable pérdida de más de 5’7 millones de votos tras la derrota de Alfredo Pérez Rubalcaba y la primera de Pedro Sánchez -casi el 51% menos del resultado de José Luis Rodríguez en 2008-. Aquellos resultados demostraron la realidad de un endeble bipartidismo que empezaba a hacer aguas para iniciar un largo periodo de inestabilidad política que con su efecto secundario, el económico, complica la situación y aumenta la necesidad de una buena gestión que nunca hace la izquierda, como está pasando ahora.

Está claro que la repetición de elecciones no le salió bien al doctor Plagio cum Fraude, que se dejó más de 700.000 votos y tres escaños en el intento -aparte de 200 millones de euros de ese “dinero público que no es de nadie”, salvo de todos los españoles- pese al esperanzador anticipo de su amigo José Félix Tezanos que falló estrepitosamente en el pronóstico -a 300.000€ por “cocina” mensual-, pero no dimite porque “los resultados reflejan lo que en el momento de la consulta había y que los hechos posteriores hicieron cambiar”, o sea, como buen político y no digamos de izquierdas, “la culpa, del maestro armero” y a escurrir el bulto. Como también ha hecho el “magister” degenerado en “minister”, José Luis Ábalos: “Si ha habido elecciones es porque hubo otros que bloquearon que hubiera gobierno”, siempre “otros” para justificar el fracaso del mediocre.

Pero esta vez la pregunta parece haber tenido una respuesta en tiempo récord, que no convence ni a su potencial socio Arnaldo Otegui, que ayer decía a Sánchez que “se ahorre la llamada”. Poco más de veinticuatro horas después del escrutinio provisional de las urnas, el martes a mediodía, los “malavenidos” socios de la fallida legislatura anterior, Pedro y Pablo, escenificaban un “sentido” abrazo cual nuevos “Picapiedra-Mármol” que ni las buenas de Vilma o Betty dieran a sus respectivos en la conocida serie americana. Recordemos que Pedro Sánchez “Falconeti” repetía no hace mucho que “Ni Partido Popular ni populismo” y la semana pasada sentenciaba desde Moncloa que “Ni yo ni el 95% de los españoles dormiría tranquilo con Podemos en el Gobierno”, ante su portavoz oficioso, Antonio Ferreras, “informador” cabecilla de La SeCta TV de Jaime Roures, salvada de la quiebra por Soraya Sáenz de Santamaría -conviene no olvidar esto para entender algunas cosas-. ¿Qué caambió?

Pues bien, este personaje y Pablo Iglesias, su “socio preferente” despreciado repetidas veces en la minilegislatura anterior, aparecieron el martes anunciando un preacuerdo -importante este matiz de “preacuerdo”- de gobierno de coalición en el que el bolivariano ocuparía una vicepresidencia para complementar la de Economía que hace pocos días repartía a Nadia Calviño ¿Será para PabLenin la de asuntos políticos, la de asuntos sociales o ambas? Difícil convivencia de “vices” me parece, si se confirman, y terrible en cualquier caso el cometido del comunista y los suyos ante ese anuncio de “unir la experiencia del PSOE con la valentía de Unidas Podemos” que avanzó el de la coleta, henchido de incontrolada satisfacción y emoción, al borde de la lágrima, en ese “abrazo del oso” que forzó con el más falso entre los falsos personaje que haya detentado un cargo público. Y digo bien, detentado y no ostentado, que también, porque además de falso es el más chulo de la “profesión”.

Reseñable también la doble falsedad y traición del candidato socialista. Falsedad, porque nada más terminar la elecciones y conocerse el resultado, como digo provisional, manifestó que iniciaría “inmediatamente conversaciones con los líderes de los diferentes partidos políticos, excepto VOX” -algo que, pese a mis pocas simpatías por los líderes verdes, no es muy democrático-, pero no llamó a nadie más, pareciendo que ya lo tenía precocinado con el de Podemos -y puede que con algún otro-, porque es muy difícil asumir que en poco más de horas veinticuatro se haya podido llegar al acuerdo que fue “imposible” en meses de presuntas negociaciones fallidas antes y después del 28A. Y traición, porque se pasa por el “arco del triunfo” el Art. 99.1 de la Constitución que dice: “Después de cada renovación del Congreso de los Diputados -algo que, añado, no se ha completado- y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los Grupos políticos con representación parlamentaria y, a través del Presidente del Congreso -todavía tampoco designado/elegido-, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno”. Y no sólo no lo respeta, sino que envía al Rey a Cuba, en un innecesario y absurdo viaje que sólo se explica desde una turbia intención del personaje que aprovecha la ausencia para anunciar ya un gobierno con el que le quitaba el sueño hace una semana. De nuevo viene a cuento la conocida frase de Marcelo, el centinela de “Hamlet”, en la famosa tragedia de William Shakespeare: “algo huele mal en Dinamarca” -o en Moncloa- empleada cuando las cosas no están claras y se atisba una posible corrupción, que no siempre es económica. Algo que se torna aún más ilegítimo si consideramos que se hace entre dos partidos que perdieron cuota de voto y de escaños.

Como bien apuntó Pablo Casado “¿Para qué quería convocar elecciones?”, porque para este viaje no hacían falta alforjas ni gasto de fondos públicos. Salvo que el autoproclamado candidato a la presidencia tuviera dos planes, uno en el que subiera como le profetizaba su fiel Tezanos desde el Centro de Invenciones Sánchez permitiéndole plantear lo mismo, pero con más fuerza sobre el “socio” morado porque posiblemente hubieran sumado mayoría absoluta y otro, el actual, desde mi punto de vista mejor que el anterior aunque mucho más preocupante todavía, en el que invitaría a otros actores -seis más- que le ayudaron a llegar a su sueño de “reina por un día”, dejándose muchos pelos en la gatera, como nos tememos muchos. Puede que la clave de no haber querido ser investido tras las elecciones del 28-A esté en que no buscaba sólo la mayoría para eso, que la tenía de sobra en segunda vuelta sino, como le escuché la semana pasada en una charla del Aula Política del CEU a Juan Díez Nicolás, prestigioso sociólogo y fundador del CIS, entre otras cosas, los 210 diputados -3/5 del “hemicirco”- necesarios para cambiar la Constitución y erigirse Presidente de la Tercera República. Pero como eso no lo conseguía, probó suerte, anteponiendo sus intereses personales a los generales del estado, como ya ha demostrado no pocas veces este individuo sin principios.

Otro efecto de estas elecciones ha sido el monumental batacazo de Albert Rivera y Ciudadanos, que deja a 47 diputados y asesores sin empleo y sueldo y me retrotraen a cuatro años atrás: “Quo vadis, Ciudadanos?” http://desdeelcaballodelastendillas.blogspot.com/2016/04/quo-vadis-ciudadanos-por-antoniodltl.html.

En su favor, hay que decir que Rivera se apresuró a decir: “Estoy dispuesto a convocar a los órganos de decisión del partido, para que ellos que me eligieron, decidan sobre este partido” y el mismo lunes tuvo la honradez de anunciar su dimisión como presidente y su renuncia al escaño, algo que otros debieron haber hecho también, antes y ahora, como Santiago Abascal tras dejar a su partido en los exiguos 46.000 votos en toda España en las elecciones generales de 2016 o el propio Sánchez que sólo lo hizo cuando lo pillaran con el carrito del helado intentando adulterar una votación en la sede de Ferraz y se vio obligado a dejar su escaño ante la inminente abstención de la mayoría de su partido para que fuera investido Mariano Rajoy al que menos de dos años después embistió con los cuernos comunistas y nacionalseparatistas que le prestaron. Y, en este doloroso momento de Ciudadanos no puedo dejar de preguntarme ¿dónde están aquellos entusiastas palmeros de Rivera y todo lo que oliera a naranja desde 2014 al 18 que aplaudían entusiasmados desde esas tertulias de alcachofas granates en las que Federico J. Losantos y Pedro J. Ramírez, por citar a los más “notables”, se deshacían en halagos hacia Rivera y sus “aluvionados” y oportunistas comparsas? ¡Ah! que algunos se “tiñeron” de verde -o “azulearon” a medias, por si acaso-, ¡vaya!

En definitiva, se cumplió lo que algunos decíamos antes de las elecciones generales del 28A y de las autonómicas, municipales y europeas del 26Msobre que “votar a VOX era votar a Sánchez” por el efecto de la nefasta Ley D’ Hont y que recogió muy bien Ramón Pérez-Maura en su artículo en ABC “La derecha sin remedio” del viernes 8, desgraciadamente con el mismo eco que nuestras proclamas anteriores, volviéndose a comprobar que “en España las vísceras se anteponen a la razón”. Y van…

Termino mi reflexión sobre lo ocurrido con algo no tan pesimista como puede dejar a primera vista ese adelantado “gobierno Sanchestein”, que comparten algunos políticos sin duda más cualificados que yo en estas lides, como Rosa Díez y Alberto Núñez Feijóo, que opinan también que no está todo dicho todavía en este despropósito. Este último decía ayer que lo producido “es mucho más que un cambio de gobierno. Es una revolución política”, como también lo fue -añado- lo ocurrido aquel 14 de Marzo de 2004 permitiendo votar bajo los efectos del horrible atentado perpetrado precisamente para eso, cambiar de gobierno, a costa de 192 muertos y casi 2.000 heridos o mutilados.

Feijóo ha dicho también que “Es posible hacerlo de otra forma, porque si no la posturas se van a radicalizar” -y ya lo están bastante por no haber derogado a tiempo la triste ley de Memoria histórica- y en esa línea y, por supuesto, desde las premisas que ha puesto Teodoro García Egea, Secretario General del PP: “Abstención técnica, en ningún caso” porque “con un PSOE liderado por Pedro Sánchez no vamos a negociar nada”, que suscribo, y desde la evidencia de que “La última vez que se desbloqueó España fue un día en el que Pedro Sánchez dimitió”, llamó al PP de Casado a forzar una alianza entre los partidos constitucionalistas -los restos de Ciudadanos, el crecido VOX y algún otro pequeño-, junto a la parte buena del PSOE, o al menos con esa característica de respetar la Constitución, que vuelva a sacar de la escena a ese indigno secretario general -esta vez definitivamente- y plantearle al Rey -si lo dejan volver y cumplir el trámite del artículo 99.1 citado- su ofrecimiento de un gran pacto de Estado liderado por el PSOE con otra persona al frente, como también han propuesto Inés Arrimadas y Cayetana Álvarez de Toledo, que podrían sumar esos 210 diputados que decía antes -sólo PSOE, PP (tras la buena noticia de que el PNV pierde un escaño en Vizcaya en favor de los populares) y N+ serían 211-. Los efectos de alcanzar ese pacto y esa suma que permitiera los cambios urgentes que necesita España, empezando por el de la Ley Electoral -segunda vuelta y un 5% mínimo de representación a escala nacional, que pondría coto al abuso nacionalista y algo más que omito ahora- mejorarían sensiblemente el panorama político. Y si no se puede alcanzar ese pacto porque el PSOE no sea capaz de apartar al rey del plagio y la falsedad, que ponga a prueba a don Felipe VI ofreciéndole formar un Gobierno de transición incorporando personas de reconocido prestigio como vengo apuntando desde Enero de 2016, para lo que tiene que moverse bien y rápido.


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“Delito” de odio

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Una de las peores manifestaciones del totalitarismo en que se va convirtiendo la democracia es el llamado delito de odio. Por el cual una serie de bergantes a su vez cargados de sus odios particulares y que se dicen representantes del pueblo, pretenden dictar hasta nuestros sentimientos. Nunca estuvo tan amenazada, no ya la libertad política, sino la libertad personal que hace del hombre lo que es. De siempre se ha considerado obvio que la democracia exige la limitación del poder, pero mediante lo que llaman «representación popular», el poder se está ampliando de un modo que nunca conocieron las peores tiranías. Ejemplos de ello son las leyes de memoria histórica o las de género, e incluso más gravemente aún las referentes a los sentimientos, como estas del odio.

Tales aberraciones vienen ocurriendo desde hace quince años con total impunidad y sin que casi nadie, aparentemente, se dé cuenta o quiera darse cuenta de lo que significa ni proteste con la energía indispensable. En España y cada vez más en el resto de Europa, la democracia es simplemente una palabra que puede usarse en cualquier sentido y por parte de cualquiera, y con la que se pueden hacer mil juegos malabares políticos. Los partidos alcanzan el poder manipulando a la opinión pública mediante unos medios de masas cada vez más corruptos y corruptores. Sus políticos se dicen representantes cuando los ciudadanos no conocen a la inmensa mayoría de ellos, los cuales representan realmente a la cúpula de su propio partido, a la que deben su posición, y que por ello están perfectamente dispuestos a aprobar las leyes más demenciales. Es claro que estas aberraciones exigen un replanteamiento en profundidad del pensamiento político y sobre la democracia en particular.

 


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Del “verde sandía” a la mezcla política del rojo y el verde, que huele bastante mal

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Al final la realidad es la que es y no la que nos gustaría que fuese, algo que, pese a la tozudez del argumento, muchas veces nos negamos a aceptar. Vi hace pocos días la reaparición “estelar” de José Luis Rodríguez -asesor de Nicolás Maduro, Evo Morales y Cristina Fernández de Kirchner (amiga de Baltasar Garzón, el muy amigo de la ministra de Justicia en funciones, Dolores Delgado, la amiga “Lola, ¿vino o cerveza?” del comisario José Manuel Villarejo…), entre otros “héroes” comunistas- en Espejo Público, de la mano de Susana Grisó, sobrina de aquel José Mª Sala y Grisó -que fuera tesorero y senador del PSOE-, condenado en 1997 por falsedad en documento mercantil, asociación ilícita y apropiación indebida, entre otros delitos que demostraron la financiación irregular del PSOE con más de 1.200 millones de pesetas -7’21 millones de €, entonces (hoy más de 15)- obtenidos de forma ilegal por el caso Filesa que, junto a Malesa y Time-Export, resultó ser una trama de empresas creada para sufragar las campañas electorales de 1989. ¿Nos podemos sorprender de que años después se iniciara la sofisticada trama de los ERE andaluces en un partido que institucionalizó los mecanismos de corrupción del sistema? Pero ese es otro asunto del que seguiremos viendo casos tras la nueva imputación- y las que quedan- del “honrado” Manuel Chaves -de nuevo con su instrumento Gaspar Zarrías, “señor de Jaén”- por el que junto al otro “honrado”, José Antonio Griñán, ponía “las dos manos en el fuego” el no menos “honorable” de los “bolsillos de cristal”, José Bono, ahora orgulloso padre con la boda de su hijo el “caballista” con su novio Aitor. Y acaba de conocerse que el juez de Instrucción número nueve de Sevilla ha dictado un auto en el que procesa al ex secretario general de UGT-Andalucía, Francisco Fernández Sevilla y otras 14 personas en el caso «facturas falsas» por presuntos delitos de fraude de subvenciones y falsedad en documento mercantil, que concluye con que «el cómputo global de las cantidades defraudadas» en subvenciones concedidas por la Dirección General de Formación de la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía a la organización sindical «asciende a 40.750.047,74 euros», aunque archiva la causa contra su antecesor, Manuel Pastrana, por su “incapacidad sobrevenida”, no sé si debida al atracón de mariscos que se daba con sus compadres sindicalistas en Durban, Sudáfrica.

Pero dejemos esto que aunque muy relacionado con el color marrón del título, no era el objetivo de mi artículo. Como decía, la socialista confesa y “agradecida” Grisó, entrevistaba al expresidente ZParo en la TV canibalizada por la que en 2012 estaba en quiebra, La Sexta, que impuso la “ideología Roures” tras ser salvada sobre de la ruina -con “vacacionalidad y alevosía”, ya que fue en Agosto de 2012- por Soraya Sáenz de Santamaría, entonces Vicepresidente del Gobierno de Mariano Rajoy, que ya empezaba a desencantar votantes cual Hamelin invertido, hasta la fuga final en las fallidas elecciones del pasado 28 de Abril, en las que Pablo Casado sufrió, en su tafanario, la patada que el electorado cabreado por el desperdicio de la mayoría absoluta de Noviembre de 2011 le dio en las urnas.

El vallisoletano leonés, el mayor tramposo que había pasado por Moncloa hasta hace año y medio, y que como ya he dicho debería ser objeto de la aplicación del Artículo 102.2 de la Constitución, habló de “trampas del PP” cuando propone un pacto de Estado con el PSOE y sentenciaba ante la delectación de su entrevistadora, que “Lo único que quiere el PP es que no gobierne el PSOE” -“dijo la sartén al cazo”- y “que la gobernabilidad dependa de Esquerra es la voluntad de los ciudadanos”, para rematar la faena con la manida fórmula de la izquierda y el nacionalismo de que “Resolver los problemas de Cataluña sólo pasa por el diálogo”. ¿Estaría acordándose de su brindis en la campaña preelectoral de 2004?, aquella que acabó con el atentado de Atocha y él en Moncloa: “Pascual, aprobaremos en Madrid lo que venga aprobado por el parlamento de Cataluña”.

Y completa la faena su clon, Pedro Sánchez “Falconeti”, internacionalmente conocido como doctor Plagio cum Fraude, del que no paran de circular antiguas manifestaciones rimbombantes y empalagosas demostrando que ha superado con creces en lo de tramposo a su predecesor al que clona, y del que se necesitaría un libro gordo -más que el de Petete- para recoger todo, pero del que sólo voy a seleccionar la respuesta que le dio a su “socio preferente” de Podemos en el último debate fallido de investidura -el tercero y puede que no el último-: “Si me obliga a elegir entre ser presidente y mis convicciones, elijo mis convicciones y defender España”. Lo que no dijo es que como su única “convicción” es seguir en Moncloa al precio que sea y apoyado por el que se lo permita, aunque sean los enemigos de España, pues miel sobre hojuelas porque hay coincidencia absoluta en este caso entre objetivo y “convicción”. Prueba de su valoración es el nuevo ninguneo que ha sufrido en Inglaterra durante la cumbre de la OTAN celebrada ayer, en la que ha quedado incluido en el grupo de “delincuentes”, como ha calificado el Presidente americano Donald Trump a los gobernantes de los países que no cumplen el compromiso de destinar el 2 por ciento de su PIB a gasto militar a lo que se comprometieron los veintinueve miembros en la cumbre de 2014, entre los que España figura en segundo lugar por la cola tras Luxemburgo, todo un “récord”.

Mención especial estos días merece la celebración en Madrid de la Cumbre del Clima prevista en un principio en Chile y que ante la inestable situación política del país sudamericano el “quijote de las letras” ofreció hacer aquí, empezando muy fuerte por la mañana, en plan jefe de Estado -su gran ilusión- hablando de “teorías alternativas” y “conspiraciones de los, por fortuna cada vez menos, fanáticos”, en clara alusión a Trump, para desdecirse por la tarde y “explicar” que era un mensaje “en positivo” afirmando que “cada vez más mandatarios asumen el cambio climático”. Todo ello en espera de la llegada estelar de la versión sueca de “la niña del exorcista” Greta Tumberg después de su travesía del Atlántico en catamarán de lujo para no viajar en un “contaminante” avión como el que utiliza su anfitrión cada dos por tres para desplazamientos innecesarios y su desembarco en Lisboa, desde donde se desplazará a Madrid para encabezar la gran manifestación prevista para el día 6 en busca de “su niñez robada” que no ha hecho nada en sus 16 años de vida más allá que servir de marioneta de intereses espurios y animar a sus coetáneos a “no ir al colegio porque van a morir”, en la que estará acompañada por otro de los adalides de este ecologismo de pandereta y miembro destacado del clan de la “Z”eja zapaterina, el “solidario” Javier Bardem que llegará desde su mansión californiana, que sin duda compartirá con varias familias de pobres inmigrantes.

Por cierto que esa prensa entregada que defiende el cambio climático y sus devastadores efectos a corto plazo, no dicen nada sobre un chaval, Boyan Slat, que a sus 16 años empezó a estudiar el primer sistema de limpieza de plásticos en el océano, sin faltar a clase ni hacer demagogia con estridentes declaraciones, del que sólo hemos sabido por algunos comentarios en redes sociales y cuyo ingenio invito a ver en este gráfico vídeo https://www.youtube.com/watch?v=aFBxPd6nTQ0 en el que se puede comprobar su ingenio, The Ocean Cleanup, que a sus 25 años ya ha visto puesto en práctica con éxito. Sin embargo, ayer, buscando en Google el nombre de este chaval aparecían 514.000 resultados mientras buscando a la marioneta sueca aparecían más de 133 millones.

Y dejo para el final un breve comentario sobre lo que hoy inspira el título de mi artículo a raíz de lo visto hace un par de días con las votaciones para la elección de la Mesa del Congreso, órgano rector que decide el funcionamiento de la Cámara Baja y con ello buena parte del destino de los españoles. Con un insólito suspense, hasta el último momento no se decidió su composición, sobre la que sólo estaba clara la de su presidente que previsiblemente iba a ser la nacionalista del PSC, Meritxell Batet, en funciones tras la disolución de la cámara dejando solo en el podium de la brevedad a aquel Pachi Nadie -que ya casi nadie recuerda- que ocupó ese puesto entre Enero y Julio de 2016. Al final, en segunda votación, el cambio de estrategia del PSOE y la cerrazón de VOX decidieron que la Mesa perdiera proporción en favor de la izquierda y en detrimento del supuesto y mal avenido centro derecha, más interesado en el reproche que en la unidad, que del esperado 5 a 4 inicial acabó quedando en un 6 a 3, con la desaparición de Ciudadanos tras su brutal batacazo del pasado 10 de Noviembre y la subida del número dos de la reina de los desahucios, Ada Colau, hoy “alcaldesa repetidora” del Ayuntamiento de Barcelona, el podemita argentino importado, Gerardo Pisarello, famoso por intentar arrancar la bandera de España que pretendía colocar en el lugar que le correspondía en el Balcón de la Plaza de San Jaime el entonces concejal popular, Alberto Fernández.

Y es que ya se sabe que la mezcla de esos dos colores, el “rojo” y el “verde”, produce en pintura un color marrón, representativo de algún producto orgánico que no quiero citar aquí y que parece que, ahora en política, es el del lugar al que todo apunta que se dirige el futuro de España si se consuma el vertiginoso preacuerdo que exhibieron los dos socios preferentes poco más de veinticuatro horas después de las últimas elecciones y que los enemigos de España, declarados o no, parecen buscar a toda costa. Desde antes de las elecciones del 28 de Abril, algunos veníamos advirtiendo de que votar a VOX era votar a Sánchez y ha sido necesario repetirlas y ver el inicio de esta decimocuarta legislatura que no arregla nada del fiasco de la decimotercera -que hizo gala del mal efecto que se le atribuye al 13- para ver que esos dos partidos, aparentemente tan diferentes, se hicieron complementarios desde la llegada al gobierno del actual inquilino de la Moncloa que puso en marcha el “divide y vencerás” que se impuso en esas mal llamadas tres derechas, dos de las cuales han preferido anteponer sus intereses personales -ni siquiera de partido, en mi opinión- a los intereses generales de España que pedían a voces una unión contra la izquierda extrema y el nacionalismo, como tímidamente pidió Casado en Abril y más claramente en Noviembre con su oferta para formar la coalición España Suma que ni Abascal -ahora más arriba- ni Rivera -ya desaparecido- aceptaron, el primero porque como vengo repitiendo, su único objetivo es su venganza personal con el PP que dejó de mantenerlo sin dar un palo al agua y el segundo en esa euforia que le cegó en su ya demostrado error de querer ejercer el liderazgo del centro derecha que no le correspondía.

Mientras hay vida hay esperanza, reza nuestro refranero y yo me quiero seguir agarrando a ello, pero cada día lo veo más difícil si Don Felipe VI no hace como dijo hace unos días en la Casa de ABC: “Nunca deberíamos desviarnos del espíritu de la concordia bajo el que nuestro país ha escrito sus mejores páginas” añadiendo que “Recuerdo hoy aquella historia porque nos muestra el mejor de los talantes, la España más luminosa, la de las mentes abiertas, la tolerancia, la capacidad de tender lazos y reconocer las bondades y logros ajenos” y, como le vengo diciendo a Su Majestad desde aquel ya lejano Enero de 2016, en su mano está, en virtud del Artículo 99 de la Constitución y una vez oídos a los representantes de los partidos políticos presentes en el Congreso, proponer al mejor candidato posible para conseguirlo. Eso, además de lo que se recoge en los Artículos 56.1, 61.1 y 62.h de la mencionada y poco respetada a veces Constitución Española.


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Méritos de la Falange

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De los cuatro partidos o familias del franquismo es probable que haya sido la Falange el que ha sufrido mayores ataques, debido a que sus afinidades con el fascismo (italiano) la hacían más vulnerable después de la guerra mundial. Sin embargo gran parte de esos ataques son puras calumnias o explotan defectos y fallos que ocurren en cualquier sistema social, de modo que si hacemos un balance, creo que los méritos pesan mucho más que los defectos. La Falange era quizá la familia o partido con mayor sensibilidad social, muy endeble en los demás y mayormente reducida a lo que llamaban caridad. No podemos despreciar esa caridad, puesto que se manifestaba en la red de asilos, orfanatos y hospitales mantenidos por la Iglesia, pero también es verdad que aceptaba una inferioridad de posición y condiciones de gran parte de la población, que no mejoraba al conjunto de la sociedad. El propósito de la Falange era una mejora de las condiciones generales contra, precisamente, los aspectos más viciosos y paralizantes de ese concepto de la caridad, denostado no sin razones.

Destacaré tres grandes méritos de la Falange, entre otros: 1) La Seguridad Social, a ella debida principalmente, y una de cuyas manifestaciones fue un aumento espectacular de la esperanza de vida al nacer, que a su vez condensaba otras mejoras diversas, como la de la vivienda. 2). La gran labor de la Sección femenina en la promoción profesional, el nivel de estudios, la higiene y los conocimientos generales de millones de mujeres, y la rápida caída de la mortalidad infantil. 3) La División Azul, que protagonizó la mayor gesta militar exterior española de los últimos dos siglos, combinando un espíritu realmente heroico, cada vez más reconocido, con una conducta humanitaria hacia la población civil. La Falange destacó también en las duras condiciones de posguerra en mantener el espíritu que terminó por derrotar las presiones y el aislamiento exterior.

No deja de sorprender la escasísima capacidad de los falangistas, desde la transición, para recordar estas y otras cosas, permitiendo que fueran sus enemigos quienes escribieran a su modo la historia del movimiento, a base de destacar los elementos más negativos. José Antonio, muy consciente de la importancia de la lucha cultural e ideológica, trató de formar en torno a él un círculo intelectual de alto nivel, cosa que no logró del todo, aunque sí en parte. Creo que él mismo lamentable el estilo algo ramplón de muchos de sus seguidores, poco dotados para la poesía o el pensamiento. La literatura, y en general la labor intelectual falangista, mejor o peor, espera un tratadista ecuánime.

Conocer lo que fue el franquismo es esencial para mantener la democracia y la unidad de España.


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