Internacional
Ya era hora: ordenan suspender ley del aborto en Argentina por inconstitucional
El Juzgado Federal 4, a cargo de Alfredo López, hizo lugar a un amparo y solicitó que se suspenda la aplicación de la ley “hasta que se resuelva la cuestión de fondo”.
Un juez de Mar del Plata ordenó suspender la aplicación de la ley 27610, conocida como de “Interrupción Voluntaria del Embarazo”. Se trata de Alfredo López, del Juzgado Federal número 4, que hizo lugar a un amparo presentado por Héctor Seri, quien pidió la “inconstitucionalidad” de la mencionada ley del aborto, por considerar que la misma va en sentido contrario a “las obligaciones internacionales asumidas por el Estado argentino en virtud de la protección integral del derecho a la vida desde la concepción”. Al hacer lugar al amparo, el juez resolvió disponer “la suspensión de la aplicación de la norma, protocolos y resoluciones hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo en el momento de dictarse sentencia definitiva”.
Como era de esperarse, la noticia cayó muy mal en el oficialismo y quien salió a responder fue Estela Díaz, que ostenta el cargo de “ministra de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual” de la provincia de Buenos Aires. “Este es un amparo federal que todavía no ha sido comunicado formalmente al Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva y al Ministerio nacional, que, por supuesto va a apelar en forma inmediata, porque parece un disparate plantear, a esta altura, la inconstitucionalidad de una ley que fue profundamente debatida, precisamente, respecto de su constitucionalidad”, señaló. Lo que la funcionaria parece no comprender es que, a pesar de todo el debate que se generó las dos veces que se discutió la ley, sus partidarios nunca pudieron explicar cómo cuadra la ley del aborto con una Constitución que protege la vida desde la concepción.
Lo cierto es que el fallo del juez bonaerense no es el primero en este sentido. Tres meses después de haber sido aprobada la normativa en el Congreso de la Nación, la Justicia de San Luis también declaró la “inconstitucionalidad” de la medida en el territorio de la provincia.
Allí, en simultáneo, se hizo lugar a una presentación de la exsenadora Liliana Negre de Alonso, que intimó al gobierno provincial a cumplir con las leyes correspondientes al distrito. Su presentación apeló a una resolución de María Eugenia Bona, titular del Juzgado Laboral Segundo de la Primera Circunscripción, que ratificó la vigencia del Código Civil y Comercial que “reconoce la existencia de la persona humana desde la concepción”.
El kirchnerismo insiste con proyectos de ley inconstitucionales
Con motivo de la pandemia del coronavirus, que ha cobrado casi 82000 vidas en Argentina, el presidente Alberto Fernández pretende aprobar una ley en el Congreso que lo exima del dolor de cabeza de lidiar con una justicia independiente. La iniciativa, denominada “ley pandemia”, surgió luego del fallo de la Corte Suprema de Justicia que defendió la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires con respecto a la potestad sobre la presencialidad de las aulas.
Aunque el oficialismo todavía no ha conseguido los votos para aprobarla, parece estar encaprichado con obtener la suma del poder público con la excusa del virus. Igualmente, de funcionar medianamente la justicia, la misma tendría que caer en la Corte sin muchas vueltas. Sin embargo, de transitar este escenario, el kirchnerismo, sobre todo si pierde las elecciones de medio término, se pasará el final de mandato en pie de guerra con el Poder Judicial.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
