Internacional
Ya hay fecha estimada para la vacuna de ARNm contra el cáncer
Investigadores aseguran que será un tratamiento «personalizado» para cada paciente y que será asequible.
El éxito de tratamientos con vacunas ARN mensajero (ARNm) en personas con cáncer llegará en cuatro o cinco años, según han estimado este viernes dos de los creadores de BioNtech, Ugur Sahin y Ozlem Tureci. «No es ciencia ficción. El producto sigue en desarrollo y la fase clínica está avanzada», ha afirmado Tureci en una rueda de prensa celebrada este viernes en Oviedo, donde recibiran en en el Teatro Campoamor el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2021, por su contribución al desarrollo de las vacunas de Covid-19. Recibirán el premio junto a Katalin Karikó, Drew Weissman, Philip Felgner, Derrick Rossi y Sarah Gilbert.
La tecnología ARNm es la que está en la base de las vacunas contra -19 y supone enviar un mensaje a las células para producir una proteína que despierte la capacidad inmunológica del paciente. En el caso del coronavirus, ese mensaje siempre es el mismo, porque el virus es igual. Sin embargo, en el caso del cáncer, hay que fabricar un tratamiento para cada paciente, porque cada tumor es diferente.
Cuando les han preguntado a los científicos sobre los trabajos con la tecnología de ARNm para luchar contra el cáncer, han explicado que ya llevan realizando ensayos clínicos en ese sentido desde 2012 con tumores de pacientes con cáncer. Tienen la capacidad de fabricar esa vacuna «a demanda» en cuatro o seis semanas para despertar la inmunidad del enfermo y que reduzca el tumor.
«Hemos visto que es un procedimiento seguro, que induce una respuesta muy importante y que se puede conseguir reducir y controlar tumores», han dicho. Consideran que en ese plazo de cuatro o cinco años llegará el éxito de esta técnica (ARNm) frente al tratamiento habitual contra el cáncer.
¿Cuánto costarán las vacunas ARNm contra el cáncer?
En relación al coste de las vacunas y que pueda existir un dilema ético si son demasiado caras y solamente al alcance de las personas con más recursos, Tureci ha dicho que ese problema no va a existir con esas vacunas individualizadas contra el cáncer. Más al contrario, van a ser tratamiento «asequibles» y se van a poder aplicar por medio de los servicios sanitarios de cada país. Existen cuestionen que abaratan los costes relacionadas con el progreso científico y tecnológico, ha explicado.
En cuanto a la respuesta de la actual vacuna de Covid-19 ante las nuevas variantes del virus, los científicos han explicado que la actual vacuna ya ofrece una protección muy alta y por ahora no creen que sea necesario adaptarla. No obstante, al tratarse de un virus nuevo, han explicado que se está monitorizando la situación en todo momento y que tienen disponible la tecnología para reaccionar de una manera «muy rápida». Solo habría que modificar la vacuna para que diese una instrucción diferente a las células, en función del cambio en el virus.
¿Liberar patentes para llevar la vacuna Covid a paises en desarrollo?
Preguntados sobre si consideran que liberar las patentes sería una solución para que población de países pobres pudieran acceder a las mismas, Tureci ha dicho que esa no es la solución. Ha afirmado que ya trabajan con criterios éticos para que las dosis lleguen lo más rápido posible a países con rentas bajas y medias y ha dicho que el 40 por ciento de su producción de vacunas ya llegan a países africanos. Ha comentado que sería una buena oportunidad para construir en esos territorios centros de producción y que sean así autosostenibles, creando además «su propio ecosistema» a nivel regional.
Ugur Sahin ha añadido que antes de que termine 2021 habrán conseguido repartir más de 3.000 millones de dosis a 140 países diferentes. La intención es que todos los habitantes del mundo tengan acceso a unas vacunas contra el Covid-19, cuyos distintos ensayos clínicos «han confirmado su seguridad y eficacia». Tanto Ugur Sahin y Ozlem Tureci se han mostrado muy contentos de haber contribuido a dar una respuesta a la pandemia y a demostrar que la Ciencia puede contribuir a superar estas grandes crisis.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
