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Zozulya: «He recibido el apoyo del presidente de mi país, ¿apoyaría algún presidente a un nazi?»
El futbolista del Albacete Roman Zozulya ha comparecido este jueves ante los medios para tratar de dar su versión con respecto a lo sucedido en los últimos días, tras la suspensión del segundo tiempo del Rayo – Albacete del pasado fin de semana, en el que el jugador recibió gritos de «p*** nazi’ desde la grada donde se ubican los Bukaneros.
Zozulya se ha definido «apolítico y contrario a todas las ideologías. He recibido el apoyo del presidente de mi país, ¿algún presidente apoyaría a un nazi?. Ayudar a mi país y ser patriota no es ningún delito».
También aclaró sus fotos más polémicas. Sobre la del marcador de baloncesto 14-88 (asociados a la ideología nazi), dijo que fue durante un campeonato benéfico en el que le llamó la atención el marcador: «la diferencia en el resultado había sido muy grande, me llamó la atención y por eso hice la foto. Al viajar a España, me dijeron que esos números tenían un significado».
En otra fotografía en la que aparece con militares, recordó que estaba colaborando con una ayuda humanitaria en la que hubo otros compañeros de equipo: «Cuando empezó la guerra en mi país no teníamos ejército. Las personas que se reunieron intentaron ayudar al ejército. Nuestro fondo jamás compró armas ni utensilios para el combate», explicó.
«No soy nazi ni soy racista. Ayudar a mi país y ser patriota no es delito. Me llamaron racista, cuando mi mejor amigo era Jérémie Bela (jugador de raza negra), me da igual su color de piel o nacionalidad porque para mí todos somos iguales», reiteró. También confirmó que tomará «medidas legales contra quienes han vertido insultos sobre mi persona».
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Las ciudades incorporan zonas deportivas abiertas para reducir el sedentarismo urbano
Los espacios públicos están adquiriendo un papel cada vez más activo dentro de las políticas municipales relacionadas con salud y bienestar. En muchos municipios, la instalación de áreas deportivas abiertas forma parte de estrategias destinadas a fomentar hábitos saludables sin depender exclusivamente de instalaciones cerradas o de pago.
El crecimiento de estas zonas responde a una realidad evidente: gran parte de la población pasa demasiadas horas sentada y encuentra dificultades para incorporar actividad física a la rutina diaria. La posibilidad de entrenar en parques o paseos urbanos facilita un acceso más directo y espontáneo al ejercicio.
El entrenamiento al aire libre gana usuarios de todas las edades
Lo que empezó como una iniciativa orientada principalmente a personas mayores o circuitos básicos de movilidad ha evolucionado hacia espacios mucho más completos. Actualmente, jóvenes, adultos y usuarios habituales de gimnasios utilizan estas instalaciones como complemento o alternativa a centros deportivos tradicionales.
Los aparatos para gimnasios en exterior se diseñan cada vez con mayor variedad de usos, incorporando ejercicios de fuerza, resistencia y movilidad dentro de un mismo recorrido. Esto permite adaptar el entrenamiento a distintos niveles físicos sin necesidad de grandes infraestructuras.
Además, muchas zonas deportivas urbanas se integran en parques o áreas verdes, favoreciendo una experiencia más abierta y menos condicionada por horarios.
Materiales preparados para uso intensivo y condiciones climáticas
Uno de los principales retos en este tipo de instalaciones es garantizar su durabilidad. El uso constante y la exposición a lluvia, humedad o altas temperaturas obligan a trabajar con materiales especialmente resistentes.
Las máquinas de gimnasio al aire libre actuales incorporan tratamientos anticorrosión, estructuras reforzadas y sistemas que requieren poco mantenimiento. Los municipios buscan soluciones capaces de mantenerse operativas durante años sin deteriorarse rápidamente.
La resistencia del equipamiento se ha convertido en un aspecto prioritario, especialmente en ciudades costeras o zonas con gran afluencia de usuarios.
Espacios deportivos integrados en la vida cotidiana
Otro de los factores que explica el crecimiento de estas instalaciones es su facilidad de acceso. Al estar ubicadas en espacios públicos, permiten realizar actividad física sin necesidad de desplazamientos específicos ni cuotas mensuales.
Muchas personas incorporan estos espacios a sus rutinas diarias aprovechando paseos, trayectos habituales o momentos de ocio al aire libre. Esto favorece una práctica más espontánea y constante del ejercicio.
Los aparatos para gimnasios de exteriores empiezan así a formar parte del paisaje urbano cotidiano en numerosos municipios.
Nuevos diseños para fomentar la interacción y el uso compartido
Las áreas deportivas abiertas también están cambiando en su diseño. Ya no se plantean únicamente como zonas individuales de entrenamiento, sino como espacios donde conviven distintas actividades y perfiles de usuario.
Circuitos funcionales, zonas de calistenia y áreas de estiramiento se combinan con bancos, recorridos peatonales y espacios verdes para generar entornos más dinámicos. El objetivo es favorecer tanto la actividad física como la interacción social.
Esta combinación contribuye a aumentar el uso continuado de los espacios públicos.
El urbanismo incorpora la actividad física como elemento estructural
La expansión de las máquinas de gimnasio al aire libre refleja un cambio más amplio en la planificación urbana. Las ciudades comienzan a integrar la actividad física dentro del diseño cotidiano de calles, parques y zonas comunes.
El ejercicio deja de entenderse como algo reservado exclusivamente a instalaciones deportivas cerradas y pasa a ocupar un lugar visible dentro del espacio público. Este enfoque busca crear entornos más activos y accesibles para distintos perfiles de población.
La tendencia apunta hacia ciudades donde deporte, ocio y vida urbana conviven de forma mucho más natural dentro del mismo entorno.
