Opinión
A Abel Caballero Álvarez, alcalde de Vigo y presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP): cumpla y haga cumplir la ley. Por el Coronel Efrén Díaz Casal

Sr. Caballero:
Vuelvo a comunicarle que el Artículo octavo de la citada Ley Orgánica 9/1983, dispone que “La celebración de reuniones en lugares de tránsito público y de manifestaciones deberán ser comunicadas por escrito a la autoridad gubernativa correspondiente por los organizadores o promotores de aquéllas…”. Es público y notorio que las autoridades municipales no están consideradas como autoridades gubernativas en ningún texto legal.
Igualmente le notifico que, en escrito de REF NOR/, SALIDA Nº 3982 de 14 de JUL 2017, el Director del Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad me comunica que “las reuniones con finalidad religiosa en lugares de tránsito público deben quedar sujetas al régimen general de comunicación de los artículos 8 a 11 de la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del Derecho de Reunión…”
Por otra parte, en la 3ª página por orden de apertura de la Guía para la gestión pública de la diversidad religiosa, publicada por el Observatorio del pluralismo religioso en España, figura que su contenido ha sido revisado y validado, entre otros, por una comisión de dicha entidad de la que forma parte la FEMP que usted preside, proclamando en sus páginas 16, 17 y 18, que “el marco normativo aplicable para las celebraciones religiosas en la vía urbana, es la mencionada Ley Orgánica 9/1983 y la reforma realizada a la misma por la Ley Orgánica 9/1999, de 21 de abril”.
Además, la Web de la FEMP, Home/Comunicación/Noticias/Pág.59 de 260/01/Abril 2014, remite a la mencionada Guía anunciando que “el Observatorio del Pluralismo Religioso en España ha puesto en marcha un Servicio de Asesoramiento dirigido a las Administraciones, “para garantizar que la gestión pública de la diversidad religiosa se realiza con las máximas garantías técnicas y jurídicas posibles”, lo que induce a dudar de su cordura puesto que hace otra cosa distinta de la que dice.
El Artículo 21.1. de muestra Constitución determina que “Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa”. Es obvio que, a usted, le importa un bledo esta norma, como igualmente el Artículo tercero. 1 de la Ley Orgánica 9/1983, de15 de julio, reguladora del derecho de reunión, al disponer que “Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa”.
A sus anteriores demasías se añade la discriminación prohibida por el Artículo 14 de nuestra Constitución, a la que usted somete a la población católica, al autorizar o denegar sus actos religiosos en la vía pública, en tanto que los promotores y organizadores de cualesquiera actos en la vía pública se limitan a comunicarlos a su respectiva Delegación o Subdelegación del Gobierno en cumplimiento de cuanto dispone la mencionada Ley Orgánica 9/1983.
Su lista de arbitrariedades alcanza su cenit con el hecho de que la solicitud de autorización al respectivo Ayuntamiento de actos religiosos en la vía pública, implica un tácito reconocimiento de la independencia del correspondiente municipio al vulnerar el principio constitucional de jerarquía normativa que consagra el Artículo 9.3 de nuestra Constitución.
Es preciso reseñar que la autorización o denegación municipal de actos religiosos en la vía pública, constituye una usurpación de las atribuciones conferidas a las autoridades gubernativas por los artículos 73.3 y 75.b) de la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público, tipificada en el Artículo 506 de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, al disponer que “La autoridad o funcionario público que, careciendo de atribuciones para ello, dictare una disposición general o suspendiere su ejecución, será castigado con la pena de prisión de uno a tres años, multa de seis a doce meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de seis a doce años”.
Resulta por tanto evidente que estos hechos, protagonizados por las entidades asociadas a la FEMP y el Ayuntamiento de Vigo presididos por usted, constituyen punibles ejemplos de ilegalidad a la par que monumentos a la incoherencia que le descalifican como responsable de tan caótica y punible situación, con el consiguiente deterioro de la imagen y el prestigio de España en el interior y en el exterior, y las negativas consecuencias que de ello se derivan.
El hecho de que todos los municipios estén autorizando o denegando actos religiosos en su vía pública, constituye además un incomprensible e intolerable desprecio al trabajo desarrollado por el personal de la federación que usted preside y de otros colectivos dignos de respeto en la revisión y validación de la precitada Guía para la gestión pública de la diversidad religiosa, y un escarnio gratuito a los mismos, incompatibles con sensatas y cívicas complicidades.
Su contumaz reincidencia, propia de un irredento y anacrónico autócrata, reclama la aplicación del Artículo 8. 2º párrafo del Reglamento de Régimen Interior de la FEMP ”Asimismo, hará llegar a los mencionados destinatarios las circulares que se elaboren para informar sobre aspectos concretos que afecten de forma general a las Corporaciones que integran la Administración Local”. En otros casos tan fútiles como espurios, lo ha hecho sin rubor alguno.
Efrén Díaz Casal
Coronel de Infantería (R)
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






