España
Acerca de la financiación ilegal del PP en Badajoz, la ciudad de las casualidades y de los milagros (I)
Carlos Aurelio Caldito Aunión.- “Badajoz, tierra de Dios, donde se acuesta uno y amanecen dos… y si tarda en amanecer, amanecen tres…”
Aunque sean muchos los que nos dicen con frecuencia que eso de comparar y juzgar no se debe hacer, a mí son muchas las ocasiones que me resulta casi inevitablemente, – ¡Qué le vamos a hacer, yo tengo esa manía! – a veces me da por hacerlo. Pensando, pensando (otra de mis manías, la de pensar) me ha venido a la memoria “El Retablo de las Maravillas” de Miguel de Cervantes y Saavedra y lo he comparado con la triste situación de la ciudad de Badajoz, la terrible situación que los actuales habitantes de Badajoz padecemos. Y, no podía ser de otro modo, he encontrado enormes semejanzas entre ambos.
Aunque, sigo pensando -¡Qué manía la mía, la de usar el raciocinio!- y me inclino a concluir que la actual situación de la ciudad de Badajoz, más se parece a “la Corte de los Milagros” del reinado de Isabel II.
Bien, volvamos a la ciudad de Badajoz de principios del Siglo XXI, al año 2018, hablemos de casualidades –o tal vez milagros- que acontecen en Badajoz desde hace varias décadas.
Según narraba una denuncia presentada por el ciudadano de Badajoz, Antonio García-Borruel Sánchez, ante la Fiscalía el 12 de diciembre de 2016; luego ampliada, a petición de la propia Fiscalía el 31 de enero de 2017, el Partido Popular de Badajoz recurre habitualmente para recaudar dinero que, es de suponer utiliza para financiarse “ilegalmente”, a organizar “accidentes” con vehículos (también de gente que “casualmente” tropieza en una baldosa que está ligeramente levantada en una acera, o se cae yendo en el autobús urbano, o cosas parecidas) que se “accidentan” en el municipio de Badajoz y sus pedanías y entidades locales menores, y dañan –supuestamente- el mobiliario urbano, o árboles, o setos, o zonas ajardinadas.
Al parecer, también “casualmente”. siempre son los mismos los policías locales que realizan los atestados, y (¡Será casualidad!) las personas accidentadas siempre son parientes o amigos de los policías locales, o de funcionarios del Ayuntamiento de Badajoz, o de las empresas públicas, fundaciones u organismos “autónomos” del Ayuntamiento (Institución Ferial de Badajoz, Fundación Municipal de Deportes, Universidad Popular de Badajoz, Instituto Municipal de Asuntos Sociales…), o trabajadores de las empresas concesionarias (Tubasa –empresa concesionaria de autobuses urbanos- o Acualia -concesionaria del servicio de aguas- etc.) o incluso el mismo gerente de alguna de ellas, o amigos o parientes de las empresas que proveen de bienes y servicios al Ayuntamiento, especialmente para lo concerniente al área de vías y obras, y parques y jardines.

José Antonio Monago, Pablo Casado y Javier Fragoso.
“Casualmente”, por supuesto, pues como ya se advierte en el título del artículo, Badajoz es la ciudad de las casualidades, también está implicado el Servicio Jurídico del Ayuntamiento de Badajoz.
En esta trama, casual y milagrosa, participan también varias empresas aseguradoras: Mapfre, Helvetia y Seguros Bilbao. Corredores de seguros o empleados de alto rango, de las compañías aseguradoras, son los encargados de tramitar los seguros de los automovilistas “proclives a accidentarse”, dándose el caso de haberse asegurado los automóviles en torno a tres meses antes del siniestro, en un porcentaje alto de los casos, tratándose de coches que estaban en situación de desguace, depositados en una empresa (¡Otra casualidad!) cuyo titular es miembro del Partido Popular de Badajoz, y que son dados de alta ex-profeso para ser utilizados en los “accidentes”.
Es posible, también que, en las instalaciones de la ITV, “casualmente” haya algún o algunos colaboradores a la hora de dar permiso para circular a los vehículos que tanta tendencia tienen a sentirse atraídos por setos, árboles, farolas y mobiliario urbano en general… Hay coches que son utilizados una y otra vez, enésimas veces por el mismo conductor o por conductores diferentes, en periodos cortos de tiempo, e incluso (sin el menor recato) se “accidentan” en el mismo lugar de la ciudad y causan los mismos, idénticos daños, valorados en la misma cantidad de euros. Por sistema, – igualmente por pura casualidad- la tasación de daños se realiza por parte del Ayuntamiento, y al estar “avalada” por la policía municipal, la compañía aseguradora afectada, paga sin rechistar.
El dinero suele ir a parar a empresas con las cuales el Ayuntamiento tiene contratada la reposición de mobiliario urbano, o de árboles ornamentales, o setos, etc. Todas sin excepción ligadas a altos cargos del PP, o “empresarios patriotas”, también por pura casualidad, cosa del azar que está aliado con el PP de Badajoz.
Por supuesto, las personas que interpretan el papel de accidentados en esta amena, casual y milagroso retablo de las maravillas, son compensados de una u otra manera, con la concesión de “viviendas sociales”, o algún kiosco de prensa, o entrando a formar parte de los empleados municipales o de la diputación provincial, o de la administración regional cuando la Junta de Extremadura estaba presidida por José Antonio Monago Terraza, actual presidente regional del PP en Extremadura, que, no se olvide, antes de ello fue el primer teniente alcalde del Ayuntamiento de Badajoz durante años… Cuando el Alcalde de Badajoz era Miguel Celdrán Matute.
Al parecer, según la denuncia presentada por Antonio García-Borruel en la Fiscalía –insisto: por pura casualidad, cosas del azar- también vienen participando en la trama corrupta afiliados del PP de la provincia de Badajoz, algunos, cargos electos de algunos ayuntamientos.
Y, siguiendo con las casualidades, según consta en la primera denuncia, como en la segunda –de ampliación- a petición de la fiscalía, son muchos los “accidentes” que se producen en fechas anteriores a periodos electorales o durante campañas electorales.
Casualmente, y espero que se me perdone ser tan reiterativo, las denuncias acabaron en manos de fiscales que son muy olvidadizos y desordenados, o afines al PP, que acabaron perdiéndolas, extrapapelándolas, pero de lo que no se olvidaron fue de informar a los medios de información de la detención de Antonio García-Borruel, que –¡casualidad!- se produjo un día, cuando iba a entregar a sus hijos al colegio, y -¿Será casualidad?- algunos reporteros gráficos de los periódicos que el Ayuntamiento de Badajoz riega generosamente con dinero de los contribuyentes. También fue casualidad que cuando se produjo la detención, ilegal, se acababa de dejar caer por la ciudad un tal Germán López Iglesias, que casualmente es el Director General de la Policía, casualmente, también teniente alcalde durante varias legislaturas en el Ayuntamiento de Badajoz, y casualmente responsable del tráfico rodado y de la seguridad ciudadana. También, casualmente, cuando Antonio García-Borruel estaba siendo detenido, ilegalmente, y acusado de revelación de secretos y lindezas por el estilo, el Ilustrísimo Señor Alcalde estaba informando en rueda de prensa de la detención de Antonio. ¡Pero, qué casualidad!
Pues sí, Badajoz es sin duda la ciudad de las casualidades; y de los milagros.
También, casualmente (todo en Badajoz es fortuito), los partidos políticos que forman parte de la oposición en el Ayuntamiento de Badajoz: PSOE, CIUDADANOS, PODEMOS y el concejal “no adscrito”, no hacen nada de nada para intentar destituir al actual Alcalde de Badajoz y a su equipo de colaboradores, pese a las sospechas de estafa, cohecho, y prevaricación. Sólo hubo una tentativa de presentar una moción de censura, hace aproximadamente un año y medio, que fue abortada por órdenes de la superioridad de todos los partidos con representación en el Ayuntamiento.
¿Por qué actuaron de tal modo, o mejor dicho: por qué pecaron por omisión? ¿Acaso son corresponsables PSOE, CIUDADANOS, PODEMOS y el concejal “no adscrito.” en la supuesta trama mafiosa, de “accidentes casuales”, organizada por el PP? ¿Tanto tienen que callar, como para ponerse a silbar y mirar para otro lado?
Y, para colmo de las casualidades, la última primavera, varios diarios digitales de fuera de Badajoz, de fuera de Extremadura, acabaron publicando noticias acerca de la trama corrupta, de las prácticas fraudulentas, o para ser más exactos “supuestamente fraudulentas” de las que se viene hablando a lo largo del artículo (desgraciadamente, todo hay que decirlo, apenas tuvo trascendencia, salvo en el Ayuntamiento de Badajoz y algunos ciudadanos de Badajoz).
Pues bien, la respuesta del PP fue, según cuentan fuentes “bien informadas”, convocar una “reunión secreta” en la que, al parecer estuvieron presentes el Director General de la Policía, un juez afín al PP, un alto mando de la Policía Nacional, un representante de la Fiscalía… y en ese aquelarre se acordó denunciar al director de La Tribuna de Cartagena.

Miguel Ángel Celdrán Matute, exalcalde de Badajoz.
En fin, como decía la canción de Rubén Blades, la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. O como decía Cervantes en El Quijote, cosas veredes -y oyeres-Sancho, que harán temblar a las paredes en la ciudad de los milagros y las casualidades. El retablo de las maravillas cervantino acabó dando paso a una ópera bufa.
Bien, y alguno preguntará, ¿Cómo fue que Carlos Caldito tuvo noticias de todo ello?
Pues, comencemos por el principio: hace ya casi dos años se puso en contacto conmigo Antonio García-Borruel, sobrino de uno de los dos concejales que poseía Ciudadanos en el Ayuntamiento de Badajoz (ahora solo posee una) ambos necesarios para que el actual alcalde de Badajoz (PP) fuera elegido, pues necesitaba sus dos votos al ser el PP el partido mayoritario, pero sin mayoría suficiente; pues, posee 12 de los 26 ediles que componen la corporación.
Antonio emprendió una investigación en el Ayuntamiento de Badajoz por encargo de su tío, Luis García-Borruel. Descubrió por accidente una enorme trama de corrupción. Cuando se lo hizo saber a su tío, éste tuvo la feliz ocurrencia de filtrárselo al PP, por órdenes de la superioridad, o sea Albert Rivera. Cuando lo supo Antonio, acabó poniéndose en contacto conmigo, para ver cómo hacer… a pesar de que fuimos muchos los que le advertimos de que no valdría para nada que pusiera en conocimiento de la fiscalía, lo que iba averiguando; acabó denunciándolo.
Como ya anticipé más arriba, la denuncia cayó en manos de un fiscal afín al PP y, como resultado, comenzaron a perseguir a Antonio, y hacer todo lo posible para hacerle la vida imposible; incluso recurrieron a detenciones ilegales y denuncias falsas de toda clase. Las detenciones ilegales, hay algo más que sospechas de que se realizaron por orden de Germán López Iglesias, entonces Director General de la Policía y antiguo primer teniente alcalde del Ayuntamiento de Badajoz durante varias legislaturas.
Su tío Luis acabó teniendo mala conciencia, y acabó haciendo público que en Badajoz hay una trama mafiosa, corrupta, para financiar de forma ilegal al PP e incluso tomó contacto con el resto de partidos de la oposición: PSOE y “podemos”. Les propuso destituir al alcalde de Badajoz, Francisco Javier Fragoso. Pero, los que cortan el bacalao en el PSOE y Podemos, declinaron la oferta. Ni que decir tiene que, como era de esperar, Luis García-Borruel fue expedientado por el partido de Albert Rivera, y acabó siendo expulsado. En estos momentos, el PP gobierna con el apoyo del único concejal que conserva “Ciudadanos”, Julia Timón. Obviamente, la oposición suma 13 concejales, y PP y Ciudadanos (Julia Timón) otros 13. (Continuará)
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
