Opinión
Admiradores del crimen

Pide Ángel Viñas la profanación cuanto antes de la tumba de Franco. Y nada más lógico, porque a quien él admira es a Negrín. Y conviene recordar quién fue su personaje admirado. Negrín participó en el asalto a la república en octubre del 34 para imponer en España un régimen soviético, cosa que Franco contribuyó a frustrar. No cambió de actitud y explotó, como toda aquella izquierda, las elecciones fraudulentas de 1936. En septiembre de ese año fue nombrado ministro de Hacienda, desde cuyo puesto realizó dos acciones principales: a) entrega ilegal del oro del Banco de España a Stalin, acto de trascendentales consecuencias políticas, porque convirtió al líder soviético en amo del destino del Frente Popular (cosa que casi todos los historiadores “olvidan”).
Franco, desde luego, denunció el expolio, aunque en vano. b) Organizó enseguida el robo sistemático de bienes privados y públicos y del tesoro histórico-artístico español, desde las cajas de seguridad de los bancos o los montes de piedad hasta pinturas y joyas artística de todo tipo. Por increíble que suene, él mismo se jactó de tal expolio gigantesco al reclamar en el exilio parte del tesoro, que Prieto le había robado a su vez. Este mero hecho califica a Negrín como el mayor ladrón y depredador económico de España en el siglo XX por lo menos.
En mayo de 1937, después de una pequeña guerra civil dentro del Frente Popular, Negrín sucedió como jefe del gobierno a Largo Caballero, el cual intentaba rebelarse contra la tutela de Stalin, rebelión inútil después de la entrega del oro, pues de él dependía el suministro de armas. Desde su nuevo puesto, Negrín no solo continuó el terror contra las derechas, sino que lo amplió a los comunistas no stalinianos del POUM y a los anarquistas (“las chekas se multiplicaron como infiernos de Dante”, se quejaban estos), y persiguió al sector de Largo Caballero, privándole de toda libertad de acción. Estos hechos se produjeron, no obstante, entre partidos que habían participado en todos los crímenes contra la libertad y contra España desde octubre del 34. La afición del personaje y sus ministros al terror se concretó en al SIM, una policía política sobre el modelo soviético e inspirada por el “consejero” staliniano Orlof.
En cuando a las habilidades económicas de Negrín y sus ministros se plasmaron en el racionamiento y las mayores hambres que soportó España en el siglo XX, mientras la zona franquista, estaba suficientemente abastecida y sin racionamiento, que el país tuvo por desgracia que heredar después de la victoria nacional.
Pero el crimen mayor de Negrín consistió en el intento desesperado de alargar la guerra civil cuando ya la tenía perdida, con el fin confesado de enlazar con la guerra mundial, que habría multiplicado las destrucciones, víctimas y atrocidades de la civil. Intento criminal que impidió Franco al derrotar a tiempo a sus enemigos. El carácter sanguinario, despiadado y ladrón del personaje no admite la menor duda, y hasta el propio PSOE lo repudió, rehabilitándolo Zapatero.
El conocimiento de estas cosas debería ser obligado para todo español interesado en la historia, pero por desgracia predomina la ignorancia, debido a la miseria intelectual y moral de una derecha cuya aspiración consiste en repartirse el poder y el dinero con el partido de Negrín. De poco han servido estudios como los míos Los mitos de la guerra civil o Los mitos del franquismo, que en cambio me han valido un boicot casi generalizado a izquierda y derecha. Y por supuesto son hechos bien conocidos de Viñas, gran admirador de Negrín. Cabría preguntar ¿le admira a pesar de tales acciones? Pues no: le admira precisamente por ellas, pues lo que muchos entenderíamos como crímenes Viñas los entiende como prueba de la determinación de su ídolo para derrotar a Franco a toda costa, virtud máxima a su juicio. A costa de supeditar España a la Unión Soviética y a su partido agente, el PCE, sin reparar en víctimas innecesarias, asesinatos hasta dentro de su propio bando, hambre y robo masivo.
Cabe recordar para entender al “historiador” Viñas, que este prosperó notablemente en el franquismo y como funcionario de aquel régimen. Como tantos otros, en algún momento debió de tener una revelación: lo que convenía a España eran “demócratas” como el gran Negrín. Se entiende.
Tampoco es casual que Zapatero reivindicase a semejante espécimen político: se siente identificado con él. Como el Doctor. Como el “historiador”. Y hoy estamos ante un pasado siniestro que vuelve a amenazar la convivencia en paz y en libertad. Debido al intento de los señoritos del PP de “olvidarlo” y “mirar al futuro” mientras escupen sobre las tumbas de sus padres y abuelos.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






