España
Albert Rivera dimite tras el batacazo de Ciudadanos en las elecciones

En un país demasiado acostumbrado a asumir los fracasos electorales con normalidad, Albert Rivera ha dado hoy ejemplo al presentar su dimisión al Comité Ejecutivo tras la debacle electoral de Ciudadanos (Cs), que cayó ayer a la irrelevancia al perder 47 de sus 57 escaños. A más de las once de la noche ya anunció ayer en la sede nacional del partido la convocatoria de un Congreso extraordinario para elegir líder.
No confirmó entonces si él se presentaría a la reelección, pero hoy ha dimitido entre aplausos de un Comité Ejecutivo extraordinario reunido en la quinta planta del edificio que tiene Cs en la madrileña calle de Alcalá. Las miradas se dirigen ahora a Inés Arrimadas, favorita en la sucesión, aunque será el Congreso extraordinario de Cs quien decida quién asume los mandos de los liberales.
La llegada a la reunión de hoy en el Comité Ejecutivo reflejaba ya la gravedad de la situación en la que se halla Cs, que ha pasado de poder sumar con el PSOE para formar un gobierno con mayoría absoluta a caer a una sexta posición que le aleja del foco mediático y de la capacidad de influir en la gobernabilidad de España.
El crítico Francisco Igea, antes de la reunión, ha cargado contra la estrategia de Cs por haber abandonado el centro, haberse posicionado en uno de los dos bloques y haberse situado en «una de las trincheras». El vicepresidente de Castilla y León, que pactó con el PP en su comunidad en vez de con el PSOE obligado por la dirección nacional de su partido, ha lamentado que Cs ha dejado de ser «útil» a los españoles, por lo que ha pedido, más que hablar de liderazgo, corregir el rumbo.
Pero quizás el dirigente que más pistas ha dado a su entrada ha sido el secretario de Comunicación liberal, Fernando de Páramo, uno de los hombres de más confianza de Rivera. Ha sido crítico y ha afirmado que en su partido no iban a poner «excusas», como sí han hecho en otras formaciones después de encajar malos resultados electorales.
El último precedente a Rivera fue Alfredo Pérez Rubalcaba, que dimitió al quedarse el PSOE en tan solo 110 diputados. Pedro Sánchez no lo hizo ni con 90 ni con 85 escaños y solo se fue para mantener su particular «no es no» a Mariano Rajoy.
Marcos de Quinto, José Manuel Villegas, Miguel Gutiérrez, Edmundo Bal, José María Bauzá, Toni Cantó, César Zafra, Sara Giménez, Daniel Pérez, Lorena Roldán… los dirigentes liberales se sucedían y emplazaban a una explicación posterior a la reunión. La dimisión de Rivera, casi obligada por los resultados, duele en un partido acostumbrado a su hiperliderazgo y que siempre ha confiado ciegamente en él. También los nuevos fichajes, que han dicho públicamente que dieron el salto a Cs por la capacidad de Rivera de «seducirles» con su proyecto.
Habrá que ver ahora cómo reflota Cs bajo una nueva presidencia, y sobre todo qué tono adquiere para intentar salvar un partido amenazado por su desplome. Es evidente que los críticos buscarán resituar al partido en el centro y habrá que ver el tono que adquiere el partido hacia Vox, formación a la que intentaban ignorar hasta ahora en público, pero que algún dirigente en privado calificaba como un problema para el país por sus posiciones extremas.
España
¡Al fin! VOX trata al PSOE Azul (Antiguo PP) como se merece y advierte: serán «el doble de exigentes» y acusa al PP de «patrocinar guerras sucias» contra Vox

El líder de Vox reclama a los populares negociaciones «serias, sin prisas, con medidas concretas» y plazos y garantías de cumplimiento: «No son de fiar»
Santiago Abascal ha ofrecido este lunes una declaración ante los medios de comunicación en la que ha acusado al PP y al PSOE de atacar de forma «permanente» a Vox con «mentiras e insinuaciones» y en concreto a los populares de «patrocinar guerras sucias» contra su formación. Y ha advertido a Alberto Núñez Feijóo de que en las negociaciones, que ahora parece que han quedado en stand by, después de la investidura fallida de María Guardiola y la falta de acuerdo en Aragón para la Mesa de las Cortes, Vox será «el doble de exigente» porque en las urnas los ciudadanos han pedido el doble de Vox.«Después de este maratón de elecciones,(…) podemos concluir que Feijóo ha cometido un grave error impidiendo que se llegasen a acuerdos con Vox tanto en Aragón como en Extremadura que fuesen parecidos a los del PP de la Comunidad Valenciana», ha sostenido Abascal. «Si el PP convocó esas elecciones para no aceptar las exigencias de vox y los extremeños y aragoneses han dicho que quieren el doble de exigencias, nosotros vamos ser el doble de exigentes», ha asegurado.Según ha expresado el líder de Vox, hay un «Gobierno criminal» enfrente y mientras un PP al que ve «absolutamente incapaz» de romper con Pedro Sánchez y de presentar una moción de censura contra él. Y cree que ambos están empeñados en «acabar» con su partido. «Son incapaces de debatir con nosotros sobre los problemas reales de las políticas que han aprobado desde hace décadas y que han impulsado desde Bruselas», ha criticado.
En este contexto ha indicado que es «muy difícil» entablar conversaciones para que haya un acuerdo con el PP y ha reclamado a los populares entablar «negociaciones serias, sin prisas, con medidas concretas» asociadas a presupuestos para poder acometerlas y con plazos y garantías de cumplimiento. «No son de fiar», cree Santiago Abascal.El líder de Vox ha hecho estas declaraciones desde el Parador de Gredos, tras una reunión con el Comité Ejecutivo Nacional, el Comité de Acción Política, los portavoces nacionales y los portavoces autonómicos.Una reunión que se produce a pocos días de las elecciones de Castilla y León, donde a partir de la semana que viene todo apunta a que tendrán que sentarse a hablar con el PP, y tras unos días de tensión a nivel interno, con la reciente expulsión definitiva de Javier Ortega Smith del partido y la apertura de expediente disciplinario a José Ángel Antelo. Ortega Smith este mismo lunes ha anunciado una denuncia contra la Ejecutiva de Vox por la «filtración» de su expediente de expulsión, y recursos contra su expulsión. Y Antelo ha pasado al grupo mixto en la Asamblea de Murcia.Abascal no ha aludido a ninguno de los dos, ya se pronunció al respecto la semana pasada y zanjó: «Nadie está obligado a estar en Vox. Quienes están en Vox están obligados a respetar las normas internas de Vox, sea el presidente o el último afiliado, y eso va a seguir siendo así».Respecto a las «mentiras, demonización y guerra sucia» contra su partido que achaca a Ferraz y a Génova, ha instado al PSOE y al PP a que «pierdan toda esperanza de destruirnos o de pararnos». «Tenemos el apoyo creciente del pueblo español».






