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Así ve la prensa mundial la feliz debacle de los catalanes en Anfield
La prensa de todo el mundo recoge hoy la inesperada y brillante hazaña del Liverpool en el partido de vuelta de las semifinales de la Champions League ante el Fútbol Club Barcelona. Los de Jürgen Klopp consiguieron remontar contra todo pronóstico a Leo Messi y compañía el 3-0 que los azulgranas habían firmado en la ida del Camp Nou y se ganaron una nueva final para tratar de resarcirse de la derrota del pasado año ante el Real Madrid.
Las portadas más llamativas son las que publican hoy tanto los diarios británicos, emocionados con la gesta de sus paisanos, como las de los periódicos deportivos catalanes, que no dudan en referirse a la derrota de este martes en Anfield como ‘el mayor ridículo de la historia’ del Barça.
Ese es precisamente el titular elegido por el diario Sport, que entre las causas de la debacle señala claramente al técnico azulgrana Ernesto Valverde, pues cree que ‘la Champions es demasiado grande’ para él.
Por su parte, el otro diario especializado catalán, Mundo Deportivo, titula por ‘sonrojo’, aunque también habla de ‘ridículo’. Para este rotativo en Anfield se presentó «un Barça sin alma», lo que provocó la «debacle».
Entre los diarios ingleses son varios los que coinciden al calificar la victoria del Liverpool de Klopp como ‘milagro’. Mirror, Telegraph y Times coinciden al llevar este término a su primera página. En el primer caso añaden además que los locales ‘destruyeron’ al Barcelona.
No tan contundente es el Telegraph, que aunque también habla de ‘milagro’ se centra en la brillante actuación de los ‘reds’ para alcanzar de nuevo la final de la Champions.
Por su parte el Times se refiere a la gesta del Liverpool como ‘extraordinaria remontada’.
The Sun califica la remontada como ‘asombrosa’ pero para su titular elige la palabra ‘Unbelivable’ (increíble), jugando con las tres primeras letras del nombre del Liverpool. Además, en la parte en la que plasma el resultado, junto al 4 con los goles locales remarca entre paréntesis: ‘sí, cuatro’.
Finalmente, The Guardian se refiere en su portada a la inesperada remontada del Liverpool de Klopp como algo ‘de otro mundo’.
En la prensa deportiva generalista española el más duro es Marca, que califica lo de la semifinal de Champions del Barça como un ‘fracaso histórico’, mientras que el diario As, si bien habla de ‘hecatombe’, lo deja en un ‘trueno en Anfield’.
En Francia, el prestigioso L’equipelleva a su primera plana, junto a una bonita foto, a los ‘locos rojos’.
El italiano Tuttosport vio en la vuelta de la eliminatoria contra el Barcelona a ‘un Liverpool de leyenda’, mientras que La Gazzetta dello Sport destaca la locura vivida en Anfield que mandó a ‘Messi a casa’.
También se centran en Messi los diarios portugueses, en los que todavía se mantiene la eterna lucha del futbolista argentino con el ídolo local, Cristiano Ronaldo, eliminado en la anterior ronda del torneo europeo.
Así, el diario Record titula ‘El Liverpool arrasa a Messi’, mientras que A bola, más comedido, lleva también a su primera página ‘el milagro de Anfield’.
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Zapatillas: comodidad, moda y decisiones de compra en el Perú de hoy
zapatillas: la palabra suena cotidiana, pero en el Perú de hoy concentra una discusión más grande sobre consumo, identidad y hasta salud pública, porque lo que nos ponemos en los pies dice mucho de cómo vivimos y de lo que priorizamos. En Lima y en regiones, la escena se repite: gente que se mueve más, que combina trabajo con trayectos largos y que, en medio de un ritmo acelerado, busca algo que aguante el trote sin castigar la espalda ni el bolsillo.
La “zapatilla” ya no es un objeto reservado para el deporte. Se metió en la oficina (cuando el código de vestimenta se relajó), en el campus, en la combi, en el mall, en la salida familiar del domingo y en la caminata improvisada por el malecón cuando el día se presta. Y, sobre todo, se instaló como una compra que no se hace a ciegas: se compara, se calcula y se decide con una mezcla de gusto, necesidad y presupuesto. Lo interesante es que el mercado lo entendió antes que muchos: el abanico de opciones se ha ampliado al punto de que, en una sola vitrina digital, conviven líneas urbanas, deportivas y “de uso diario”, con marcas globales y otras más accesibles que apuntan al volumen.
Ese crecimiento se nota en la oferta. En el catálogo de marcas de zapatillas de Ripley, por ejemplo, la variedad es tan amplia que el listado se cuenta por miles de resultados y reúne nombres que van desde Adidas, Nike y Puma hasta New Balance, Converse, Skechers, Reebok y Steve Madden, entre muchas otras marcas presentes en el mismo espacio de búsqueda. No es un detalle menor: cuando el consumidor encuentra tanta diversidad en un solo lugar, la competencia deja de ser únicamente “quién vende” y pasa a ser “quién orienta mejor”, “quién ofrece mejor experiencia” y “quién resuelve rápido” si algo no calza como uno esperaba.
También hay un componente económico que empuja la conversación. Las campañas de descuento, cupones y temporadas comerciales han convertido a las zapatillas en uno de los productos emblema del e‑commerce, con mensajes agresivos de precio y urgencia. En esa misma página se promocionan ofertas “hasta 30% OFF” y se menciona incluso la dinámica de cupón en app, un guiño directo al nuevo consumidor que compra desde el celular y caza promociones con paciencia. No estamos hablando solo de calzado: hablamos de un hábito de compra cada vez más sofisticado, donde la gente no solo busca “algo bonito”, sino “algo que rinda” y que, si puede, salga con descuento.
Pero la zapatilla no vive únicamente en la lógica del ahorro. Hay un fenómeno cultural, silencioso y persistente: el calzado se volvió una forma de pertenecer. En el Perú urbano, sobre todo entre jóvenes, la zapatilla comunica. Una silueta ancha o minimalista, un color sobrio o una combinación llamativa, un modelo clásico o uno más “tech”: todo eso funciona como lenguaje. No hace falta decirlo en voz alta. Se ve. Y esa lectura se ha normalizado tanto que hoy hay personas que planifican su outfit alrededor del par que tienen, no al revés.
En paralelo, la demanda de comodidad dejó de ser “un gusto” para convertirse en criterio principal. El ciudadano promedio camina más de lo que cree: para llegar al paradero, para atravesar centros comerciales, para hacer trámites, para moverse en jornadas largas. En ese escenario, la amortiguación, el soporte y la durabilidad pesan tanto como la apariencia. Por eso se ha vuelto común que una misma persona tenga distintos pares según uso: uno para entrenar, otro para calle y otro para el día a día, incluso si todos se llaman “zapatillas”. Y esa segmentación explica por qué los catálogos se han hecho tan extensos y detallados: no se compra lo mismo para correr que para caminar o para estar de pie ocho horas.
La otra cara de esta historia es la digitalización del consumo. Comprar zapatillas por internet —antes visto con desconfianza— hoy es rutina, especialmente cuando el usuario siente que puede filtrar por marca, talla, estilo y precio en segundos. Esa “sensación de control” es clave. La navegación por grandes listados, donde aparecen decenas de marcas y una cantidad muy alta de opciones, refleja que el consumidor peruano ya no quiere una tienda con pocas alternativas: quiere un buscador con muchas puertas. Y el retail ha respondido con páginas que organizan el caos: filtros, categorías y un lenguaje comercial que insiste en el beneficio inmediato (descuento, envío, cupón, campaña).
Ahora bien, en medio de tanta oferta, surge la pregunta que vale oro para cualquier comprador: ¿cómo elegir sin perderse? Aquí, más que recetas, hay criterios prácticos. Primero, tener claro el uso: no es lo mismo una zapatilla urbana, pensada para caminar y combinar, que una de entrenamiento, que debe priorizar estabilidad y soporte. Segundo, mirar el material: la promesa de “ligereza” puede ser buena, pero si el uso es intenso conviene revisar costuras, suela y ventilación. Tercero, no subestimar la talla: el pie cambia con el tiempo, con el calor y con el tipo de media; comprar por impulso suele ser el camino más corto a la incomodidad.
Al final, las zapatillas concentran un retrato bastante exacto del Perú contemporáneo: un país que se mueve, que mezcla lo formal con lo práctico, que compra con más información que antes y que, pese a las diferencias de ciudad y bolsillo, comparte una misma idea básica: caminar cómodo ya no es un lujo, es una necesidad. Y en esa necesidad caben muchas historias: la del estudiante que quiere durar todo el ciclo con un solo par, la del trabajador que prioriza salud y resistencia, la del padre o madre que busca calidad sin desbalancear el gasto, y la de quien —simplemente— encuentra en un buen par una pequeña certeza para enfrentar el día.
