Sucesos
Asturias registra 37 incendios forestales, 14 todavía activos
Asturias registra este martes 37 incendios forestales en una veintena de concejos, de los que 14 están activos, en una jornada en la que se han intensificado los trabajos de los medios aéreos desde primera hora de la mañana ante la previsión de fuertes rachas de viento por la tarde.
Según ha informado el Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA), 14 de los focos están controlados y otros 9, en seguimiento y revisión.
La oleada de incendios, que llegó a sumar 139 focos en la madrugada del lunes, tiene un origen intencionado, según las primeras informaciones recabadas tanto por el Gobierno de Asturias como por el central.
Los incendios que aún permanecen activos están en los concejos de Lena (2), Llanes (3), Parres (2), Piloña (2), Ribadesella (2), Salas (1), Sobrescobio (1) y Valdés (1).
En la jornada de este martes, en la que los trabajos podrían verse dificultados por el fuerte viento, se dará prioridad a los incendios de Salas y Llanes.
Los nueve medios aéreos de los que dispone en estos momentos la comunidad autónoma han comenzado a trabajar desde primera hora de la mañana, ante la previsión de rachas muy fuertes de viento en el suroccidente, la cordillera y Picos de Europa a partir de las 18.00.
En Salas, en el incendio de Soto de los Infantes, trabajarán los dos helicópteros bombarderos tipo Kamov del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el de la Brigada de Refuerzo contra Incendios Forestales (BRIF) de Tineo y dos de la Unidad Militar de Emergencias (UME).
En Llanes hay dos incendios donde se concentrarán el mayor número de medios, uno localizado en Naves, en el que trabajarán dos hidroaviones, y otro entre Celorio y San Antolín, donde trabajará la sección de la UME destinada al oriente.
Además, dos helicópteros del Servicios de Emergencias del Principado de Asturias revisarán y realizarán tareas de remate en la zona centro y en el oriente.
El índice de riesgo de incendio forestal previsto para la jornada de este martes, en la que podrían llegar algunas lluvias débiles, es extremo, por lo que las quemas siguen estando prohibidas.
Un total de 211 integrantes (UME) se desplazaron el domingo por la noche desde León para colaborar en los trabajos de extinción, labores en las que ayer participaron directamente más de 400 personas.
Salvo un par de incendios que pueden estar vinculados a la caída de tendidos eléctricos, el resto tendría un origen intencionado, según el consejero asturiano de la Presidencia.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
