España
‘At News’: «Si cualquiera de nosotros llamara a tomar un aeropuerto y a cortar carreteras, sería detenido al instante»
LR.- «¿Cómo puede la mafia mediática hablar de jornada pacífica en Cataluña el día que se toma el aeropuerto el Prat y se cancelan 108 vuelos, que se cortan las vías del AVE, así como las principales autovías de Cataluña? ¿Cómo ha podido el Gobierno ignorar estos ataques contra algunas de las principales infraestructuras económicas de Cataluña? ¿Conocen ustedes algún país civilizado donde la chusma tome un aeropuerto y obligue a cientos de pasajeros a permanecer en tierra y que no haya un solo detenido entre los convocantes y responsables del sabotaje? Lo de ayer en Cataluña fue mucho más grave que lo ocurrido el 1 de octubre de 2017. Fue un ataque deliberado y perfectamente coordinado, cuyos responsables no van a enfrentarse a la acción de la Justicia porque el Estado ha decidido rendirse en Cataluña y claudicar ante los separatistas». Armando Robles, director de AD y colaborador del espacio «Alt News», de Cadena Ibérica, ha sido hoy la viva muestra de la indignación al referirse a los hechos que están teniendo lugar en Cataluña y que a su juicio son el prólogo de la victoria de los secesionistas contra el Estado.
Además de los gravísimos casos de sabotaje que tuvieron lugar ayer en las cuatro provincias catalanas, Robles se refirió a los incontables delitos de odio que se produjeron y que apenas han tenido eco en los medios informativos. «Me cuentan no menos de veinte casos graves. Los delitos de odio solo los aplican contra periodistas como nosotros por exponer científicamente las verdades con cientos de pruebas; a los libreros que editan libros disidentes; y a los identitarios que hablan en redes sociales. En contraste, el odio de las femilocas, el odio de los separatistas, el odio de los islamistas contra los cristianos y el odio racista antiblanco son ignorados por la justicia. Y a veces incluso tengo la impresión que los protege.
Una cosa es cierta: la debilidad del Estado central de España es aprovechado por los corruptos separatistas. Es decir, que jamás arreglaremos Cataluña, Valencia, Vascongadas, Baleares y Navarra con un Congreso de los Diputados lleno de semianalfabetos, corruptos, porreros y herederos políticos criminales. Con semejante gentuza, con corbata o coleta, resulta inexplicable que España no se haya disuelto entera como un azucarillo en un vaso de agua».
El director de AD tiene claro que la raíz del problema que nos está llevado según él a perder Cataluña tiene su raíz en el régimen del 78 y criticó a partidos que, como Vox, «denuncian la enfermedad e ignoran el virus que la provocó».
En este sentido, Armando Robles urgió a Vox a incluir la derogación de los artículos 143 y 155 de la Constitución, previo referéndum nacional, en su programa electoral. «Si así lo hicieren, tendrán en mí a un votante y al primero de sus apoyos», dijo.
SIGA EL PROGRAMA DESDE EL MINUTO 25:40:
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
