Sociedad
Carles Enric suelta esta bomba sobre el estado mental de Irene Montero: profunda depresión y escaso o nulo trato con Pablo Iglesias (su pareja… aún)
Carles Enric.- La Ministra de Igualdad del Gobierno del Frente Popular Irene Montero es, a su vez, la mujer de Pablo Iglesias y madre de sus hijos. Esta conciliación persona, familiar y laboral, según el periodista independiente Carles Enric, estaría mermando sus ánimos hasta el punto de estar desbordada y caer en depresión. Según esta fuente, la Ministra llora antes de entrar en el Congreso, durante su estancia y cuando vuelve a casa.
La situación anímica preocupa y mucho a los miembros del ejecutivo que temen que ésta pueda afectar a sus decisiones y a sus declaraciones ante la prensa. La escasa o nula relación con su marido y padre de sus hijos sería el detonante de esta situación. «Se trata de una relación tóxica que puede estallar en cualquier momento», concluye Enric en su segundo tweet.
El incumplimiento del confinamiento por parte del Marqués una vez su Marquesa anunció que estaba infectada por el coronavirus hizo saltar todas las alarmas. La opinión pública empezó a valorar la posibilidad de que Iglesias no viviera ni durmiera en el Marquesado, pues estaría con su amante (aunque no se ha podido probar que esto sea cierto) la hija de uno de los ideólogos de la formación morada: Jorge Vestrynge.
El periodista Carles Enric no está sujeto a ningún periódico tradicional. Esto implica que pueda informar de manera imparcial e independiente. Recordemos que no dispone de Patreon pero tiene a vuestra disposición una colección de mapas de España cuyos ingresos van destinados a financiar sus investigaciones periodísticas.
Confirmado La Moncloa
La depresion de la Ministra @IreneMontero preocupa y mucho en el Gobierno. No solo es cierto como dijo que va llorada al Congreso sino que vuelve llorando a casa. No ayuda en nada su escasa relación personal con el vicepresidente @PabloIglesias
— Carles Enric (@carlesenric) June 19, 2020
En Moncloa corre sin rubor que la historia que explico de las mujeres sobrepasadas es la suya actual. La Ministra cree legislar para otras pero lo hace para ella.
Algunos creen que es una relacion tóxica que puede estallar en cualquier momento por cualquier lado.
— Carles Enric (@carlesenric) June 19, 2020
La debilidad de la Ministra Irene Montero se ha convertido en el hazmereir no solo de la oposicion sino de miembros del propio gobierno.
La ‘joven señora’ como es llamada despectivamente busca una salida personal ante su crisis existencial.
— Carles Enric (@carlesenric) June 19, 2020
Y en la vida, y más en la política, dicen las mismas fuentes no hay nada peor que una mujer vengativa.
Y su ira esta claro es contra quien ella considera ha destrozado su vida. Algunos en Moncloa usan la expresión «comer palomitas» para ver la próxima escena del drama.
— Carles Enric (@carlesenric) June 19, 2020
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
