Opinión
Carta a Pablo Iglesias, “El coletas”. Por el Tte. Coronel Enrique Area Sacristán

[L]eí no hace mucho tiempo en los medios de comunicación que, propuesto por «el coletas» y su sequito de independentistas y del PSOE, se había aprobado en el Parlamento una moción para investigar la ideología de los miembros de las Fuerzas Armadas en su día por estar relacionados con la ideología conservadora.
Han salido de su embocadura, toda clase de improperios y mentiras sobre la actuación de los Mandos de los Ejércitos y de la tropa, en el mismo panfleto, calumnias, imputaciones falsas de un delito de los que dan lugar a procedimiento de oficio, que se ha dado, sirviéndose de algo como la libertad de expresión mal entendida, todas ellas sin demostrar o demostradamente falsas como se fundamenta en las resoluciones que han hecho los Tribunales de Justicia, entre ellos el Tribunal Supremo y en muy pocas ocasiones, lo que indica la menudencia estadística del problema que usted quiere demostrar. Pero más allá de la retorcida imaginación enfermiza que tacha de fascistas a un montón de profesionales, entre ellos a mí, su único fin es la difamación o la apología de una determinada ideología trasnochada como es el comunismo y superada por la social democracia a finales del siglo pasado sin detenerme a alabar o criticar esta.
La subordinación, que usted desconoce, y a la que uno se somete voluntariamente con el ingreso en los Ejércitos, ha sido para usted una humillación continúa debido a su soberbia por no aceptarla de buen grado, por significar orden en una de las máximas Instituciones de la Nación, se paga, al no aceptarla, con un sentimiento continuo de indignidad.
«La virtud de la obediencia, escribió García Morente, será fácilmente practicada por el español, cuando el jefe a quien deba obedecer no tenga en su persona cualidades reales, individuales, que lo impongan naturalmente como Jefe. El español se somete con gusto y entusiasmo a otro yo real, en quien perciba fuerza, energía, poder de mando, dureza y superioridad de carácter. No se inclina ante la autoridad puramente metafísica de un concepto».
Fuera de esto, todas las consideraciones que hace usted de las infinitas limitaciones de su ilustración, de sus desconocimientos extra-profesionales o de sus maneras, son pecado de soberbia; tratar de evitarlo sería un saludable ejercicio de perfeccionamiento espiritual, no muy difícil para otros si se piensa que nadie está seguro de no tener que mandar un día en condiciones parecidas, teniendo subordinados más cultos o más ágiles mental o físicamente, pues no tengo ninguna duda que en alguna ocasión, en su caso en la generalidad dados los comentarios injuriosos a los que nos sometió, son fruto de la observancia de los defectos de nuestros profesionales que sólo debe servir para enseñar a rehuirlos y evitarlos, no a utilizarlos como tema de murmuración.
Lo mejor, pues, que puedo recomendarle, si fuera usted soldado, no de Podemos como dice su queridísimo exJEMAD, Julio el rojo, es a abstenerse de toda crítica negativa; donde no haya que alabar, lo mejor es callarse.
Todo usted rezuma, por el contrario, como una sorda, interminable murmuración, que le ha servido de apoyo y de pretendida justificación a su disgusto de ser español, al que quiere reintegrarse como se deduce de su boca chancla, sobre la que hace recaer, a vuelta de no pocos circunloquios, la nota de servil a los miembros de la milicia; el servicio militar, voluntario u obligatorio, le apunto, lejos de sujetar a los hombres al yugo de la voluntad ajena, los deja independientes y libres para que obren fuera del ámbito profesional sin intervención ninguna de sus superiores. Vallecillo, que comentó arduamente las Reales Ordenanzas de Carlos III, recuerda que a quien le preguntaba cuál sería el medio para que un reino se mantuviese en orden y quietud, había contestado: «Que los ciudadanos obedezcan a sus superiores y éstos a las leyes». Usted se sirve de ambos para justificar su odio al ejército y a sus Mandos, pretendiendo convertirse en el guardián y salvador de una ciudadanía que jamás le entenderá porque son buenos españoles, y, si no lo fueran, lo que no parecen ser es cobardes como usted pretende demostrar aduciendo una defensa de sus subordinados, que todavía lo son por ser usted Vicepresidente de este Gobierno, que en nada les favorece.
Si para comer tiene que mentir y cobrar de la mano de los antis-sistemas, señal es que no sirve usted ni para, dignamente, barrer los Cuarteles o limpiar sus letrinas. Modifique su monserga. Los Ejércitos, como Institución, han demostrado ser mucho más respetuosos con la Ley que todos y cada uno de los miembros de su Gobierno y acólitos del Parlamento.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






