Opinión
Carta abierta a la Ministra de Defensa. Por Emilio Pérez Alamán, Teniente General (R )
Excma Señora:
La escribo esta carta abierta porque pública ha sido su intervención en el Acto de la Pascua Militar que, Presidida por S.M. el Rey, se ha celebrado en el Palacio de Oriente.
Con el fin de no alargar esta epístola, me limitaré a hacer algunas aclaraciones sobre el párrafo que ha dedicado en su discurso a los Militares retirados, mezclando, como han venido haciendo los m.c.s. subvencionados, el contenido del chat privado difundido por el conocido topo, las cartas de dos Promociones a S.M. y la Declaración sobre la situación de riesgo constitucional en España suscrita por 750 Militares retirados de todos los empleos, entre ellos más de 70 Generales.
Sobre este último documento, por ser el que yo firmé y compartí le haré las siguientes consideraciones a los calificativos más significativos de su alocución:
Ha dicho que “estamos alejados de los valores castrenses” . Parece que con ello pretende diferenciar y distanciar a estos veteranos de sus compañeros, hoy en activo. Creo que no ha entrado todavía en el alma de los soldados, lo que es lógico por el corto tiempo que lleva en el Ministerio y no con los mejores consejeros en estos asuntos tan intangibles para valorar el fondo de ese soldado. Reconozco que su tiempo es oro y que no tenga bastantes horas para solucionar los muchos problemas que tiene la Administración Central de nuestra Defensa para dotar adecuada y oportunamente a las Fuerzas Armadas españolas de los medios imprescindibles para que cumplan sus misiones, no solamente las necesarias para operaciones Balmis y similares, sino las que tienen asignadas todos los Ejércitos aliados y los no aliados de nuestra zona de influencia.
Volviendo al alma del soldado, le aseguro que no es nada compleja y sí muy transparente, la puede encontrar resumida en el verso de Calderón de la que extraigo para VE la siguiente estrofa: “Y así, de modestia llenos, a los más viejos verás, tratando de ser lo más, y de parecer lo menos.”.
Exactamente, Señora, siempre ha sido, es y será así. Los veteranos que firmamos la Declaración en cuestión hemos dejado de ser militares en activo pero nuestra alma sigue y seguirá siendo de soldados, comprometidos con la defensa de España y los españoles hasta nuestro último aliento, siempre dentro de la Ley vigente, que hoy es la Carta Magna de nuestra Constitución de 1978. Respetando las Reales Ordenanzas que de ella se derivan hemos mantenido durante nuestra situación en activo el silencio público que se nos exigía, aunque estuviéramos en desacuerdo con las disposiciones políticas si éstas eran legales.
Hoy las circunstancias son desgraciadamente muy distintas. Los Militares retirados de todos los empleos no tenemos los cauces reglamentarios por donde encauzar nuestras reclamaciones, pero sí hemos recuperado el derecho a opinar libre y públicamente sobre todo lo que acontece y máxime si ello conlleva riesgo para la convivencia entre españoles y la permanencia de la Constitución que normaliza nuestra Patria. Por ello la Declaración pública y conjunta presentada por el número de Veteranos Militares mencionado al que puede añadir VE otros tantos que no figuran como firmantes por retraso en la comunicación y otros que, aún estando de acuerdo con su contenido, no quisieron firmar por considerar que no mejoraría la situación en que estamos.
Por lo mencionado en el párrafo anterior, también estimo como aventurada su estimación de “Insignificante minoría”. No somos todos, por supuesto, pero sí algo más que minoría.
Sin reservas compartimos todos los valores que VE reconoce a” nuestros Militares en activo, ellos fueron nuestros subordinados y siguieron la estela de sus Jefes y su “Inmenso prestigio” lo ganaron mirándose en sus Mandos los Militares retirados de hoy, cuando participaron como jóvenes Oficiales y Suboficiales en aquellas Misiones Internacionales que comenzaron en 1989 con observadores y a partir de 1991 encuadrados en Unidades. Señora Ministra, admita mi humilde consejo de no meterse en terrenos que no domina.
En fin Doña Margarita, podría seguir rebatiendo más calificativos de los que ha pronunciado, pero pienso que no hace falta y lo entenderá perfectamente. Si deseo hacer mi interpretación de las palabras de S.M. Que como es lógico no coincide con la que ya están haciendo los medios de siempre. Lo hago sabiendo lo difícil que es interpretar sus sentencias, no en vano estuve destinado en el Estado Mayor del Cuarto Militar en los complicados primeros años del reinado de S.M. Juan Carlos I.
Ha dicho el Rey: “Todos estamos incondicionalmente comprometidos con la Constitución porque es el origen de la legitimidad de todos los Poderes y de todas las Instituciones del Estado, una legitimidad que se renueva cada día respetándola y observándola”. Alguna presentadora televisiva ya ha comentado que es un aviso a navegantes a los Militares, veremos los comentarios en las próximas tertulias. Pero desde luego ningún Militar ha dejado de observar y respetar nuestra Carta Magna, más bien todos la han cumplido a rajatabla, con alegría o sin ella.
Desde mi perspectiva este párrafo del discurso Real se entiende de forma más objetiva como una indirecta constitucional a aquellos que cuestionan la Constitución en su forma de Jefatura del Estado, la Unidad indivisible de España o la auténtica separación de Poderes propia de un verdadero Estado de Derecho…..etc.
Es mi impresión que esas posturas las oirá VE con frecuencia a compañeros de mesa en el Consejo de Ministros, Órgano que si no me equivoco es colegiado.
Termino Señora Ministra, Creo sinceramente que en esa mesa pocos pueden salvar los muebles y entre esos pocos la considero a VE. No mire con los ojos de su Vicepresidente segundo a los Militares, ni en Activo ni Retirados. En todos ellos solo encontrará VE Amor a España y Espíritu de Sacrificio por todos los españoles, tal como lo hicieron limpiando chapapote cuando el Prestige, en las inundaciones del País Vasco o Valencia, en tantos incendios y nevadas, la crisis de los cayucos en Canarias en 2006…etc,.sin existir la UME. Ahora con ella como Unidad especializada lo hace mejor, como hemos visto en Balmis.
Por favor Ministra relea de nuevo la Declaración que firmamos por entrega a España y no hallará nada inconstitucional, compárela con otras reflexiones de otros orígenes cualificados o de ciudadanos individuales y encontrará muchas coincidencias. Tal vez reconsidere que en lugar de arremeter contra los que no tienen nada que ganar y si mucho que perder porque pierde ESPAÑA, sería mejor dar un buen giro al timón y cambiar de rumbo.
Quedo a su disposición.
Emilio Pérez Alamán Madrid 6 de Enero de 2021
(El Correo de España)
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
