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Opinión

El general Flynn, QAnon y las elecciones ‎estadounidenses ‎

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Al conceder la gracia presidencial al general Michael Flynn, medida que anunció con estrépito, ‎Donald Trump creó un sentimiento de incomodidad. ‎

El general Michael Flynn fue procesado por haber mentido a los investigadores del llamado ‎‎Rusiagate –no por crímenes que él mismo hubiese cometido– y trató de proteger a ‎su jefe, el presidente Trump, de una posible intrusión de la justicia. La gracia presidencial que ‎Trump acaba de concederle es un gesto de agradecimiento. ‎

Pero ese gesto está basado principalmente en el hecho que el general Flynn es poseedor de un ‎‎curriculum vitæ fuera de lo común. Siendo jefe de la inteligencia militar ((El general Michael Flynn fue director de la DIA (Defense Intelligence Agency), la agencia de ‎inteligencia del Departamento de Defensa, desde julio de 2012 hasta agosto de 2014, bajo la ‎administración del presidente Barack Obama. Nota de la Red Voltaire.))  el general Flynn ‎cuestionó el apoyo de la administración Obama ‎–‎que se hallaba en el poder‎–‎ a los yihadistas de al-Qaeda, del Emirato Islámico ‎‎(Daesh, también designado como ISIS) y a la Hermandad Musulmana, casa matriz de ambos grupos ‎terroristas. También batalló por poner fin a la guerra contra Siria y por preservar al presidente ‎sirio Bachar al-Assad. Al cabo de un duro enfrentamiento, durante el cual contó con respaldo de ‎los generales Mattis y Kelly, el general Flynn se vio obligado a dimitir. ‎

Reunión del Consejo de Seguridad Nacional en la Casa Blanca, el 13 de ‎junio de 2013, o sea bajo la administración Obama. El personaje con turbante blanco y gafas, sentado del lado izquierdo de la mesa, es el jeque Abdallah ben Bayyah, segundo del ‎dirigente de la Hermandad Musulmana, Yussef al-Qaradawi. ‎

Reunión del Consejo de Seguridad Nacional en la Casa Blanca, el 13 de ‎junio de 2013, o sea bajo la administración Obama. El personaje con turbante blanco y gafas, sentado del lado izquierdo de la mesa, es el jeque Abdallah ben Bayyah, segundo del ‎dirigente de la Hermandad Musulmana, Yussef al-Qaradawi. ‎

El general Flynn pasó entonces al sector privado, trabajando para Cambridge Analytica, la firma ‎que analizó los macrodatos del tráfico en internet para contribuir con las campañas electorales de ‎numerosos políticos –como Ted Cruz ((«Ted Cruz PsyOp», por Thierry ‎Meyssan)) y el propio Donald Trump.

El general Flynn y ‎su hijo Michael crearon después una firma de cabildeo que tuvo a Turquía entre sus clientes. ‎El general incluso solicitó la extradición a Turquía de Fetuhllah Gulen, el predicador islámico ‎turco residente en Estados Unidos acusado de haber fomentado el intento de golpe de Estado ‎de 2016 contra el presidente turco Recep Tayyip Erdogan. En aquel momento, el presidente ‎Erdogan no se había convertido aún el protector de la Hermandad Musulmana y por eso ‎el general Flynn creyó conveniente entregar a Turquía el líder islamista que había orquestado la ‎intentona golpista por orden de la CIA. ‎

En definitiva, el general Flynn fue acercándose a Donald Trump, se implicó en la campaña de este ‎último contra el Partido Demócrata, representante de los “puritanos” ((«Elección presidencial ‎estadounidense 2020‎. ‎¡Abrid los ojos!», por ‎Thierry Meyssan, Red Voltaire, 10 de noviembre de 2020.)), y Trump estuvo a punto de ‎adoptarlo como vicepresidente o secretario de Defensa, pero acabó nombrándolo consejero de ‎seguridad nacional. Este fue el puesto que el general Flynn ocupó durante 24 días, desde ‎la llegada de Trump a la Casa Blanca hasta el momento en que el propio general fue forzado a ‎dimitir a causa del Rusiagate.‎

Desde aquel momento, el general Flynn adoptó un perfil bajo, dedicándose a su propia defensa. ‎

El general Michael Flynn y el presidente Donald Trump.

El general Michael Flynn y el presidente Donald Trump.

Pero, ¿qué hacía este especialista en cuestiones de inteligencia en el entorno cercano de Donald ‎Trump?‎

El 14 de septiembre de 2019, el general Michael Flynn estuvo anunciado como orador, junto a ‎George Papadopoulos, en una conferencia sobre los «Soldados de la era digital», organizada ‎en Atlanta. Aquella era la primera actividad pública del movimiento QAnon. Pero, ante el súbito ‎interés de la prensa, el general anuló su presentación. ‎

El organizador de la conferencia era Richard Granville, fundador del motor de búsqueda en ‎internet Yippy. Pero sobre QAnon nada se sabe con precisión. Sólo que alguien que adoptó esa ‎forma de identificarse dice ser un alto funcionario del Departamento de Defensa habilitado para ‎tener conocimiento de información secreta del nivel “Q” y que esa persona desea mantener su ‎‎Anonimato. Mensajes ampliamente difundidos afirman que esa persona investiga o investigó, ‎a raíz del «Pizzagate», sobre un círculo pedófilo en el seno de la alta sociedad puritana, en ‎el cual figuraban numerosas personalidades de Hollywood y del Partido Demócrata, como ‎los hermanos Podesta. ‎

John Podesta fue jefe de gabinete de la Casa Blanca bajo la presidencia de Bill Clinton y ‎posteriormente fue director de la campaña presidencial de Hillary Clinton, la candidata perdedora ‎ante Donald Trump. En pleno Rusiagate, John Podesta acusó a nuestro sitio web –‎voltairenet.org– de ser una tapadera del Kremlin, luego de que Michael Flynn hijo se hiciera eco de ‎uno de mis artículos sobre el proyecto de reforma de la inteligencia estadounidense concebido ‎por su padre ((“Disturbing report on Trump’s national security adviser emerges on pro-Putin ‎website Gen. Flynn’s son suspected as source”, Think Progress (Center for American Progress), 17 ‎de enero de 2017.)). ‎

Antes de la elección presidencial estadounidense del pasado 3 de noviembre, «Q» emitía ‎mensajes en los que hablaba de una operación inminente contra los conspiradores que iban a ‎‎“arreglar” el escrutinio de los votos. Desde entonces, «Q» reveló el registro, realizado ‎en Alemania, en los locales del grupo Dominion, implicado en el conteo de votos en ‎Estados Unidos. Es cierto que esa intervención tuvo lugar, pero no se sabe quién la ordenó, ‎ni por qué. También se ignora el resultado de ese registro. ‎

El abogado personal de Donald Trump y ex alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, ha mencionado ‎varias modalidades diferentes de fraude en la elección presidencial: fraudes en la inscripción de los ‎electores, fraudes con los sufragios enviados por correspondencia, fraudes en el conteo ‎automatizado de las boletas y fraudes cometidos en el momento de la transmisión de los ‎resultados de las máquinas. Es ahí donde intervendría el programa informático de Dominion, ‎contando menos votos para Donald Trump y más para Joe Biden según la cantidad de votos ‎emitidos. El software de Dominion habría sido utilizado para “arreglar” los resultados de las ‎elecciones en varios países, incluyendo Venezuela. ‎

Durante su gobierno, el presidente venezolano Hugo Chávez solicitó a menudo la participación ‎de observadores de la Red Voltaire en las elecciones y uno de nuestros observadores descubrió ‎una posibilidad de trucaje y la denunció antes de la elección. El país utilizaba máquinas de votar ‎que producían y entregaban al votante una constancia de registro del sufragio que acababa de ‎emitir. Dominion había establecido de antemano una lista de sus máquinas que iban ser verificadas ‎comparando los resultados electrónicos con las constancias de votos que entregaban al votante. ‎De esa manera era posible saber qué máquinas podían ser “arregladas” sin riesgo de que ‎se descubriese. Pero quien quería falsificar los resultados no era el presidente Chávez sino la ‎empresa Dominion, por cuenta de algún actor desconocido, y el general que había organizado ‎aquello acabó siendo arrestado –antes de la elección– y enviado a los tribunales bajo acusaciones ‎de corrupción y alta traición. ‎

La abogada del general Flynn, Sidney Powell, participó con el equipo de Rudy Giuliani en una ‎conferencia de prensa. Sidney Powell fue fiscal federal en Carolina del Norte, donde se dio a ‎conocer por su acción contra el hampa y contra la corrupción. Como abogada, demostró la ‎arbitrariedad de la investigación realizada contra el general Flynn y obtuvo su anulación. Ahora ‎acaba de anunciar, junto a Giuliani, que estaba terminando la formulación de una nueva denuncia ‎contra Dominion por fraude masivo. ‎

La reciente destitución de 5 de los principales jefes del Pentágono ((«Donald Trump no sólo juega golf, también ‎está purgando el Pentágono‎», por Thierry Meyssan, ‎‎Red Voltaire, 17 de noviembre de 2020.)) lleva la impronta del general Flynn. Todos los destituidos estaban implicados en el apoyo estadounidense a la Hermandad Musulmana y a las ‎organizaciones terroristas surgidas del seno de esa cofradía –al-Qaeda y Daesh. ‎

‎¿Es este un último desafío al azar de Donald Trump o es que realmente descubrió a los ‎conspiradores con las manos en la masa? De ser así, ¿les presentará batalla o va a negociar ‎con ellos? ‎

 

 

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España

Acrecentado fariseísmo sindical. Por Jesús Salamanca Alonso

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«Hoy, mencionar a los sindicatos mayoritarios es motivo de chanza, mofa y pitorreo burlesco y descontrolado. Siete años esperando las movilizaciones de calado y no han dado un solo paso».

Los desencuentros entre la CEOE y los sindicatos vasallos del sanchismo se han trasladado a los propios trabajadores. Las discrepancias en la negociación son el motivo de las movilizaciones impulsadas por los sindicatos mayorías que, dicho sea de paso, cada vez representan a menor número de trabajadores. El único «mérito» alcanzado por las dos formaciones mayoritarias es ser muy afines al sanchismo y al desaparecido «yolandismo», que repartía millones y cambiaba de traje como el que reparte chuches entre los niños de educación infantil. Son sindicatos sin credibilidad hacia los que no se descarta una movilización contra su fariseísmo cabalgante, mala gestión, su mediocridad, su parasitismo y su nula ocupación por los problemas de los trabajadores.

Hoy, mencionar a los sindicatos mayoritarios es motivo de chanza, mofa y pitorreo burlesco y descontrolado. Siete años esperando las movilizaciones de calado y no han dado un solo paso. Se han dedicado al parasitismo, a evitar las madrugadas y al pago de viajes de sus afiliados a paraísos exóticos con fondos del Erario público. Ahora investiga la fiscalía europea si tales viajes eran financiados también por fondos europeos. No entramos en sus Agencias de Viales, que son cosa privativa de ellos, siempre que no se usen fondos públicos.

De esos sindicatos, cada vez más afines a la mafia criminal sanchista y al ruinoso «yolandismo  tombolero», requieren cada vez mayor control y mayor transparencia, entre otras cuestiones para poder confiar en ellos, aunque lo que no se ha hecho… mal lo pueden arreglar a toro pasado. Esa transparencia pasa por que sea el Tribunal de Cuentas quien actúe con rigor sobre la facturación, subvenciones y otros pagos. También la UCO debe actuar contra los ministerios de riego económico para callar bocas a los sindicatos y domesticarlos, sin asonadas ni alborotos ni movilizaciones ni ruido de ningún tipo.

Lo del «yolandismo» está por salir y sorprende que la prensa de investigación no haya sacado nada: se ha detenido en los siete mil euros del viaje a la entrega de los Óscar, el viaje a ver al Papa y pagos varios en hoteles gallegos y no gallegos. Pero eso es el chocolate del loro. Tranquilidad, que todo se sabe y todo se desgrana: pongamos como ejemplo el recorrido «archisobado» del Peugeot, pues resulta que no era un Peugeot, sino un Mercedes de más de setenta mil euros, que paraba cuatrocientos metros antes de llegar al destino. ¡Manda huevos! Falsos hasta para viajar. Es como si los sindicalistas de un sindicato obrero viajan en un Mercedes para hacer campaña electoral y paran en la misma puerta del destino donde lo pueden ver todos los trabajadores de esa empresa. ¿Entienden lo que quiero decir? ¿Sera, por eso, por lo que Félix Bolaños ha dicho «que no quiere verla (a Yolanda Díaz) en el sanchismo ni en la puerta de entrada. Él sabrá a qué se refiere, en qué está pensando y qué es lo que sabe de antemano que tanto le asusta.

Volviendo a las discrepancias iniciales, éstas tienen un claro origen: los salarios, el incumplimiento de la normativa y la propia negociación. El punto de inflexión no es otro, según la CEOE, que la reducción de jornada a 37,5 horas semanales. Lo sorprendente es que los sindicatos viciados nunca señalan la reducción de salarios en esa misma proporción ni se comprometen a pagar nada. Ellos piden y que paguen otros. ¡Cómo se nota que están acostumbrados a las gambas! Generalmente, cuando se consigue algo, suelen cargarse de méritos que no suelen ser suyos.

¡Qué poca dignidad sindical! ¡Cuánto abuso, corrupción y falsedad acumulan y encubre el Gobierno! Al menos, ya tenemos tres comunidades autónomas que van a ir eliminando las ayudas y subvenciones a los sindicatos y la próxima será la andaluza. Esta gente, con tal de no perder un euro, son capaces de acogerse a la «prioridad nacional» e intentar convencer a sus afiliados que la idea ha sido suya, aunque la defiendan los partidos. Por cierto, la idea de la «prioridad nacional» era la sorpresa que el PSOE tenía guardada para recuperar votos y lanzarla en la campaña andaluza, pero se le ha pinchado el globo y, lo que consideraban extraordinaria medida, ahora la rechazan. Torpes y cenizos hasta más no poder.

El demérito sindical radica en que ahora, cuando ven perdida su situación de privilegio, piden con urgencia que «se blinde su dotación económica». ¡Qué cara más dura y espalda más!  ¿Cuántos crustáceos aspiran a descabezar? Hoy por hoy lo único que hay que blindar en los sindicatos es su urgente modernidad y el mantenimiento de sus estructuras con fondos de los afiliados, así como olvidarse de subvenciones, montantes económicos y patrimonio sindical que se otorgan para callar al oponente.

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