A Fondo
Cartas desde Colombia: España no es un Estado Fallido (aún)
Carlos Arturo Calderón Muñoz*. Aprovechando la tribuna que tan generosamente se me presta en este medio, quisiera poner en perspectiva algunas de las afirmaciones que don Armando Robles ha realizado en el programa Alt News de Santiago Fontenla. En el espacio radial de Cadena Ibérica, don Armando ha dado una serie de argumentos para afirmar que España es un Estado fallido. Aunque los datos proporcionados son auténticos, creo que no muestran con toda justicia la realidad española. Usando mi nación como punto de referencia, quisiera hacer algunas comparaciones de índole material.
Empecemos por eso que, según las moradas pañuelo verde, es un derecho quitar, la vida. En Colombia la mortandad infantil es de 13,02 por cada 1.000 nacimientos, mientras que en España es de 3,3. La expectativa de vida es 74,5 años en Colombia y 83,4 en España. Puede que eso de vivir 9 años más en España que en Colombia se deba a que por cada 100.000 habitantes en Colombia matamos a 24,3 personas y en España sólo 0,6.
En lo que a educación se refiere, en Colombia el 56% de las personas nunca terminaron el bachillerato y sólo el 22% llegan a tener un titulo universitario; en España, por otra parte, la tasa de acceso a la educación superior es del 47%. Los ingresos que genera esa educación también son un poquito dispares. La renta per cápita en Colombia es de 5.599 euros, mientras que en España de 24.970.
En cuanto a infraestructura, podemos decir que a pesar de que Colombia es el doble de grande que España sólo tiene 299 kilómetros activos de vías férreas, mientras que la madre patria cuenta con 15.618. Colombia tiene 2.279 kilómetros de carreteras de doble calzada, mientras que España tiene 15.048 kilómetros de autopistas y autovías (El tercero del mundo). Los puertos colombianos mueven 3,9 millones de contenedores al año, los españoles casi 17,2 millones…
…Y un larguísimo etc. En casi todos los datos relevantes para determinar el desarrollo de una nación, España es aplastantemente superior a Colombia. A pesar de las ineficiencias del Estado colombiano, no puedo decir que sea fallido. Para que un Estado sea fallido, debe encontrarse en un nivel de descomposición tal que todos los indicadores de progreso, como los del IDH, vayan en caída libre. Pero igual el concepto mismo es bastante subjetivo, así que se pueden tomar en cuenta otras variables.
En el caso de Colombia estamos muy por detrás de España, pero llevamos décadas mejorando nuestra realidad. Lo siguiente les va a sonar super raro, sobre todo porque su capital sólo tuvo 20 homicidios el año pasado, pero en 2018 celebramos porque en Bogotá “sólo” tuvimos 1041 asesinatos ¿y saben por qué? Porque es la tasa más baja en 49 años, “sólo” 12.7 muertos por cada 100.000 habitantes.
En 1990 éramos el país con la más alta tasa de homicidios en el mundo, para este año hemos reducido en un 65% esa cifra. Desde 2015 la educación se convirtió en la cartera más importante del Estado y para 2020 se aprobó el presupuesto para la educación más alto en toda la historia del país. ¡Por fin! después de tener que deshacernos de Pablo Escobar, el Cartel de Cali, el Cartel del Norte del Valle, los paramilitares y de reducir a irrisorias proporciones a las FARC, ELN y EPL, podemos gastar más en libros que en guerra.
Llevamos ya casi 20 años de sostenido crecimiento económico, con una inflación controlada y cada vez mayor poder adquisitivo. Mientas el promedio de crecimiento económico para la mal llamada América Latina es de 0.6%, nosotros lo hacemos al 3.3% Fuimos la economía más dinámica de Sur América este año y lo seremos el próximo. Hemos duplicado nuestra infraestructura y el acceso a la educación superior en sólo 10 años; todas las tasas de enfermedad y mortalidad están a la baja, y ya más de 127 países en el mundo no nos piden visa, en los años 90 hasta nuestro presidente tenía prohibido entrar a USA.
A este paso, en 15 años, Colombia estará a la altura de Chile, que después de Estados Unidos y Canadá es el país con mejor calidad de vida del continente, todo eso a pesar de que estamos dando refugio a casi 2 millones de hermanos venezolanos. Por cierto, Venezuela nos ayudó durante décadas, incluidos los periodos más oscuros y violentos. Pueden seguir llegando, los recibiremos hasta que puedan recuperar su nación.
Hablando de Venezuela, eso es un Estado fallido. Una nación en donde la gente literalmente muere de hambre, donde matan perros callejeros para comer, la electricidad falla todos los días, los hospitales no tienen doctores y con una inflación que, según muchos expertos, llegará al 500.000% en 2020.
Es cierto que España no ha tenido el mejor manejo económico y social después de Franco. Pasó de estar en el top 10 de las potencias económicas a la casilla 14, dejó de ser una nación industrializada, perdió soberanía política frente a las autonomías y soberanía monetaria y jurídica con la UE; también la matonea Marruecos, mata casi 100.000 bebés al año, la natalidad está en picada y de una deuda externa inexistente se ha llegado a una que casi duplica al PIB. Todo eso es verdad, sin embargo, España no es un hueco tercermundista.
Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, en el presente año España quedó en el puesto número 1 en el índice de salud. Con un puntaje de 92.75 sobre 100, es la nación más saludable del planeta; para 2040 tendrá la expectativa de vida más alta del mundo (Los hábitos japoneses ya no se ven tan perfectos).
Desde 2017 España es el país número 1 en el mundo en gestión de infraestructura, 8 empresas españolas están en el top 32 de gestión de concesiones en el planeta. Según la FAO, desde 2013 España es el primer puesto en exportación de frutas y hortalizas frescas a nivel mundial. España también es el cuarto exportador de productos televisivos en el mundo y el quinto en exportaciones generales de Europa.
España es el segundo país que recibe más turistas en el planeta, España es el país con la mejor fibra óptica de Europa, España es el primer país de Europa y el tercero en el mundo con más vías férreas de alta velocidad, España es el país con mayor capacidad de almacenamiento de energía proveniente de fuentes renovables en toda la tierra, España es la nación que más trasplantes de órganos y la que voluntariamente dona más órganos per cápita en el mundo y un gigantesco etc.
Es cierto que en el gobierno democrático España perdió posiciones en riqueza, soberanía y otras áreas importantes. Pero también es verdad que han sido gobiernos posteriores a Franco los que han logrado las cifras de los párrafos anteriores. La de turismo dice mucho, la gente no visita masivamente cuchitriles miserables, por naturaleza buscan la belleza y sin lugar a dudas muchas de las ciudades más espectaculares de la humanidad están en España. Madrid es un referente urbanístico en todo el planeta y eso se ha logrado con las gestiones del PP.
Aparte de sugerir que España es un Estado fallido, don Armando también declaró que la independencia catalana no se dio porque ningún país la reconoció. Pero la razón por la que no lo hicieron fue porque más de un millón de catalanes, ¡Catalanes! Se tomaron Barcelona para decir que son españoles y a ver quién los obliga a dejar de serlo. El pueblo español es lento como nadie, siempre reacciona al final, o después, y fue cuando se hizo esa declaración de independencia, cuando parecía que la cosa sí era en serio, que se les despertó la genética y salieron con ganas de bronca. Por eso se echaron para atrás la UE y demás naciones enemigas. Ni por el carajo querían cabrear a esos que tienen antecedentes históricos de ser invencibles.
Pero, después de esas gigantescas marchas, hemos tenido un indicativo más fuerte de que los españoles tienen ganas de reconquista: ¡VOX! Ese partido es disidencia controlada pura, es el plan de emergencia de los globalistas y tuvieron que sacarlo porque resulta que más de 3.6 millones de españoles tienen la sangre muy caliente. Si ese partido fuera auténtico, al menos al nivel de Orban, ya habría sobrepasado al PP y en muy poco se llevaría por delante al PSOE.
Es innegable que España ya no tiene un norte moral, carece de una fe que le sirva de base. A diferencia de los jóvenes musulmanes que aman con locura a Alá, los miembros del IDF israelí, las orgullosas juventudes católicas polacas o el fanatismo de las admiradoras de Putin. Los jóvenes españoles no tienen ni idea de los visigodos, pero no se pierden un vídeo de AuronPlay o el Rubius. Es tanto el bienestar material logrado por España, que ha desaparecido el sentido de la trascendencia.
Es esa deriva zombie la que crea la ilusión de que España está acabada. Espejismo reforzado por los incontestables hechos que sugieren una muy posible independencia catalana. Si a eso le sumamos, que la potencia económica española depende de la piedad del Banco Central Europeo, que en cualquier momento puede mandar al traste la estabilidad nacional, es completamente comprensible que muchos españoles crean que ha llegado el final de la nación.
¡Pero España siempre ha sido así! Siempre ha sido una nación orgullosa que cree que todo lo puede lograr, por eso siempre deja que todo se valla al mismísimo infierno antes de ponerse seria. A España le encanta hundirse en los abismos, la situación actual es grave, pero no es ni de cerca lo peor que le ha pasado a la nación. La reconquista se demoró tanto porque los reinos cristianos pasaban más tiempo peleándose entre sí que con los moros. Las amigas de Juana la Galana derrotaron a los soldados de Napoleón echándoles agua caliente. En la guerra civil eran millones de españoles valientes y muertos de hambre contra millones de españoles valientes y muertos de hambre. Y antes de todo eso, le dieron tres emperadores a Roma justo después de ser una tribu sin oficio ni beneficio.
No creo que este fatalismo sea apropiado. 20 años no es nada, diría el tango. España está en sus ciclos de siempre, apuñalándose a sí misma para luego resucitar (Con razón les gusta tanto el toreo y el catolicismo). Puede que no veamos el nuevo siglo de oro de la hispanidad, pero llegará eventualmente.
Los tiempos humanos son muy cortos, pero en perspectiva histórica la cosa está como siempre. España no ha desaparecido, sigue ahí, latente en la sangre de decenas de millones de ibéricos. Son grandiosos guerreros, pero endemoniadamente lentos. Los moros, Napoleón y Stalin fueron derrotados después de que se habían tomado el país, no antes. España no ha reaccionado porque todavía no es el momento, todavía no la destruyen.
*Desde la hispanísima Colombia
A Fondo
Pánico total en los sindicatos. Por Jesús Salamanca Alonso
«Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, …»
Dos insignes sindicalistas vallisoletanos me confiesan que los sindicatos mal llamados «obreros» han entrado en pánico ante futuros gobiernos de VOX y de la «derechita cobarde», que se ha tenido que amoldar al acuerdo para formar gobierno regional. Ya sucedió en Castilla y León la legislatura pasada hasta que la insigne derecha de VOX se rasgó las vestiduras, pero se dio un paso importante de legislatura como fue eliminar las subvenciones multimillonarias que recibían los sindicatos «comegambas» o «rebaña-ostras».
Aquel paso, que llevaba tiempo reclamando la ciudadanía, tuvo una vergonzosa retrocesión por parte del PP al verse desamparado, acobardado y sin apoyos, pero quedó patente que los ciudadanos exigen que ese paso se dé de forma permanente. Y ahora se debe hacer; los sindicatos clasistas de la izquierda ventajosa y fomentadora de odio y desigualdad no han hecho nada importante para ser mantenidos por papá Estado a toda costa y a lo grande. Hasta la ministra, Yolanda “Varufakis” Díaz o Yoli «cohete», alias «Tucán», ha hecho el más burdo ridículo con las subvenciones sindicales. Lo raro es que no los haya traicionado, que es su especialidad, aunque nunca es tarde. Está apartada del Consejo de ministros desde que se marchó a la entrega de los Óscar. Cada día despierta más desprecio y menos simpatías. Doy fe.
En los últimos siete años de izquierda presuntamente (y sin presunta) corrompida con apoyos golpistas, comunistas, independentistas y terroristas ha habido infinidad de motivos para convocar huelgas sectoriales y hasta generales, pero el dúo «comegambas» practica el famoso «do ut des». En pocas palabras: dame pan, llámame perro y lléname la faltriquera. ¡Manda huevos! Bien es verdad que han perdido la calle, se han hecho casta, incluso se creen con derecho de pernada con los trabajadores y hoy corren el riesgo de que se les echen encima esos trabajadores responsables, honrados y que no viven de un mundo subvencionado ni duermen hasta las doce de la mañana por estar liberados. Las movilizaciones contra esos sindicatos no se harán esperar y conocerán la horma de su zapato. Al tiempo.
Hay sindicatos sectoriales que no reciben ni un euro, ¿por qué estos vividores sí las reciben? Nunca serán respetados mientras no se hagan cargo de las nóminas de sus propios liberados, ¿qué es eso de que sean las empresas quienes sigan pagándolos si no producen? ¿Qué es eso de que Yolanda y los dos sindicatos más denostados socialmente decidan las subidas salariales sin contar con la patronal? No estaría de más que alguna vez pagaran ellos con el dinero público que reciben. Ellos invitan y el Estado paga con dinero público. ¡Cuánta indignidad y descontrol tienen y cuánta acumulan cada día! ¡Joder, qué tropa!, repetiría incesante don Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones.
Este modelo sindical ya no sirve, nadie cree en ellos, son la mofa y el hazmerreír permanente y, cuando salen en TV los líderes de esas formaciones izquierdosas y ultra-izquierdosas, lo primero que se escucha en los bares, restaurantes y mesones es «¡ladrones!» y, además, se enfatiza, repite y contagia a los asistentes. Incluso calificativos, o descalificativos, muchos más gruesos. Y es que han hecho méritos para ello, llevan siete años holgando y presenciando la corrupción de varios miembros del Gobierno y aledaños, incluso viendo y comprobando como huye el galgo de Paiporta o se esconde, a la vez que miente o entorpece la acción judicial, el avestruz de Adamuz o cómo la UCO saca los colores a la «fontanera», «la Paqui», Ábalos, Koldo, Cerdán y demás parroquia, a veces amparados por las hojas parroquiales de izquierdas: las misma que acusan al juez Peinado de tener dos DNI o a Julio Iglesias en falso.
Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, el Ministerio de Transportes o la presidencia de las Cortes, por no añadir a Felisín Bolaños, Yolanda «Tucán» o Isabelita Rodríguez, más parada que un baile agarrado de los años setenta.
El gran logro sindical español se alcanzará cuando los sindicatos paguen la nómica de sus propios liberados y los gastos de mantenimiento del propio sindicato. Ese día llegará, doy fe de que llegará y tendrá el apoyo de los organismos europeos y de los propios trabajadores. Precisamente será el momento del nacimiento de la modernidad sindical en España y sospecho que Juanma Moreno será quien dé el primer paso junto con Castilla y León, que ya tiene práctica de ello.
Tras las elecciones andaluzas, y el futuro nuevo gobierno de Moreno, ha anunciado que revisará y recortará drásticamente las subvenciones públicas que reciben CC.OO. u UGT cada año. Hablamos de decenas de millones de euros que reciben esas formaciones y cuyo control deja mucho que desear. Ni siquiera sabemos si actúa el Tribunal de Cuentas al respecto ni cómo actúa. Lo del patrimonio sindical lo dedicaremos artículo aparte y en exclusiva.
Los líderes sindicales ya han salido en tromba y planean movilizaciones para seguir mangoneando y chupando del bote, aunque saben que no tienen apoyo de los trabajadores y menos de la ciudadanía en general, pero tranquilos, que llega el día grande de las gambas, el 1º de mayo.
Está claro que lo que proyectan esos sindicatos es «¡un ataque a los trabajadores!» y una amenaza a la Administración para seguir mangoneando y desprestigiándose, aunque ya no pueden desprestigiarse más.
Yo, como trabajador, sigo luchando para acabar con esos privilegios de señoritos y abusadores. Ni creo en ellos ni he creído nunca y jamás me han reportado nada. De ello, doy fe.
