España
Casado dice estar convencido de que Cs y PSOE pactarán tras las elecciones «si suman»
El presidente del PP, Pablo Casado, ha pedido «respeto» a Vox tras sus críticas al Partido Popular, máxime cuando, según ha recordado, el líder de esa formación, Santiago Abascal, ha estado «20 años en el Partido Popular» y «cobrando un sueldo del Partido Popular» hasta hace poco tiempo. Además, ha recalcado que él preside una formación «valiente» que ha «enterrado» a una veintena de personas por «defender la libertad».
Casado ha respondido así, en una entrevista en Antena 3 recogida por Europa Press, a las críticas de Abascal asegurando que el que tenga miedo, que vote al PP pero que el que tenga valor y esperanza en que las cosas se puede hacer «de otra manera», que apueste por Vox en las próximas elecciones generales.
«Abascal ha estado 20 años en el PP y ha estado cobrando un sueldo del PP hasta hace muy poquito tiempo. Por tanto, debería tener más respeto de un partido en el que ha militado, en el que su padre militó y en el que, junto a muchos compañeros se jugaban la vida y ha enterrado a veinte de los nuestros por defender la libertad», ha manifestado, para subrayar que el Partido Popular es una formación «valiente».
Dicho esto, ha señalado que Vox «no ha gobernado ni una concejalía», «igual que Ciudadanos», mientras que el Partido Popular ha estado dos veces al frente del Gobierno de la nación «creando en total ocho millones de empleos», «parando el plan Ibarretxe y el plan Puigdemont». «Por eso, creo que el valor seguro cuando pintan bastos y España está en una encrucijada es apostar por los que ya han demostrado que saben gobernar», ha defendido.
SE REAFIRMA EN SUS PALABRAS
Casado se ha reafirmado en las declaraciones que ha realizado este lunes en Barcelona asegurando que Pedro Sánchez prefiere «manos manchadas de sangre a las manos pintadas de blanco» y ha resaltado que sus palabras «no son tan duras» como la realidad porque «nunca en 40 años de democracia un Gobierno nacional había tenido que llamar para robar los votos de los herederos de ETA». «Y eso es algo lamentable», ha enfatizado, en alusión a los contactos del PSOE para que Bildu apoyara sus decretos en el Congreso.
El líder del PP ha señalado que Arnaldo Otegi es un «terrorista confeso» que ha cumplido «pena de prisión por ser miembro de la banda ETA». «Yo lo que no entiendo es por qué el Gobierno socialista prefiere negociar con aquellos que tienen las manos manchadas de sangre, lo siento ETA ha matado a 800 españoles, en vez de negociar con aquellos que juntos pusimos las manos blancas contra los terroristas», ha aseverado.
En este punto, ha criticado que Sánchez vaya «ahora de moderado» con ese «disfraz falso» cuando en el Palacio de Pedralbes «pactado con Torra (presidente la Generalitat) la autodeterminación con una mediación internacional».
«La noticia no debe ser que denunciemos lo que ha estado haciendo Sánchez sino que un presidente del Gobierno prefiera pactar con los separatistas y con los terroristas o herederos de ETA», ha apostillado.
Tras sus duras críticas a Sánchez este lunes, ha subrayado que el PP no era el que llamaba a un presidente del Gobierno «asesino, como el PSOE llamó a Aznar» ni ha llamado «indecente» a Pedro Sánchez por los casos ERE en Andalucía como «él sí llamó a Mariano Rajoy» en la campaña electoral de 2015. De la misma manera, ha recordado que a él le han llamado «fascista, populista y xenófobo» por visitar la valla de Ceuta y Melilla.
SÁNCHEZ Y «EL GOBIERNO MÁS RADICAL DE LA DEMOCRACIA»
Casado ha afirmado que el PSOE es el Gobierno «actual más radical de la historia de la democracia» y ha agregado que Pedro Sánchez «ha traspasado una línea roja», de forma que para mantenerse en el Gobierno «pacte con los terroristas y con aquellos que han dado un golpe de Estado». A su entender, es la «realidad que intentan ocultar».
En este punto, ha avisado que si el 28 de abril no gobierna el PP, el que lo hará será Pedro Sánchez con los independentistas y Bildu. Por eso, ha señalado que la «alternativa» es votar al PP, que «jamás negociará con Bildu, ni con Torra ni con Puigdemont ni con Iglesias». «Quien quiera que España siga unida, que una el voto en torno a un proyecto que es alternativo a Sánchez porque si no, al final, menos votos al PP serán más escaños para Sánchez», ha apostillado.
AFEA A SÁNCHEZ QUE NO QUIERA UN CARA A CARA
Además, el líder de los ‘populares’ se ha mostrado convencido una vez más de que Cs y PSOE pactarán tras las elecciones generales «si suman» y ha recordado que en 2015 el partido de Albert Rivera fue «igual de firme» al decir que no pactaría con Mariano Rajoy o Susana Díaz y luego lo hicieron.
Casado –que ha presentado este lunes su programa electoral en Barcelona– ha señalado que dan las condiciones para aplicar ya un artículo 155 de la Constitución en Cataluña «el tiempo que haga falta» y ha puesto como ejemplo la «kale borroka» y el «adoctrinamiento» que hay en esta comunidad. En su opinión, hay que «recuperar la autonomía de los catalanes».
Finalmente, el presidente de los ‘populares’ ha recriminado al presidente del Gobierno que no quiera someterse a un cara a cara ante las elecciones generales. «Ya he dicho que no quiere hacer un cara a cara. A lo mejor es que tiene miedo a que le pregunten por Otegi o por el paro», ha exclamado.
PIDE EXPLICACIONES A MONCLOA
Por otro lado, Casado ha pedido explicaciones a Moncloa después de que el titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional imputase este mismo lunes al exdirector de Interviú Alberto Pozas por presunto delito de revelación de secretos. El líder de los ‘populares’ ha asegurado que «tendrá que ser Moncloa quien haga una explicación de qué hacía su alto cargo implicado» en el supuesto espionaje al secretario general de Podemos, Pablo Iglesias.
Pozas –hasta este viernes director general de Información Nacional de Moncloa– había sido llamado como testigo después de que el comisario jubilado y en prisión provisional José Manuel Villarejo le señalase durante una declaración como la persona que le entregó un pendrive con el contenido del teléfono de Dina Bousselham, asesora muy próxima a Pablo Iglesias por aquellas fechas. «Veremos qué dice la investigación. Hoy por hoy yo no tengo demostraciones de evidencias claras. Que responda la izquierda», ha apuntado Casado, para después explicar que «si algún miembro del PP ha tenido una conducta no ejemplar, no tendrá sitio en el partido».
Asimismo, el presidente del PP ha reconocido que es «gravísimo» que se lleve a cabo «cualquier instrumentalización». «Sea un espionaje, el uso del CIS o la mentira en una diputación permanente… Es absolutamente censurable», ha zanjado
A Fondo
Pánico total en los sindicatos. Por Jesús Salamanca Alonso
«Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, …»
Dos insignes sindicalistas vallisoletanos me confiesan que los sindicatos mal llamados «obreros» han entrado en pánico ante futuros gobiernos de VOX y de la «derechita cobarde», que se ha tenido que amoldar al acuerdo para formar gobierno regional. Ya sucedió en Castilla y León la legislatura pasada hasta que la insigne derecha de VOX se rasgó las vestiduras, pero se dio un paso importante de legislatura como fue eliminar las subvenciones multimillonarias que recibían los sindicatos «comegambas» o «rebaña-ostras».
Aquel paso, que llevaba tiempo reclamando la ciudadanía, tuvo una vergonzosa retrocesión por parte del PP al verse desamparado, acobardado y sin apoyos, pero quedó patente que los ciudadanos exigen que ese paso se dé de forma permanente. Y ahora se debe hacer; los sindicatos clasistas de la izquierda ventajosa y fomentadora de odio y desigualdad no han hecho nada importante para ser mantenidos por papá Estado a toda costa y a lo grande. Hasta la ministra, Yolanda “Varufakis” Díaz o Yoli «cohete», alias «Tucán», ha hecho el más burdo ridículo con las subvenciones sindicales. Lo raro es que no los haya traicionado, que es su especialidad, aunque nunca es tarde. Está apartada del Consejo de ministros desde que se marchó a la entrega de los Óscar. Cada día despierta más desprecio y menos simpatías. Doy fe.
En los últimos siete años de izquierda presuntamente (y sin presunta) corrompida con apoyos golpistas, comunistas, independentistas y terroristas ha habido infinidad de motivos para convocar huelgas sectoriales y hasta generales, pero el dúo «comegambas» practica el famoso «do ut des». En pocas palabras: dame pan, llámame perro y lléname la faltriquera. ¡Manda huevos! Bien es verdad que han perdido la calle, se han hecho casta, incluso se creen con derecho de pernada con los trabajadores y hoy corren el riesgo de que se les echen encima esos trabajadores responsables, honrados y que no viven de un mundo subvencionado ni duermen hasta las doce de la mañana por estar liberados. Las movilizaciones contra esos sindicatos no se harán esperar y conocerán la horma de su zapato. Al tiempo.
Hay sindicatos sectoriales que no reciben ni un euro, ¿por qué estos vividores sí las reciben? Nunca serán respetados mientras no se hagan cargo de las nóminas de sus propios liberados, ¿qué es eso de que sean las empresas quienes sigan pagándolos si no producen? ¿Qué es eso de que Yolanda y los dos sindicatos más denostados socialmente decidan las subidas salariales sin contar con la patronal? No estaría de más que alguna vez pagaran ellos con el dinero público que reciben. Ellos invitan y el Estado paga con dinero público. ¡Cuánta indignidad y descontrol tienen y cuánta acumulan cada día! ¡Joder, qué tropa!, repetiría incesante don Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones.
Este modelo sindical ya no sirve, nadie cree en ellos, son la mofa y el hazmerreír permanente y, cuando salen en TV los líderes de esas formaciones izquierdosas y ultra-izquierdosas, lo primero que se escucha en los bares, restaurantes y mesones es «¡ladrones!» y, además, se enfatiza, repite y contagia a los asistentes. Incluso calificativos, o descalificativos, muchos más gruesos. Y es que han hecho méritos para ello, llevan siete años holgando y presenciando la corrupción de varios miembros del Gobierno y aledaños, incluso viendo y comprobando como huye el galgo de Paiporta o se esconde, a la vez que miente o entorpece la acción judicial, el avestruz de Adamuz o cómo la UCO saca los colores a la «fontanera», «la Paqui», Ábalos, Koldo, Cerdán y demás parroquia, a veces amparados por las hojas parroquiales de izquierdas: las misma que acusan al juez Peinado de tener dos DNI o a Julio Iglesias en falso.
Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, el Ministerio de Transportes o la presidencia de las Cortes, por no añadir a Felisín Bolaños, Yolanda «Tucán» o Isabelita Rodríguez, más parada que un baile agarrado de los años setenta.
El gran logro sindical español se alcanzará cuando los sindicatos paguen la nómica de sus propios liberados y los gastos de mantenimiento del propio sindicato. Ese día llegará, doy fe de que llegará y tendrá el apoyo de los organismos europeos y de los propios trabajadores. Precisamente será el momento del nacimiento de la modernidad sindical en España y sospecho que Juanma Moreno será quien dé el primer paso junto con Castilla y León, que ya tiene práctica de ello.
Tras las elecciones andaluzas, y el futuro nuevo gobierno de Moreno, ha anunciado que revisará y recortará drásticamente las subvenciones públicas que reciben CC.OO. u UGT cada año. Hablamos de decenas de millones de euros que reciben esas formaciones y cuyo control deja mucho que desear. Ni siquiera sabemos si actúa el Tribunal de Cuentas al respecto ni cómo actúa. Lo del patrimonio sindical lo dedicaremos artículo aparte y en exclusiva.
Los líderes sindicales ya han salido en tromba y planean movilizaciones para seguir mangoneando y chupando del bote, aunque saben que no tienen apoyo de los trabajadores y menos de la ciudadanía en general, pero tranquilos, que llega el día grande de las gambas, el 1º de mayo.
Está claro que lo que proyectan esos sindicatos es «¡un ataque a los trabajadores!» y una amenaza a la Administración para seguir mangoneando y desprestigiándose, aunque ya no pueden desprestigiarse más.
Yo, como trabajador, sigo luchando para acabar con esos privilegios de señoritos y abusadores. Ni creo en ellos ni he creído nunca y jamás me han reportado nada. De ello, doy fe.
