Castilla y León
Casado se ofrece para «rescatar al Estado» que Sánchez ha decidido «vender»
El presidente del PP, Pablo Casado, se ha ofrecido este sábado para «llegar al Gobierno y rescatar al Estado» que el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, «ha decidido vender» en una «negociación ostensible y grotesca», con Cataluña convertida en un «territorio sin ley y ajena al marco constitucional»
Casado ha pronunciado estas palabras en el acto de presentación de los candidatos del PP en las capitales de provincia de Castilla y León y de Alfonso Fernández Mañueco como aspirante a la Presidencia del Gobierno autonómico, celebrado en Palencia, tierra natal del líder nacional del PP.
«Lo que hay que hacer en Cataluña es aplicar el artículo 155, incluyendo al Gobierno de España y convocar elecciones generales cuanto antes, además de inmediato», ha insistido Casado, que ha comparado lo ocurrido ayer en las calles de Barcelona con el «terrorismo callejero» de «los chicos de la gasolina» de los que hablaba el peneuvista Xabier Arzalluz.
Casado ha alertado de que ahora vuelve a utilizarse la palabra «conflicto» con Cataluña y ha recordado cuando este mismo término se empleaba en el País Vasco para hablar del terrorismo: «Los que pegaban tiros y los que los recibíamos», ha remarcado para comparar ambas situaciones.
Ha rechazado que el Gobierno de España pretenda insistir en el diálogo para resolver la realidad actual, porque «no puede dialogar con aquellos que lo que quieren es romper la convivencia y la paz», ni tener una «política de apaciguamiento» con quienes «quieren cambiar la historia de España y su unidad» y que tildaron a los españoles de «víboras, de carroñeros y de hienas».
El líder del PP ha asegurado que lo que hacen «los chicos de la pintura amarilla» es «lo mismo que hacía Batasuna», con sus «ataques a los escaparates, a los cajeros, pegar a los policías, a los periodistas, cortar carreteras, atacar los portales…».
«¿A esto cómo lo llamamos? ¿turismo independentista?», ha ironizado Casado, convencido de que la «revolución de las sonrisas» de la que hablan los independentistas no encaja con actos violentos como «partirle la cara a un periodista», con «reventar las ruedas del coche», «pintar esvásticas», marcar «con lazos amarillos como los nazis a los judíos» o «escrachear» a dirigentes del PP catalán como Xavier Albiol o Andrea Levy.
Casado ha afirmado que esta situación equivale a «la ruptura de la Constitución y de la legalidad» para implantar un «régimen totalitario en Cataluña, al margen de la ley», contra el que ve al PP como «el único partido» que puede frenar lo que ha llamado «el plan Torra».
El dirigente popular ha criticado que Sánchez haya concedido la «bilateralidad» demandada por la Generalitat y con una «foto vergonzosa», propia de un «protocolo diplomático» previsto para la recepción de un país extranjero, que estaba diseñado «para humillar a España».
Para Casado, «lo que está pasando en Cataluña es algo absolutamente lamentable e inadmisible», porque lo ocurrido en las últimas semanas ha hecho que «el centro de mando del secesionismo esté en la Moncloa» y que «aquellos que apelaban al diálogo han acabado atacando la mayor obra del diálogo, que es la Constitución».
«No estamos hablando de diálogo, sino del desmantelamiento de la soberanía nacional», ha abundado el líder popular, para quien resulta «repugnante» que el Gobierno negocie con «quienes tienen secuestrara a la población catalana» y, con ello, esté protagonizando un «acto de traición a España».
Para Casado, los catalanes «no tienen miedo a la ley», sino que a quien «tienen miedo es a quien está incumpliendo y alentando a que se incumpla» la norma.
A Fondo
Pánico total en los sindicatos. Por Jesús Salamanca Alonso
«Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, …»
Dos insignes sindicalistas vallisoletanos me confiesan que los sindicatos mal llamados «obreros» han entrado en pánico ante futuros gobiernos de VOX y de la «derechita cobarde», que se ha tenido que amoldar al acuerdo para formar gobierno regional. Ya sucedió en Castilla y León la legislatura pasada hasta que la insigne derecha de VOX se rasgó las vestiduras, pero se dio un paso importante de legislatura como fue eliminar las subvenciones multimillonarias que recibían los sindicatos «comegambas» o «rebaña-ostras».
Aquel paso, que llevaba tiempo reclamando la ciudadanía, tuvo una vergonzosa retrocesión por parte del PP al verse desamparado, acobardado y sin apoyos, pero quedó patente que los ciudadanos exigen que ese paso se dé de forma permanente. Y ahora se debe hacer; los sindicatos clasistas de la izquierda ventajosa y fomentadora de odio y desigualdad no han hecho nada importante para ser mantenidos por papá Estado a toda costa y a lo grande. Hasta la ministra, Yolanda “Varufakis” Díaz o Yoli «cohete», alias «Tucán», ha hecho el más burdo ridículo con las subvenciones sindicales. Lo raro es que no los haya traicionado, que es su especialidad, aunque nunca es tarde. Está apartada del Consejo de ministros desde que se marchó a la entrega de los Óscar. Cada día despierta más desprecio y menos simpatías. Doy fe.
En los últimos siete años de izquierda presuntamente (y sin presunta) corrompida con apoyos golpistas, comunistas, independentistas y terroristas ha habido infinidad de motivos para convocar huelgas sectoriales y hasta generales, pero el dúo «comegambas» practica el famoso «do ut des». En pocas palabras: dame pan, llámame perro y lléname la faltriquera. ¡Manda huevos! Bien es verdad que han perdido la calle, se han hecho casta, incluso se creen con derecho de pernada con los trabajadores y hoy corren el riesgo de que se les echen encima esos trabajadores responsables, honrados y que no viven de un mundo subvencionado ni duermen hasta las doce de la mañana por estar liberados. Las movilizaciones contra esos sindicatos no se harán esperar y conocerán la horma de su zapato. Al tiempo.
Hay sindicatos sectoriales que no reciben ni un euro, ¿por qué estos vividores sí las reciben? Nunca serán respetados mientras no se hagan cargo de las nóminas de sus propios liberados, ¿qué es eso de que sean las empresas quienes sigan pagándolos si no producen? ¿Qué es eso de que Yolanda y los dos sindicatos más denostados socialmente decidan las subidas salariales sin contar con la patronal? No estaría de más que alguna vez pagaran ellos con el dinero público que reciben. Ellos invitan y el Estado paga con dinero público. ¡Cuánta indignidad y descontrol tienen y cuánta acumulan cada día! ¡Joder, qué tropa!, repetiría incesante don Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones.
Este modelo sindical ya no sirve, nadie cree en ellos, son la mofa y el hazmerreír permanente y, cuando salen en TV los líderes de esas formaciones izquierdosas y ultra-izquierdosas, lo primero que se escucha en los bares, restaurantes y mesones es «¡ladrones!» y, además, se enfatiza, repite y contagia a los asistentes. Incluso calificativos, o descalificativos, muchos más gruesos. Y es que han hecho méritos para ello, llevan siete años holgando y presenciando la corrupción de varios miembros del Gobierno y aledaños, incluso viendo y comprobando como huye el galgo de Paiporta o se esconde, a la vez que miente o entorpece la acción judicial, el avestruz de Adamuz o cómo la UCO saca los colores a la «fontanera», «la Paqui», Ábalos, Koldo, Cerdán y demás parroquia, a veces amparados por las hojas parroquiales de izquierdas: las misma que acusan al juez Peinado de tener dos DNI o a Julio Iglesias en falso.
Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, el Ministerio de Transportes o la presidencia de las Cortes, por no añadir a Felisín Bolaños, Yolanda «Tucán» o Isabelita Rodríguez, más parada que un baile agarrado de los años setenta.
El gran logro sindical español se alcanzará cuando los sindicatos paguen la nómica de sus propios liberados y los gastos de mantenimiento del propio sindicato. Ese día llegará, doy fe de que llegará y tendrá el apoyo de los organismos europeos y de los propios trabajadores. Precisamente será el momento del nacimiento de la modernidad sindical en España y sospecho que Juanma Moreno será quien dé el primer paso junto con Castilla y León, que ya tiene práctica de ello.
Tras las elecciones andaluzas, y el futuro nuevo gobierno de Moreno, ha anunciado que revisará y recortará drásticamente las subvenciones públicas que reciben CC.OO. u UGT cada año. Hablamos de decenas de millones de euros que reciben esas formaciones y cuyo control deja mucho que desear. Ni siquiera sabemos si actúa el Tribunal de Cuentas al respecto ni cómo actúa. Lo del patrimonio sindical lo dedicaremos artículo aparte y en exclusiva.
Los líderes sindicales ya han salido en tromba y planean movilizaciones para seguir mangoneando y chupando del bote, aunque saben que no tienen apoyo de los trabajadores y menos de la ciudadanía en general, pero tranquilos, que llega el día grande de las gambas, el 1º de mayo.
Está claro que lo que proyectan esos sindicatos es «¡un ataque a los trabajadores!» y una amenaza a la Administración para seguir mangoneando y desprestigiándose, aunque ya no pueden desprestigiarse más.
Yo, como trabajador, sigo luchando para acabar con esos privilegios de señoritos y abusadores. Ni creo en ellos ni he creído nunca y jamás me han reportado nada. De ello, doy fe.
