Europa
Crecimiento inquietante de la violencia en una Francia en estado de crisis y angustia social
Crecimiento inquietante de la violencia y la delincuencia, en una Francia en estado de crisis y angustia social: incremento llamativo de los crímenes sexuales, los homicidios, los robos, las degradaciones callejeras y racistas, los enfrentamientos violentos entre manifestantes y fuerzas del orden, fuerzas del orden y bandas suburbanas.
Según las estadísticas oficiales…
-Las violencias sexuales crecieron en un 12% durante 2019, con un récord histórico de 54.000 denuncias, en toda Francia (67 millones habitantes), entre 140 y 150 casos diarios de violencia sexual.
-Durante los últimos doce meses se consumaron en Francia 970 homicidios y tentativas de homicidios, a tiros, con cuchillos de cocina. «El peor balance de los últimos años», comenta Alain Bauer, profesor de criminología, antiguo condiscípulo y amigo íntimo de Manuel Valls.
-El año pasado, las estafas crecieron un 11% y los robos sin violencia un 3%. El «Observatorio nacional de la delincuencia» comenta: «Se trata de un incremento constante de la violencia y delincuencia de todo tipo. No solamente a las violencias ligadas al mantenimiento del orden, durante un año particularmente difícil. En los casos más sensibles, como los intentos de asesinato, se trata de un retroceso de cuarenta años».
El año 2019 estuvo marcado por un fenómeno de nuevo cuño: incremento espectacular de las acciones violentas, de carácter criminal y nihilista, en la periferia de París y otras grandes ciudades, la «banlieue» parisina, siempre al borde de los «ataques de nervios», desde la gran crisis nacional del 2005. Jean-Jacques Brot, prefecto, comenta el problema en estos términos: «En algunas ciudades, como Marsella, la violencia suburbana está muy ligada a la criminalidad. En la periferia de París estamos asistiendo a un fenómeno relativamente nuevo: bandas armadas provocan a las fuerzas del orden, con armas y cócteles “Molotov”, incrementando una violencia no solo criminal».
En ese marco, la gran crisis de la franquicia de los chalecos amarillos, entre finales del 2018 y buena parte del 2019, habituó a París y no pocas ciudades francesas al espectáculo semanal de manifestaciones incontroladas a las que se sumaban bandas nihilistas, como los «black bloc», «estructuras efímeras» del enfrentamiento violento con las fuerzas del orden.
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.
