España
«De cada diez cabezas en el Partido Popular, nueve embisten y una piensa: Cayetana Álvarez de Toledo»
El programa «Buenos días España» (antes ‘Alt News’), de Radio Cadena Española, ha salido en defensa de la portavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, duramente atacada dentro y fuera de su partido, por acusar a La Sexta –la cadena en la que trabajan Ferreras y Pastor– de “hacer negocio con la erosión de la democracia”.
Armando Robles, colaborador del programa que conduce y dirige Santiago Fontenla, hizo una encendida defensa de la portavoz popular: «Es que lo que ha dicho es una obviedad. Es tanto como afirmar que en verano hace calor o que Pablo Montesinos es tonto. Pero el problema no es que lo que ha dicho Cayetana sea verdad, sino que se haya atrevido a sobrepasar ciertos límites establecidos como infranqueables al cuestionar a la mafia mediática progresista. Ya sabemos que este sistema ha instaurado la verdad real y la oficial. Si transitas por la verdad oficial, no tienes problema. Si defiendes la verdad real, te crucifican. En esta democracia pasa lo mismo que con Galileo: si cuestionas los dogmas establecidos, o te retractas o te destruyen. Así pues, el problema no es lo que Cayetana haya dicho, sino a quién se lo ha dicho, y eso ha asustado a un partido tan cobarde y con tan escasos principios como el PP».
Subrayó Robles que «Cayetana Álvarez de Toledo es una de las pocas representantes el PP que está por la labor de combatir intelectualmente al totalitarismo ideológico de la izquierda». Y apostilló: «Ya decía Machado que ‘en España de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa’. Esta frase la podríamos aplicar muy bien a este PP».
«Una buena parte de la derecha política es cobarde y moralmente deplorable. Una amiga íntima del alcalde de Madrid en el PP vasco, sin estudios ni oficio, defiende el acuerdo político con Podemos y nadie de su partido dice nada. Cayetana proclama las verdades del barquero y es descalificada por muchos de los suyos».
Concentraciones feministas
En «Buenos días España» también se habló del coronavirus y de la falta de medidas de contención por parte del Gobierno. «En Suiza se prohíben las concentraciones humanas que congreguen a más de mil personas. En Italia se aprueba un decreto que prohíbe casi el contacto físico. Querría sabe en base a qué informes de virólogos y científicos, el Gobierno español no ve problema alguno en la celebración el próximo domingo de concentraciones feministas multitudinarias en toda España. Como dijo alguen, la corrección política terminará matando. Hay colectivos tabúes que son intocables, aunque pongan en riesgo la salud de los ciudadanos. El Gobierno no tiene el valor de decirle a las feministas que no se pueden concentrar el día 8», manifestó el director de AD,
También dijo estar convencido de que, dentro de un mes, «España estará a la cabeza de víctimas mortales por el coronavirus», «Muchas de esas muertes serán la consecuencia de irresponsables decisiones políticas. Por consiguiente, de esas decisiones políticas deberán derivarse responsabilidades no solo políticas, también judiciales», repuso Robles.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
