España
Presentada la Plataforma contra la Apología del Marxismo con el objetivo de ilegalizar las entidades y partidos que defiendan el comunismo
L. Romero.- Con una nutrida asistencia se ha presentado la Plataforma contra la Apología del Marxismo, que según sus promotores, se erige como defensora de la verdadera memoria histórica de la II República, que incluye los crímenes cometidos por el gobierno fraudulento del Frente Popular.
«La creación de esta plataforma demuestra que existen hombres y mujeres que, en el ejercicio de su libertad, están dispuestos a dar la batalla de las ideas y a destapar los crímenes del marxismo, denunciando de paso las falacias de la totalitaria Ley de Memoria histórica, que sólo busca acallar e imponer una ‘verdad’ sobre la historia, la del Frente Popular de 2020», ha subrayado uno de sus promotores.
Promovida por Abogados Cristianos, su presidenta, Polonia Castellanos, abrió el acto haciendo hincapié en la persecución sufrida por los católicos españoles a manos del marxismo durante los años 30 del pasado siglo. Recordó en ese sentido la resolución del Parlamento europeo instando a los gobiernos a condenar cualquier apología del comunismo, y también se refirió a las «diferentes causas abiertas» por la Asociación de Abogados Cristianos «contra los que continuamente atacan la fe católica».
A continuación, intervinieron los dos historiadores autores de la página web de la Plataforma: www.plataformaantimarxismo.org: Javier Giral Palasí, autor del libro «Contra la Manipulación de la Izquierda» y Laureano Benítez Grande-Caballero, colaborador de AD y autor del libro «El Himalaya de mentiras de la memoria histórica». Sendos trabajos desmontan la propaganda frentepopulista y que figuran en la propia web (https://plataformaantimarxismo.org/category/libros-recomendados/). Javier Giral Palasí se refirió a los olvidados crímenes que el comunismo trajo a media Europa, expuso algunas falacias que la propaganda historiográfica repite sobre el periodo siniestro del Frente Popular y mostró el contenido de la página web y cómo usarla para los fines que persigue la plataforma. Durante el acto se presentó un impactante vídeo sobre los crímenes del marxismo español durante la II República y se pidió la colaboración de todos para impedir la exaltación de tales crímenes, siendo éste el fin último de la plataforma.
Para finalizar, los tres intervinientes respondieron a las preguntas de los asistentes.
Objetivos de la Plataforma
Exigir la ilegalización de la simbología marxista: bandera roja con la hoz y el martillo, el canto de la internacional, y el puño en alto, pues suponen la encarnación de una ideología marxista que ha provocado muchas víctimas en España, y su ostentación va contra la dignidad de los descendientes de esas víctimas, cuyos verdugos hacían ostentación de esos símbolos y gestos.
Elaborar de una lista de vestigios socialistas y comunistas relacionados con el Frente Popular para su inmediata retirada de la vía pública en España.
Crear un Comisionado sobre los Crímenes de los socialistas y comunistas bajo el terror del Frente Popular en España.
Realizar un mapa de fosas y de checas donde fueron asesinados, torturados y enterrados cientos de miles de españoles.
Instar a la inmediata retirada de los espacios públicos de toda España de los homenajes a los personajes que tuvieron mayor protagonismo en el Terror Rojo: Largo Caballero, Indalecio Prieto, Dolores Ibárruri, Santiago Carrillo, Lluis Companys, etc.
Exigir la retirada de los homenajes a todos aquellos personajes locales que destacaron por su marxismo violento en tantas localidades españolas.
Exigir la ilegalización de todas aquellas fundaciones, observatorios, talleres, instituciones, etc. en las que se haga apología del marxismo, y consiguiente retirada de todas las subvenciones de las que disfrutan en la actualidad.
Exigir la ilegalización de todos los partidos políticos que cuenten con el marxismo como sustrato ideológico, y en los que se homenajee a los sanguinarios dictadores que ha producido el comunismo a lo largo de su fatídica historia.
Exigir que, como señalan las resoluciones ya expuestas del Parlamento europeo, se incluya en los planes de estudio de las enseñanzas regladas el estudio de los horrores de los crímenes marxistas, haciendo especial énfasis en el terror Rojo den España.
Retirada de subvenciones a aquellas administraciones que no colaboren en la promoción y desarrollo de la Memoria Histórica que alcance a los socialistas y comunistas del Frente Popular que fueron agentes de Stalin en España.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.


