España
Decálogo de unas elecciones malas, muy malas, para España

- Las elecciones del 10-N las cargó el diablo. No se entiende que algunos de sus deudos festejen que la enferma esté hoy más cerca de la defunción de lo que estaba el viernes. Porque España ha sido sin duda la gran damnificada en estas elecciones, la que más pierde, en medio de un escenario parlamentario con hasta nueve fuerzas políticas independentistas dispuestas a acelevar el óbito. Un Congreso sin pactos viables y un país ingobernable en la práctica. Más fragmentado. Más radical. Y con un Gobierno, el que salga, más débil que en abril.
La participación, que ni siquiera alcanzó el techo del 70%, convirtió la abstencion en el el partido más votado. Uno de cada diez electores con derecho a votar prefirió fustigar con el látigo de la indiferencia a todos los partidos intervinientes en el proceso electoral y ninguneó al mismo tiempo a esas instancias estatales en cuyo nombre unos y otros reclamaron el voto a los electores. La credibilidad de los sistemas democráticos se mide sobre todo por la aceptación social o no de la ritualización máxima del voto. La mayor crítica que puede recibir un sistema de participación electoral es que un tercio de los ciudadanos con derecho a votar haya decidido no ejercer ese derecho al considerar que, salga quien salga elegido, no habrán modificaciones que mejoren sus vidas. Algo para meditar muy en serio.
Nada ha arreglado la repetición de elecciones a los socialistas. El candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, volvió a ganar con claridad los comicios generales de este domingo aunque empeoró su resultados y fracasó en los objetivos políticos que se proponía: tener una mayoría más amplia, no depender de los partidos independentistas para la gobernabilidad, y conseguir una mínima estabilidad política.
El candidato socialista tiene un escenario político muy parecido, incluso peor, que tras las elecciones de abril, ya que ahora suma menos escaños con Unidas Podemos -aunque se añada Más País-, y hasta podría no servirle en una hipotética investidura la abstención de PP y Ciudadanos si el resto de la Cámara Alta votara en contra.
- Pocos motivos para la euforia dentro del bloque de la derecha. PP, Ciudadanos y Vox son vasos comunicantes. De la sangría de votos de Ciudadanos a la transfusión de votos de Vox. El PP crece mucho, pero por debajo de las expectativas y lejos del PSOE, el partido más votado. Los tres partidos de la derecha han sumado menos votos que en abril.
La izquierda a nivel nacional (PSOE, Unidas Podemos y Más País) suma 10.425.669 de votos, es decir un 43,24% de los sufragios. El bloque de la derecha (PP, Vox y Ciudadanos) ha obtenido 10.295.226 de sufragios, un 42,69% de los votos. El bloque izquierdista aventaja al bloque conservador en 130.443 votos (frente a los 47.000 votos en abril), lo que supone medio punto en porcentaje de voto. Estos resultados refuerzan en votos la ventaja de la izquierda frente a la derecha.
Otro dato inquietante es la escasa o nula transversalidad de la derecha. PP, Vox y Ciudadanos han sido incapaces de arrancar votos a la izquierda. Lo que han ganado PP y Vox ha sido a costa del derrumbe de Ciudadanos. Y poco más.
- Íñigo Errejón fracasa en sus dos principales objetivos: se queda sin grupo parlamentario propio y tampoco será decisivo en un hipotético gobierno progresista. La formación que lidera el que fuera cofundador de Podemos, Más País, ha obtenido este domingo de noche electoral apenas tres escaños, dos por Madrid y uno en Valencia para Compromís, que no rentabiliza la alianza con Errejón ya que repite resultado. Más País se queda sin representación en las otras dieciséis provincias en las que se presentaba.
En la valoración del líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, tras conocerse los resultados electorales, Iglesias se ha acordado de Errejón al que ha enviado un agradecimiento envenenado: «Le conozco. Sé que hoy es el día más difícil de su vida y le mando un abrazo solidario». «Yo también envío abrazos calurosos», respondió el candidato de Más País.
5.- El de Santiago Abascal ha sido el partido revelación en los comicios. Su espectacular resultado es también el resultado del hundimiento de Ciudadanos. Vox’ ha sido el partido que más ha sabido rentabilizar la crisis de autoridad en Cataluña y el hartazgo social hacia los separatistas. Su campaña ha estado repleta de propuestas ocurrentes y de mensajes originales que han calado entre la legión de descontentos españoles. Resulta llamativo que la progresía ambulante esté tan alarmada por el crecimiento de Vox y no por ejemplo con la presencia en la Cámara baja de partidos separatistas que apoyan la violencia o que ya han manifestado sin ambages que su objetivo en Madrid será romper el Estado.
6.- Le podemos poner paños calientes, cerrar los ojos, pero lo de Cataluña empeora el futuro de todos. Los partidos separatistas incrementan sus escaños y tendrán una importancia decisiva en la próxima legislatura. Cualquier gobierno presidido por Sánchez pasaría inevitablemente por el apoyo o la abstención de ERC. Sus dirigentes ya advirtieron anoche que ese apoyo tendría un elevado coste para sus receptores. Para empeorar las cosas, la CUP entra con dos siputados y ya han comunicado que su objetivo no es tender puentes sino romper la institucionalidad. El presidente en funciones convocó elecciones para poner fin al bloqueo y lo que nos ha dejado es un panorama político absolutamente envenenado.
7.- El severo fracaso de Ciudadanos ya se ha saldado con la dimisión de Albert Rivera. Al anunciar su dimisión, Rivera se olvidó de hacer autocrítica. Tras las elecciones municipales y autonómicas de abril, Ciudadanos salió al rescate de Pablo Casado y proporcionó oxígeno a un partido exánime que había perdido en todas las regiones en las que gobernaba. Ciudadanos perdió su caracter ambivalente para servir de muletilla al PP y que este partido pudiese gobernar en las comunidades de Madrid, Castilla y León y Murcia, además de en el ayuntamiento de la capital de España. Es un error que merecería ser considerado digno de estudio en las facultades de Ciencias Políticas. Pez grande se come siempre el paqueño. Si tu razón política de ser queda reducida a servir de apoyo a otro partido con el que compartes un discurso parecido en algunos asuntos, lo normal entonces es que tus votantes se queden con el original y no con la copia. O que se vayan a Vox, a la abstención o a la marca original. Un error de estrategia que, unido al erratismo ideológico de Rivera y a la mala gestión del espectacular triunfo de Ciudadanos en las autonómicas catalanas de 2018, han dejado a este proyecto político en la más absoluta marginalidad.
- Todas las miradas estarán puestas ahora en el PP. Las presiones han comenzado para que los de Casado se abstengan y permitan la investidura de Sánchez. Craso error. El PP no tiene por qué cargar con la irresponsabilidad de Sánchez, ni que a éste le salga gratis su fracasado tacticismo electoral, ni su estrategia de dividir a los españoles en dos frentes cada vez menos reconciliables. Bajo ninguna circunstancia puede el PP convertirse en tabla salvavidas del que ha llevado el buque de la gobernabilidad de España a la deriva.
9.- En un escenario electoral con Cataluña en llamas, con unas instituciones autonómicas gobernadas por pirómanos, con la desaceleración económica enseñando los dientes, con los peores datos del paro en años, con miles de familias por debajo del umbral de la pobreza, con un presidente del Gobierno en funciones transitando de error en error, con una sociedad cuarteada y dividida… si la derecha no ha conseguido dar un golpe de autoridad electoral, entonces que se olviden ya de hacerlo en el futuro. Será difícil que tenga un mejor escenario electoral que el que ha tenido.
- Enlazando con el punto anterior, tal y como nos ha sido apuntado por uno de nuestros colaboradores, se entremezclan el esperanzador -amén de previsible- crecimiento fulminante de Vox por un lado y, por otro, la desolación de confirmar que España no tiene remedio mientras la izquierda siga polarizando a los españoles y controlando el alma de los más débiles mediante el control de la propaganda en los medios y en las aulas. Porque constatar que un mediocre y chulesco profanador, encargado de reabrir la herida cicatrizada del cainismo guerracivilista y de permitir el caos golpista en Cataluña, haya perdido tres escaños como todo castigo, es sin duda el síntoma de una decadencia terminal y de una depravación moral que sólo puede acabar en tragedia a corto plazo.
España
¡Al fin! VOX trata al PSOE Azul (Antiguo PP) como se merece y advierte: serán «el doble de exigentes» y acusa al PP de «patrocinar guerras sucias» contra Vox

El líder de Vox reclama a los populares negociaciones «serias, sin prisas, con medidas concretas» y plazos y garantías de cumplimiento: «No son de fiar»
Santiago Abascal ha ofrecido este lunes una declaración ante los medios de comunicación en la que ha acusado al PP y al PSOE de atacar de forma «permanente» a Vox con «mentiras e insinuaciones» y en concreto a los populares de «patrocinar guerras sucias» contra su formación. Y ha advertido a Alberto Núñez Feijóo de que en las negociaciones, que ahora parece que han quedado en stand by, después de la investidura fallida de María Guardiola y la falta de acuerdo en Aragón para la Mesa de las Cortes, Vox será «el doble de exigente» porque en las urnas los ciudadanos han pedido el doble de Vox.«Después de este maratón de elecciones,(…) podemos concluir que Feijóo ha cometido un grave error impidiendo que se llegasen a acuerdos con Vox tanto en Aragón como en Extremadura que fuesen parecidos a los del PP de la Comunidad Valenciana», ha sostenido Abascal. «Si el PP convocó esas elecciones para no aceptar las exigencias de vox y los extremeños y aragoneses han dicho que quieren el doble de exigencias, nosotros vamos ser el doble de exigentes», ha asegurado.Según ha expresado el líder de Vox, hay un «Gobierno criminal» enfrente y mientras un PP al que ve «absolutamente incapaz» de romper con Pedro Sánchez y de presentar una moción de censura contra él. Y cree que ambos están empeñados en «acabar» con su partido. «Son incapaces de debatir con nosotros sobre los problemas reales de las políticas que han aprobado desde hace décadas y que han impulsado desde Bruselas», ha criticado.
En este contexto ha indicado que es «muy difícil» entablar conversaciones para que haya un acuerdo con el PP y ha reclamado a los populares entablar «negociaciones serias, sin prisas, con medidas concretas» asociadas a presupuestos para poder acometerlas y con plazos y garantías de cumplimiento. «No son de fiar», cree Santiago Abascal.El líder de Vox ha hecho estas declaraciones desde el Parador de Gredos, tras una reunión con el Comité Ejecutivo Nacional, el Comité de Acción Política, los portavoces nacionales y los portavoces autonómicos.Una reunión que se produce a pocos días de las elecciones de Castilla y León, donde a partir de la semana que viene todo apunta a que tendrán que sentarse a hablar con el PP, y tras unos días de tensión a nivel interno, con la reciente expulsión definitiva de Javier Ortega Smith del partido y la apertura de expediente disciplinario a José Ángel Antelo. Ortega Smith este mismo lunes ha anunciado una denuncia contra la Ejecutiva de Vox por la «filtración» de su expediente de expulsión, y recursos contra su expulsión. Y Antelo ha pasado al grupo mixto en la Asamblea de Murcia.Abascal no ha aludido a ninguno de los dos, ya se pronunció al respecto la semana pasada y zanjó: «Nadie está obligado a estar en Vox. Quienes están en Vox están obligados a respetar las normas internas de Vox, sea el presidente o el último afiliado, y eso va a seguir siendo así».Respecto a las «mentiras, demonización y guerra sucia» contra su partido que achaca a Ferraz y a Génova, ha instado al PSOE y al PP a que «pierdan toda esperanza de destruirnos o de pararnos». «Tenemos el apoyo creciente del pueblo español».






