Sociedad
Denuncian a un médico por «ejecutar» a un paciente mediante una eutanasia sin permiso de la familia
La Asociación de Abogados Cristianos denuncia la muerte provocada el pasado mes de marzo de una paciente en el Hospital Universitario de Albacete. «El informe médico dice que se habla con la familia y se decide limitar el esfuerzo terapéutico. Algo rotundamente falso», denuncia la familia.
La Asociación Española de Abogados Cristianos solicita al Juzgado de Instrucción que por turno corresponda que investigue la muerte de un paciente de 74 años, A.R.R., en el Hospital Universitario de Albacete el pasado mes de marzo.
La organización de juristas actúa en nombre de la familia del fallecido que sospecha que “se pudo tratar de una eutanasia encubierta puesto que el informe médico dice que se habla con la familia y se decide limitar el esfuerzo terapéutico. Algo rotundamente falso que nunca nos consultaron”.
“El documento médico afirma también que el hombre tenía problemas de movilidad, algo que la familia niega”, señalan desde Abogados Cristianos.
Polonia Castellanos: «Con la eutanasia legalizada todos estamos en riesgo. Puede que tú quieras luchar por la vida de un familiar y por una decisión supuestamente médica acaben con su vida sin tu consentimiento”
Su presidente, Polonia Castellanos, desvela además que “se da la circunstancia que el médico que firmó el informe está vinculado con la organización pro-eutanasia Derecho a Morir, e incluso actuó de moderador en unas jornadas sobre “buena muerte” impartidas por el fallecido, Luis Montes”.
Castellanos asegura que “con la Ley de Eutanasia que quiere aprobar el Gobierno se abre la veda a casos como éste en el que se va a acabar con la vida de personas vulnerables en contra de su voluntad” al tiempo que destaca que “la línea entre la eutanasia y el homicidio es muy delgada”.
Castellanos, por último, reseña: “Da miedo. A cualquiera nos puede pasar lo mismo. Con la eutanasia legalizada todos estamos en riesgo. Puede que tú quieras luchar por la vida de un familiar y por una decisión supuestamente médica acaben con su vida sin tu consentimiento”. Recuerda que “es mucho más barato aplicar la eutanasia a los pacientes que proporcionar cuidados paliativos”.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
