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El arbitraje, con VAR y sin VAR, sigue beneficiando al mismo: el Barcelona
Tomás González-Martín.- Perjudicado ostensiblemente en “la guerra de los treinta años” de Villar y Sánchez Arminio, el Real Madrid y otros equipos españoles recibieron el VAR como la guinda del cambio en la presidencia de la Federación Española. Pronto, la realidad destrozó la ilusión del club blanco, el más perjudicado esta temporada por la inhibición del VAR en jugadas clave que le han costado puntos, como sucedió en los penaltis no señalados a Ramos y a Vinicius frente a la Real Sociedad. También fue pisoteado en el clásico, cuando Luis Suárez pisó a Nacho con tal violencia que mereció la expulsión y no vio la cartulina roja. Eso sí, el VAR intervino para pitar un penalti de Varane al propio Suárez. Ya es una tónica que Suárez tenga derecho de pernada en el fútbol español. El Madrid también fue perjudicado en el Villamarín, pues el gol de Canales fue marcado en fuera de juego.
Sin embargo, el VAR y los árbitros benecician siempre, pero siempre, al Barcelona. Y no es una opinión, una realidad que se comprueba con hechos. Ninguna decisión arbitral de la temporada ha perjudicado al Barcelona. Es lo que ha sucedido históricamente desde el año 2004, cuando los votos del fútbol catalán dieron la presidencia a Villar en un duelo muy duro con Gerardo González.
Hoy, Villar y Sánchez Arminio ya no están, pero los árbitros son los mismos de antes y mantienen los criterios alimentados durante lustros. Ya les dijo Sánchez Arminio hace dos años, en la cumbre veraniega previa al comienzo de la Liga, que había un club que no estaba de acuerdo con la Federación, el Real Madrid, y ya sabían lo que tenían que hacer.
Al Barcelona le ayuda siempre el arbitraje. Y no es una opinión. Anoche, el gol concedido a Luis Suárez fue escandaloso. Golpea con su bota al guardameta Cuéllar en el área pequeña, le da también con la rodilla en la cabeza, y el árbitro y el jefe del VAR, Iglesias Villanueva, dieron el gol como válido. El jefe del VAR no le dijo al colegiado siquiera que fuera a ver la jugada por la televisión. Lo mismo sucedió en los dos penaltis no señalados al Real Madrid ante la Real Sociedad. Casualidad: los árbitros no acuden al VAR en dos acciones que podrían dar dos goles al Rea Madrid y no acuden al VAR en un gol del Barcelona que debió ser anulado ante el Leganés. Es solo casualidad.
Es solo casualidad que Hernández Hernández y De Burgos Bengoechea perjudiquen grave y habitualmente al Real Madrid, estén en el césped o en el VAR, y que ayuden al Barcelona, como sucedió ayer. Hernández Hernández anuló un golazo de Bale en el Camp Nou hace dos temporadas y le ha perjudicado en otros cinco partidos. De Burgos Bengoechea expulsó a Cristiano en el clásico de la Supercopa de España 2017 por una amonestación injustificada y después ayuda al Barcelona sin tapujos, con descaro.
La culpa de todo, con VAR y sin VAR, es de unos colegiados que mantienen vicios de muchos lustros. El VAR no sirve para nada si los árbitros benefician a un club, pues las comparaciones son odiosas.
El arbitraje español mantiene un respeto miedoso al Barcelona. El colectivo arbitral es incapaz de pitar o de rearbitrar, como vimos ante el Leganés, una sola decisión que le perjudique. Así solo se ayuda a un equipo y se crea una Liga aburrida, porque se sostiene artificialmente a un líder con una ventaja que no es real. Hoy mantiene diez puntos de diferencia sobre el Atlético y diez sobre el Real Madrid. Con un arbitraje justo, esas distancias serían mucho menores. Con estas preferencias se desvirtúa la Liga y se la hace tediosa, PORQUE EN CASO DE PROBLEMAS SIEMPRE SE AYUDA AL MISMO.
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La figura del entrenador personal: de lujo exclusivo a necesidad real en la vida moderna
Durante años, la idea de contar con un entrenador personal estaba asociada a celebridades, deportistas de élite o, en general, a personas con alto poder adquisitivo. Sin embargo, esa percepción ha cambiado de forma radical en la última década. Hoy, el entrenador personal se ha consolidado como una figura clave para quienes buscan mejorar su salud, optimizar su tiempo y alcanzar objetivos físicos reales y sostenibles.
El auge del fitness, unido a una mayor concienciación sobre la importancia del bienestar, ha transformado el panorama. Cada vez más personas entienden que entrenar no consiste únicamente en “hacer ejercicio”, sino en hacerlo de forma inteligente, adaptada y segura, recurriendo a profesionales como un entrenador personal Bilbao, capaces de diseñar rutinas eficaces y sostenibles en el tiempo.
El usuario moderno busca resultados concretos: perder grasa, ganar masa muscular, mejorar su rendimiento o prevenir lesiones. Y ahí es donde entra en juego el entrenador personal, que aporta planificación, criterio técnico y seguimiento continuo.
Lejos de improvisar, estos profesionales diseñan programas individualizados que tienen en cuenta factores como la edad, el nivel físico, posibles patologías o el estilo de vida del cliente. Esto no solo mejora los resultados, sino que reduce considerablemente el riesgo de lesiones.
La personalización como valor diferencial
En un mundo saturado de información —y desinformación—, la figura del entrenador personal actúa como filtro. No todo lo que circula en redes sociales funciona para todo el mundo, y aplicar rutinas sin criterio puede ser incluso contraproducente.
Un buen entrenador personal no solo diseña entrenamientos. También educa. Enseña técnica, corrige errores, adapta cargas y ayuda a entender el porqué de cada ejercicio. Esta capacidad de personalización es, probablemente, su mayor valor.
Además, la relación directa con el cliente permite ajustar el plan en tiempo real. Si algo no funciona, se modifica. Si el progreso se estanca, se replantea la estrategia.
Más allá del físico: impacto en la salud y el bienestar
Aunque muchas personas recurren a un entrenador personal con objetivos estéticos, los beneficios van mucho más allá del aspecto físico. El entrenamiento supervisado tiene un impacto directo en múltiples áreas de la salud.
Trabajar con un profesional cualificado ayuda a entrenar de forma segura y eficiente, reduciendo el riesgo de lesiones y mejorando la adherencia al ejercicio, uno de los factores clave para obtener resultados reales a largo plazo.
A esto se suma un factor fundamental: la constancia. El entrenador actúa como elemento motivador y de compromiso, algo que muchas personas necesitan para no abandonar.
Entrenador personal vs. entrenamiento autodidacta
Con la cantidad de contenido gratuito disponible, es lógico preguntarse si merece la pena invertir en un entrenador personal. La realidad es que, para la mayoría, entrenar sin guía implica errores, estancamiento o incluso abandono.
El entrenamiento autodidacta puede funcionar en perfiles muy concretos, pero el entrenador personal optimiza el proceso: reduce el margen de error, acelera los resultados y aporta seguridad.
No se trata solo de entrenar más, sino de entrenar mejor.
La evolución del sector: hacia un servicio más accesible
Otro factor clave en el crecimiento del entrenamiento personal es la diversificación de servicios. Hoy no se limita a sesiones en gimnasio: existen entrenamientos a domicilio, al aire libre, online o en formato híbrido.
Esta evolución ha hecho que el servicio sea cada vez más accesible. De hecho, el entrenamiento personal se ha convertido en una de las opciones más demandadas dentro del sector fitness, consolidándose como una tendencia estable en España.
Cómo elegir un buen entrenador personal
No todos los entrenadores son iguales, y elegir bien es clave. Algunos aspectos importantes a valorar son:
- Formación y certificaciones oficiales
- Experiencia demostrable
- Capacidad de adaptación
- Comunicación clara
- Metodología estructurada
También conviene desconfiar de promesas irreales. Los resultados sostenibles requieren tiempo, constancia y un plan bien diseñado.
Una inversión en salud a largo plazo
Contratar un entrenador personal no es un gasto, sino una inversión en salud y calidad de vida. Mejorar la condición física, reducir molestias o ganar energía tiene un impacto directo en el día a día.
En una sociedad cada vez más sedentaria, contar con un profesional que guíe el proceso puede marcar una diferencia enorme. Todo apunta a que esta figura seguirá ganando importancia en los próximos años.
Porque, al final, cuidar el cuerpo ya no es una opción: es una necesidad.
