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Opinión

El coronel de La Legión Enrique de Vivero avisa que España está cerca de ser una república y apunta a George Soros: «Nos vemos abocados al Caos»

Redacción

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Enrique de Vivero*.- Asistimos desde hace unos meses a los ataques a la Corona, en unos casos velados y en otros claramente, por parte de determinados partidos políticos. El problema no es que los partidos independentistas o filoterroristas ataquen la institución monárquica, lo verdaderamente extraño es que el Gobierno no haga una defensa de la institución en toda regla.

La persona del Rey es inviolable y no tiene responsabilidad. Según el artículo 56.2 de nuestra Constitución, todos sus actos han de ser refrendados por un ministro o en su caso por el presidente del Gobierno. El cometido que le asigna la constitución, en su artículo 56.1, es el de arbitrar y moderar el funcionamiento de las instituciones.

¿Qué quiere decir esto? Que cuando se ataca a la Corona, se está atacando a la Constitución y es en ese momento cuando el Gobierno debe actuar y poner coto a los desafueros que se están produciendo desde hace unos meses.

Tenemos que remontarnos al desastroso presidente Rodríguez Zapatero para ver los orígenes de estos movimientos, que se están transformando en temblores y que pueden acabar con un terremoto, en el caso de que el Gobierno no ponga coto a esta situación en la que la persona del Rey es objeto del pim pam pum, a ver quién le da más fuerte a su persona.

El incalificable presidente Zapatero fue el primero que dijo del Rey Juan Carlos: «Tenemos un Rey muy republicano». Esto lo dijo Zapatero el 14 de abril de 2005, en una entrevista que le hacían con motivo de la celebración del tristemente recordado día de La II República. En la misma entrevista dejaba otra perla que revelaba cómo piensa y cuáles son sus propósitos ocultos: «España tiene unos valores democráticos que nos hacen evocar que aquel proyecto que entonces no pudo ser, hoy sí lo es». Toda una declaración de intenciones de cómo quería que evolucionase la Monarquía.

La Monarquía es la forma de estado que nos dimos los españoles en el año 1978. Ya sé que muchas personas me pueden decir que ellos no pudieron votar por razón de edad o porque no habían nacido. La mayoría de los países civilizados no refrendan su constitución y su forma de estado cada 10 años; las modificaciones se producen en los países como Venezuela, Bolivia y otros de América del Sur y Centroamérica, donde sus gobernantes han modificado las constituciones a su antojo para perpetuarse en el poder.

Por otra parte, cada cuántos años habría que revisarse la Constitución y la forma de estado. ¿Cada 5, 10, 20 años? ¿Y por qué no la revisamos anualmente y hacemos un referéndum para determinar si Monarquía o República, ya que todos los años un nutrido grupo de hombres y mujeres accede a la mayoría de edad y reclaman su derecho a opinar sobre tan sensible materia?

La realidad es que nuestra forma de Estado, desde que el presidente Zapatero se despertó un día con la genial idea de poner en duda en duda la existencia de la Nación española, con su célebre frase pronunciada en 2004: «La Nación española es un concepto discutido y discutible». Esta frase, dicha por el presidente del Gobierno español, fue un torpedo en la línea de flotación de la estructura del Estado.

De aquellos barros estos lodos. El cambio que se produjo en la línea de pensamiento del PSOE, con la llegada de Pedro Sánchez, fue un cambio radical no solo con el ideario socialista existente hasta entonces, sino que vino a poner en duda la transición española aceptada hasta por Santiago Carrillo, del que, obvia aclararlo, no soy ningún admirador.

Los pactos de Pedro Sánchez con comunistas, independentistas, separatistas y aprovechados de turno como ese señor diputado de Teruel, han supuesto la mayor felonía de la historia de España, superando con creces al Rey Felón, Fernando VII. La obsesión de Pedro Sánchez por llegar a la Moncloa rayó en lo enfermizo. Todo vale con tal de alcanzar la Presidencia.

El hecho que marcó la línea a seguir fue el recibimiento en la Moncloa al magnate George Soros. Este húngaro de nacimiento es el que, con todo su poder empresarial y financiero, ha estado detrás de la celebración del fallido referéndum en Cataluña e instigando en todos los acontecimientos de Cataluña. Este multimillonario se mueve como pez en el agua en la teoría del Caos. Sobre George Soros no me voy a entretener. En el libro «Soros Rompiendo España», escrito por Juan de Castro y por Aurora Ferrer, se ofrece suficiente información sobre las oscuras motivaciones de este personaje.
Para conseguir el apoyo de ERC, Sánchez tuvo que aceptar la comisión bilateral Cataluña –España, con lo que se ponía al Gobierno catalán al nivel del Gobierno de España y quedaba por descontado que no iban a participar en las reuniones que tiene el Gobierno con la comunidades autónomas. Esta fue la cesión que marcó la debilidad de Pedro Sánchez.

Los acuerdos con Pablo Iglesias han sido públicos, entre ellos hacer desaparecer a la Iglesia Católica del ámbito de la enseñanza, retirarle la propiedad de sus bienes, comenzando por la Catedral-Mezquita de Córdoba, hacer desaparecer la familia tradicional e imponer por ley que existen otros tipos de familia, tantos como demanden los más radicales.

Las declaraciones de Pablo Iglesias en contra de la Constitución y de la Monarquía han sido habituales mientras estaba en la oposición, pero con la cesión de Sánchez al darle una Vicepresidencia, lo que hizo fue poner al zorro a guardar las gallinas.

Las declaraciones del podemita en el diario El País no tienen desperdicio. Analiza el papel de la Monarquía durante la Transición y en años posteriores, para concluir que su tiempo ya pasó y que dicha institución no es necesaria. En consecuencia, solicita modificar la figura del jefe del Estado para que se acceda “por elecciones y no por fecundación”. A continuación se pregunta: ¿sigue siendo útil la Monarquía para nuestra democracia?”. Él mismo se contesta diciendo que la Monarquía es una organización caduca y que el Rey Felipe VI se debilitó con los acontecimientos del 3 de octubre en Cataluña.

Podemos ha intentado crear una comisión para investigar las actividades de Don Juan Carlos I y para que compareciese Felipe VI en la misma. Lo importante no era poner en marcha la comisión, que se sabía que no iba a prosperar por no contar con el apoyo de PSOE, PP y VOX. Lo importante era cuestionar la Corona, en un momento en que los sondeos no le favorecen.

Juan Carlos I junto al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, mientras este último refrenda la ley orgánica de abdicación. Madrid, 18 de junio de 2014.La idea de Podemos es suprimir la actual Constitución, y cambiar la forma de Estado. Para este propósito cuenta con el apoyo de independentistas y separatistas, de los partidos vascos y catalanes sin distinción .El PSOE, o mejor dicho Sánchez, da dos pasos hacia adelante y un paso hacia atrás, con lo que le permite a su vicepresidente continuar con esta peligrosa deriva hacia la desestabilización del pilar básico de nuestro estado: la Monarquía.

Otra forma de cuestionar la forma de estado ha sido la carta que ha enviado Podemos al Rey Juan Carlos para que comparezca en el Congreso. En realidad no es una carta, son 67, una por cada diputado de Podemos, de esta forma el ruido mediático es mayor.

Esto es la aplicación de la teoría del Caos que maneja tan bien George Soros.

El 14 de abril, aniversario de la desastrosa II República, Pablo Iglesias, en tanto vicepresidente de Asuntos Sociales, debía haber centrado su atención en las residencias de mayores. Pues no. A lo que se dedicó fue a la exaltación republicana, pese al insoportable número de ancianos que estaban muriendo.

Iglesias dijo que los «mejores valores» para avanzar hacia el «futuro», en este momento de crisis por el coronavirus, son los republicanos, y tal vez por eso rindió homenaje «a todos los compatriotas que imaginaron un país, una República», donde «todos fueran iguales ante la ley» y «donde mandara el pueblo y no el poder económico». Esta fue la perla de su intervención.

Otro que colabora con esta teoría del Caos y para hacer temblar los cimientos del Estado de Derecho es nada menos que el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, actual novio, pareja o como quiera que le llamen, de Meritxel Batet, presidente del Congreso (no presidenta) y mano derecha de Pedro Sánchez. El ministro de Justicia, Notario mayor del Reino, el garante del cumplimiento de la Constitución, admitió en sede parlamentaria que estamos ante una crisis constituyente. Por si no había quedado claro insistió: «una crisis constituyente que se suma a un debate constituyente». Resulta que hemos entrado en período constituyente sin disolver las Cortes. Y esto lo dice el Notario Mayor del Reino.

El ministro Campo se pone a disposición de todo este entramado de confusión para crear incertidumbre sobre la Monarquía constitucional.

España ha entrado en crisis, pero no en crisis constituyente, como apunta el ministro de Justicia, sino por causa de unos partidos que están empeñados en desafiar toda la legalidad vigente y poner en duda la legitimidad de la Constitución del 78 y la Monarquía.

Otros que aprovechan esta confusión son los políticos vascos, ya sean nacionalistas o filoetarras. Estos que gracias a esa prerrogativa constitucional disfrutan de su propio régimen foral y de unas condiciones económicas en Vascongadas, que no son otra cosa que privilegios y un anacronismo en Europa, donde no existe ninguna región que goce de estos privilegios.

El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, ha defendido las críticas al Rey Felipe VI en la investidura de Sánchez. La TV vasca emitió el 20 de marzo un programa criticando al actual Rey. Incluso se habló de sus tendencias sexuales. ¿Cómo es posible que desde las televisiones públicas autonómicas se ataque al jefe del Estado?

Me resulta incomprensible que el Gobierno de España no haya hecho ni el más mínimo gesto en defensa del Rey, al que tiene la obligación constitucional de defender. El Rey no puede querellarse con las televisiones públicas, para eso está el Gobierno; el problema es que el Gobierno español hace dejación de sus funciones y habrá que pensar cuál es la razón. ¿Acaso es que no cree en el sistema actual, o quizás exista algún plan oculto para poner fin al actual régimen?

El PNV estuvo dispuesto a quitarle al Rey su inviolabilidad y se sirvió para ello del apoyo de EH Bildu y de los independentistas catalanes. La pretensión peneuvista fue rechazada con los votos de PP, VOX y PSOE. A los socialistas, en esta ocasión, le tocó dar un pasa atrás.

Asistimos estos días a la concesión del tercer grado a los políticos que se juzgaron con motivo del acto de proclamación de independencia en Cataluña. Aquí tenemos que hacer varias precisiones:Primera, ¿qué privilegios tiene Cataluña para que los presos de sus cárceles puedan tener tan benigno trato? En su día un Gobierno del PP les concedió esa competencia, como precio a pagar por el apoyo de los nacionalistas catalanes a la investidura de Aznar.

Segunda, ¿por qué el Tribunal Supremo no tomó las medidas legales que tenía a su alcance para limitar esa previsible puesta en libertad por la puerta de atrás?.Probablemente las presiones ejercidas sobre el juez Marchena y el resto del Tribunal fueron demasiado grandes.

Todas estas situaciones que se están dando en España tienen su origen en la obsesión de Pedro Sánchez por ser presidente del Gobierno. PP y C,s le ofrecieron un pacto de Estado para que no gobernase con el apoyo de los que quieren violentar nuestro ordenamiento constitucional, pero él prefirió echarse en manos de Podemos y los separatistas, porque se lo pedía el cuerpo.

La II República española dista mucho ser el régimen ideal que nos quieren vender desde el Gobierno social-comunista. Recordemos que la república entró en España de la mano de unas elecciones municipales, que no ganaron las izquierdas, que los políticos de derechas que debían haber apoyado al régimen en vigor hicieron dejación de sus funciones y además se contó con la debilidad de un Rey como Alfonso XIII, voluble, caprichoso e irresponsable.

Esta combinación de factores provocó la entrada de la anhelada República, cuyos gobiernos populistas, cuando no fueron sectarios, fueron golpistas, como el golpe promovido en 1934, contra un Gobierno de derechas. Cómo sería la II República que prohombres como Marañón, Ortega y Gasset, Ayala y hasta el mismísimo Azaña criticaran con dureza que esa no era la República que ellos querían.

La Transición, con la aprobación de La Constitución del 78, supuso un punto y aparte en la política española, tan acostumbrada al sectarismo. Ahora por capricho o debilidad de nuestros gobernantes, nos vemos abocados a esta situación del Caos que ni George Soros se habría imaginado ni en sus mejores sueños.

Stalin en la Puerta de Alcalá madrileña: significativa expresión de la hegemonía comunista en la II República,

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Opinión

Cutre sanchismo bolivariano, corrupto y caprichoso. Por Jesús Salamanca Alonso

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«Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone…»

 

Ya no lo pueden ocultar. Se les ha visto enseguida el pelo de la dehesa y han mostrado un alto grado de chulería, bandolerismo e inusual acomodo sin importarles la ciudadanía. Con muy mala fe y peores intenciones, el sanchismo de bragueta caliente ha penetrado en las instituciones como elefante en cacharrería. Y lo han hecho con la colaboración y aquiescencia de esos pequeños partidos asalvajados, sin perspectiva, sin futuro y con miedo a quedar fuera del parlamento; me refiero a los socios del sanchismo, hoy corrompido por los cuatro costados, sin nada que ofrecer y mucho que penar por sus desmanes, presuntos delitos, comisiones ilegales, mordidas brutales, enriquecimiento ilícito, contrabando de joyas y cuentas opacas entre otras gracietas. Ayer decíamos que «el que paga por llegar, llega para robar». Y así ha sido. ¿Ha cambiado algo de ayer a hoy?

Esa penetración en las instituciones se ha hecho de forma cutre, rácana y con intención de engorde de bolsillos, a pesar del desprestigio que ello supone, el riesgo de ser juzgado y la garantía de ser un pasante más de centro penitenciario. Solo apreciaremos una brisa de esperanza cuando el castigo de la prisión acoja a los comisionistas, golpistas, francotiradores del deshonor, corruptos, titulares de «offshore» y abusadores aprovechados del Erario Público. Tranquilos que en Hacienda también se refugian algunos, como se ha podido comprobar. ¿Acaso creen que la cúpula del ministerio de Hacienda, recién dimitida, ha dado el paso por deporte? «Átate los machos, María Jesús, que empiezan a sonar esquilas, vociferar denunciantes y llegar documentación a quien debe basarse en ella y después condenar».

La situación política de corruptos, acosadores y jueces responsables se pone interesante. No hay más que fijarse en la judicialización del sobre de Víctor de Aldama. En este sentido, Donald Trump se ha comprometido a que, de no decir la verdad la «cacatúa» venezolana, acabará en prisión. Pero ha ido más lejos el «amenazador» presidente, de ahí que haya comprometido su palabra. Antes o después, y tras ser buenos amigos, Aldama y Delcy han acabado como el rosario de la Aurora. Para quien no lo sepa, o no lo recuerde, Delcy Rodr´guez ha sido la primera responsable de asesinatos, abundante narcotráfico, procuradora de presuntas riquezas con destino a Rodríguez Zapatero y ha saqueado el petróleo venezolano para dárselo a Cuba, lo que ha supuesto un incontable enriquecimiento para ella. Con ese petróleo no se podía traficar.

Me gustaría saber qué ha tenido que ver Delcy Rodríguez en la muerte de Paco Suárez. Tal vez, todo. No lo puede negar. Quizá nada tuvo que ver Zapatero. Yo no le creo capaz, pero no pongo la mano por un sanchista ni para colgar su abrigo. Están empezando a recoger lo que han sembrado. La delincuencia sanchista me agobia, delinquen más deprisa de lo que puedo abarcar. Hoy me entero que PDVSA estaba defendida por Baltasar Garzón; conste que lo cuenta el «Pollo» Carvajal, el mismo que acusa a Garzón de haberse «llevado mucho dinero», pero ni da pruebas ni lo aclara ni lo explica, ¿será que esa información no me ha llegado o es que tira la piedra y disimula la mano?

Tras las fechorías de Delcy, se nota que ha ganado en inseguridad sobre su persona. ¿Venían las «joyas de Nefertiti» en alguna de las cuarenta maletas del aeropuerto? Ha demostrado que colaboró con el PSOE a tiempo total, desde callar trapacerías hasta ocultar las mentiras que se han dicho sobre la falsa liberación de presos por parte de Zapatero y el episodio de Edmundo González, pasando por la posible entrega de mina de otro y joyas sin controlar tras expropiarlas, al menos es lo que cuenta el «Pollo», que más tiene de gallo que de cobardica. Eso, sí, el expresidente, Rodríguez Zapatero, que no vuelva a hablar de liberación de presos bolivarianos porque no lo ha hecho.

Esa falsa liberación y sus amenazas a presos del helicoide, tan solo son palabras vacías del ministro Albares para tapar su propia inutilidad en el exterior. No coincide lo dicho por el «joyero» Zapatero con lo que cuentan los presos y la ciudadanía venezolana. Al «Zapa», como le llaman en Caracas, le consideran una de las personas que más ha colaborado con el régimen y más daño ha hecho a los venezolanos, de ahí su miedo a que hablen Corina Machado, Trump, Edmundo González, Diosdado Cabello y el «Pollo» Carvajal. Ya solo le falta decir a Rodríguez Zapatero que el helicoide y la tumba eran un «resort», un invento de la oposición y un chiringuito financiero para los presos políticos, con ahorro obligatorio.

¿De dónde venía el dinero de las comisiones y mordidas de Rodríguez Zapatero y sus hijas? Canta, canta, José Luis, que te va a arder la lengua. Se habla de unos trabajos, llevados a cabo por las «góticas», que no tenían el valor de lo que ingresaban. ¿Y pensaba ZP que no se iban a investigar esas cantidades astronómicas? Todos sanchistas y «zapateristas» nos toman por imbéciles hasta que alguien los orina en la oreja para que crean que llueve. José Luis estaba convencido que nadie le metería mano por haber sido presidente. Demostraba ser un chulo de estantería, sin más, como Patxi López ante las preguntas del considerado y profesional de la comunicación, Vito Quiles.

A la vista de lo sucedido, estamos ante un mentiroso compulsivo y lo hemos visto en el tema de las joyas: ha dado varias versiones diferentes y difíciles de creer. Es tan torpe que, con tal de que nos creamos sus inventados relatos, lo mismos le da planchar huevos que freír corbatas o arrastrar catedrales. Si bien es tan chapucero y mentiroso como Sánchez, también es falso, corrupto y zángano, además de irresponsable. ¿A quién se le ocurre pringar a sus hijas en su trama, sabiendo que pueden acabar en prisión como él? El tiempo dará fe de cuanto digo. De momento, la doy yo. Al «Bambi» se le ha caído el sombrajo. Hoy tiene menos credibilidad que la directora general de la Guardia Civil, el DAO y la fiscalía general del Estado juntos.

¿Tendrá Zapatero la hombría, categoría moral y dignidad de renunciar al doctorado que la Universidad de León (ULE) le regalo por desconocimiento de sus fechorías y abusos posteriores? ¿Qué mérito y merecimiento tenía este señor? ¿Tendrá dignidad Fernández Mañueco para exigir a la ULE que le retire el doctorado?

Supongo que algo tendrá que decir la Junta de Castilla y León de este caso y de las acusaciones de corrupción al todavía presunto, y tal vez futuro imputado por la UCO, exalcalde soriano.

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