España
El debate en RTVE evidencia la dificultad de los partidos para salir del bloqueo
El primer debate de esta campaña electoral, celebrado en RTVE, ha evidenciado la dificultad de los partidos para salir de un bloqueo político que ha llevado a España a una repetición electoral y no ha dejado claro los posibles pactos de investidura o de gobierno que necesariamente tendrán que llegar tras las elecciones generales del 10N. Los partidos muestran preferencias, sí, para salir de una inestabilidad que todos reconocen como problema; apuntan hacia donde podrían ir tras la cita con las urnas, pero dejan escenarios tan abiertos que hacen imposible saber qué pasará tras el próximo domingo.
Adriana Lastra (PSOE), Cayetana Álvarez de Toledo (PP), Inés Arrimadas (Ciudadanos), Irene Montero (Unidas Podemos), Iván Espinosa de los Monteros (VOX), Gabriel Rufián (ERC) y Aitor Esteban (PNV) han protagonizado un debate por lo general sosegado, aunque con algunos momentos tensos a cuenta de Cataluña y el desafío soberanista, los pactos y el feminismo.
El PSOE mantiene su intención de gobernar en solitario con un gobierno «coherente» y se muestra dispuesto a acuerdos programáticos mirando «principalmente a la izquierda», pero sin rechazar, eso sí, los votos del bloque conservador.
El PP, por su parte, se erige como el «único partido capaz de echar a Sánchez», al que acusa de ser el «bloqueador» de España y, sin mucho entusiasmo, se abre a no bloquear la gobernabilidad con una abstención siempre y cuando el PSOE haga una «enmienda a la totalidad con los partidos nacionalistas».
Ciudadanos dice con total claridad que prefiere gobernar con el PP debido a la «podemización» de Sánchez, aunque ya no mantiene el cordón sanitario contra el socialista, una de sus banderas en las anteriores elecciones.
Podemos se aferra a la posibilidad de entrar en el gobierno, si el PSOE vence en las elecciones, e insiste en su postura de buscar un gobierno en coalición que solo ve posible con un «bipartidismo debilitado» ya que está convencido de que «si el PSOE puede mirar al PP, lo hará».
Cataluña calienta el debate
Uno de los momentos más broncos del debate ha sido el bloque de política territorial, donde Cataluña ha copado todo el protagonismo y unos y otros se han enzarzado a cuenta de la sentencia del ‘procés’ y de los disturbios vividos los días posteriores. En este punto, Álvarez de Toledo, Arrimadas y Espinosa de los Monteros han competido en dureza contra el nacionalismo catalán, aunque para ello hayan atacado casi más a la representante del PSOE que al propio Rufián.
Varias veces han preguntado a Lastra cuántas naciones hay en España después de que el PSOE defendiera esta misma semana el concepto de plurinacionalidad y federalismo. Lastra, sin contestar directamente a la pregunta, ha reivindicado el artículo 2 de la Carta Magna, que señala que en el país hay regiones y nacionalidades. Ha defendido del «constitucionalismo» del PSOE y lamentado los «discursos de odio» que «no solucionan nada», para instar a la «unidad» y la «proporcionalidad» en la respuesta vivir de la crisis territorial.
Cada partido ha defendido sus posiciones ya sabidas en relación al desafío secesionista y a la salida de la crisis en Cataluña. El PP cree que la única forma de «desactivar» al president, Quim Torra, y «apagar el fuego y las barricadas» es «quitar a Sánchez». Argumento similar ha utilizado Cs, que ve a Sánchez como el «candidato preferido de los nacionalistas» y el «chollo para el nacionalismo», aunque también arremete contra el PP porque «durante muchos años tampoco supieron hacer frente al problema».
Solo su partido- ha añadido Arrimadas- es «capaz de ganar al nacionalismo». Vox aboga por «recuperar el control de Cataluña» tras el «golpe de Estado en sesión continua» con medidas como la ilegalización de los partidos nacionalistas.
Frente a las posiciones más duras contra el nacionalimo, Unidas Podemos, ERC y PNV han apostado por «sentarse a hablar», «dialogar» y «negociar». Montero, que aboga por encontrar alguna fórmula legal que permita consultar a los ciudadanos, ha aprovechado para cargar contra el PSOE por «usar la excusa de Cataluña para buscar el pacto con el PP» y aunque ha coincidido en la defensa del diálogo con Rufián, le ha echado en cara que «insistiera en defender un gobierno en solitario del PSOE».
Rufián, tras lamentar la condena de «casi un siglo» para los líderes independentistas en la sentencia del ‘procés,’ ha sido muy duro con los partidos del bloque conservador porque quieren solucionar el conflicto con Cataluña mediante la «represión» y la «cárcel». «Quieren que más de dos millones de personas dejen de pensar como piensan y dejen de existir», ha espetado a PP, Cs y Vox, para después cargar contra el PSOE: «Siempre que han podido escoger, pactan con el PP, y también prefieren a Ciudadanos» y animar a Lastra a «no tener complejo de reconocer que España es un país de países». El PNV ha lamentado la «incapacidad de los partidos políticos estatales para hacer política y desinflamar» y también ha defendido que el País Vasco y Cataluña son dos naciones diferentes de España.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
