A Fondo
El director de la Liga Anti Difamación judía confiesa: «Nosotros le decimos a Facebook a quien debe censurar»
(en la foto: Jonathan Greenblatt)
Jonathan Greenblatt, CEO de una de las organizaciones judías más grandes de los Estados Unidos, y ex-asesor especial de Obama, admitió que están dirigiendo a YouTube, Facebook y Twitter sobre cómo diseñar sus algoritmos para borrar y censurar aquellas opiniones que no les gusten.
Greenblatt también mencionó supuestamente ciertas «teorías de conspiración» en el discurso, así como un llamada a los políticos para hacer leyes específicas para reprimir cualquier publicación o idea que critique a los judíos.
La declaración de la misión de la ADL es bastante clara. Originalmente llamada Liga de Anti-Difamación de B’nai Brith, en su página web «acerca de nosotros» se lee como cualquier referencia a una organización extranjera:
“En 1913, ADL fue fundada en los valores judíos que son los que conforman nuestro trabajo, establecen cómo operamos y guían los cambios que buscamos que ocurran en el mundo. Nuestra misión siempre ha significado detener el antisemitismo y defender al pueblo judío. Hoy en día, también significa luchar contra las amenazas a nuestra propia democracia, incluido el ciberataque, el acoso escolar, los prejuicios en las escuelas y en el sistema de justicia penal, el terrorismo, los delitos de odio, la coerción de las minorías religiosas y el desprecio por cualquier persona diferente «.
Lo reconocen abiertamente
La Liga Anti difamación ha sido muy abierta en cuanto a dirigir a YouTube, Twitter y Facebook acerca de quién censurar. Han sido muy transparentes acerca de cómo son la organización que determina cómo cada una de estas compañías de medios sociales desarrolla y altera sus algoritmos para rechazar ciertos medios, comentaristas, comentarios, videos y publicaciones.
En 2017, la ADL lanzó su «índice de odio en línea«, que supuestamente todas las compañías de medios sociales adoptaron, y la ADL es la principal organización en dictaminar si una empresa tiene, o no «prejuicios raciales» como por ejemplo sucedió con Starbucks.
Por ello, esta organización privada, de fines privados, y de financiación privada, es la que hoy en día tiene el poder absoluto sobre la verdad, la mentira, lo que se puede decir y publicar, lo que no, y lo que es censurable. Y todo a la vez. Y además sin control de ninguna clase… excepto el de la Logia Masónica secreta judía B’nai Brith.
Así pues, cuando ustedes lean que los medios de comunicación están en manos judías, no piense que es antisemitismo o una teoría conspirativa: Son ellos mismos los que reconocen que es así.
Que sea terrorífico no impide que sea cierto.
¿Qué es la B’nai B’rith?
La logia B’nai B’rith (בני ברית) (Literalmente: Hijos de la Alianza) es una organización judía con un sistema paralelo a la masonería regular, de ideología sionista y cuya afiliación está exclusivamente reservada a los ciudadanos de origen judío. Fue fundada en Nueva York por Henry Jones y otras once personas el 13 de octubre de 1843. También es una organización no gubernamental.
Tiene su sede central en Washington (1640 Rhode Island Avenue, NW), justo al lado de la Casa Blanca, proximidad que no es solamente física. Actualmente cuenta con algo más de 600.000 afiliados distribuidos por 47 países del globo, y en su cúspide se aglutina lo más selecto de la oligarquía judía mundial.
Al igual que la masonería regular, la B’naï B’rith se presenta como una organización filosófica y filantrópica dedicada a la consecución de los consabidos enunciados humanistas, y también al igual que la primera su labor fundamental se desarrolla en el campo de la influencia política y social. El hecho de que esta logia haya sido desde su creación el más eficiente puntal del movimiento sionista constituye una buena muestra de esa actividad.
La Liga Antidifamación fue fundada por esta sociedad en Estados Unidos.
A Fondo
Pánico total en los sindicatos. Por Jesús Salamanca Alonso
«Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, …»
Dos insignes sindicalistas vallisoletanos me confiesan que los sindicatos mal llamados «obreros» han entrado en pánico ante futuros gobiernos de VOX y de la «derechita cobarde», que se ha tenido que amoldar al acuerdo para formar gobierno regional. Ya sucedió en Castilla y León la legislatura pasada hasta que la insigne derecha de VOX se rasgó las vestiduras, pero se dio un paso importante de legislatura como fue eliminar las subvenciones multimillonarias que recibían los sindicatos «comegambas» o «rebaña-ostras».
Aquel paso, que llevaba tiempo reclamando la ciudadanía, tuvo una vergonzosa retrocesión por parte del PP al verse desamparado, acobardado y sin apoyos, pero quedó patente que los ciudadanos exigen que ese paso se dé de forma permanente. Y ahora se debe hacer; los sindicatos clasistas de la izquierda ventajosa y fomentadora de odio y desigualdad no han hecho nada importante para ser mantenidos por papá Estado a toda costa y a lo grande. Hasta la ministra, Yolanda “Varufakis” Díaz o Yoli «cohete», alias «Tucán», ha hecho el más burdo ridículo con las subvenciones sindicales. Lo raro es que no los haya traicionado, que es su especialidad, aunque nunca es tarde. Está apartada del Consejo de ministros desde que se marchó a la entrega de los Óscar. Cada día despierta más desprecio y menos simpatías. Doy fe.
En los últimos siete años de izquierda presuntamente (y sin presunta) corrompida con apoyos golpistas, comunistas, independentistas y terroristas ha habido infinidad de motivos para convocar huelgas sectoriales y hasta generales, pero el dúo «comegambas» practica el famoso «do ut des». En pocas palabras: dame pan, llámame perro y lléname la faltriquera. ¡Manda huevos! Bien es verdad que han perdido la calle, se han hecho casta, incluso se creen con derecho de pernada con los trabajadores y hoy corren el riesgo de que se les echen encima esos trabajadores responsables, honrados y que no viven de un mundo subvencionado ni duermen hasta las doce de la mañana por estar liberados. Las movilizaciones contra esos sindicatos no se harán esperar y conocerán la horma de su zapato. Al tiempo.
Hay sindicatos sectoriales que no reciben ni un euro, ¿por qué estos vividores sí las reciben? Nunca serán respetados mientras no se hagan cargo de las nóminas de sus propios liberados, ¿qué es eso de que sean las empresas quienes sigan pagándolos si no producen? ¿Qué es eso de que Yolanda y los dos sindicatos más denostados socialmente decidan las subidas salariales sin contar con la patronal? No estaría de más que alguna vez pagaran ellos con el dinero público que reciben. Ellos invitan y el Estado paga con dinero público. ¡Cuánta indignidad y descontrol tienen y cuánta acumulan cada día! ¡Joder, qué tropa!, repetiría incesante don Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones.
Este modelo sindical ya no sirve, nadie cree en ellos, son la mofa y el hazmerreír permanente y, cuando salen en TV los líderes de esas formaciones izquierdosas y ultra-izquierdosas, lo primero que se escucha en los bares, restaurantes y mesones es «¡ladrones!» y, además, se enfatiza, repite y contagia a los asistentes. Incluso calificativos, o descalificativos, muchos más gruesos. Y es que han hecho méritos para ello, llevan siete años holgando y presenciando la corrupción de varios miembros del Gobierno y aledaños, incluso viendo y comprobando como huye el galgo de Paiporta o se esconde, a la vez que miente o entorpece la acción judicial, el avestruz de Adamuz o cómo la UCO saca los colores a la «fontanera», «la Paqui», Ábalos, Koldo, Cerdán y demás parroquia, a veces amparados por las hojas parroquiales de izquierdas: las misma que acusan al juez Peinado de tener dos DNI o a Julio Iglesias en falso.
Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, el Ministerio de Transportes o la presidencia de las Cortes, por no añadir a Felisín Bolaños, Yolanda «Tucán» o Isabelita Rodríguez, más parada que un baile agarrado de los años setenta.
El gran logro sindical español se alcanzará cuando los sindicatos paguen la nómica de sus propios liberados y los gastos de mantenimiento del propio sindicato. Ese día llegará, doy fe de que llegará y tendrá el apoyo de los organismos europeos y de los propios trabajadores. Precisamente será el momento del nacimiento de la modernidad sindical en España y sospecho que Juanma Moreno será quien dé el primer paso junto con Castilla y León, que ya tiene práctica de ello.
Tras las elecciones andaluzas, y el futuro nuevo gobierno de Moreno, ha anunciado que revisará y recortará drásticamente las subvenciones públicas que reciben CC.OO. u UGT cada año. Hablamos de decenas de millones de euros que reciben esas formaciones y cuyo control deja mucho que desear. Ni siquiera sabemos si actúa el Tribunal de Cuentas al respecto ni cómo actúa. Lo del patrimonio sindical lo dedicaremos artículo aparte y en exclusiva.
Los líderes sindicales ya han salido en tromba y planean movilizaciones para seguir mangoneando y chupando del bote, aunque saben que no tienen apoyo de los trabajadores y menos de la ciudadanía en general, pero tranquilos, que llega el día grande de las gambas, el 1º de mayo.
Está claro que lo que proyectan esos sindicatos es «¡un ataque a los trabajadores!» y una amenaza a la Administración para seguir mangoneando y desprestigiándose, aunque ya no pueden desprestigiarse más.
Yo, como trabajador, sigo luchando para acabar con esos privilegios de señoritos y abusadores. Ni creo en ellos ni he creído nunca y jamás me han reportado nada. De ello, doy fe.
