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Internacional

El equipo de Biden pagó las fianzas a detenidos durante las manifestaciones violentas y los saqueos en Mineapolis

Redacción

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El equipo de Biden pagó las fianzas de manifestantes violentos detenidos en los disturbios de Mineapolis

ER.- Los demócratas también juegan sus fichas políticas, aunque sus antecedentes no les favorezcan, las últimas semanas y en la convención han intentado redireccionar la narrativa de su favoritismo por las protestas —en su mayoría impulsadas por el Black Lives Matter— y sus intenciones de hacer reformas policiales a raíz de las manifestaciones por la «brutalidad policial».

Biden, y los demócratas en general, acusan a Trump de querer sacar réditos electorales por los «conflictos raciales», insisten en que el presidente ha polarizado e incentivado los enfrentamientos, al igual que desmienten que los demócratas tienen intenciones de desfinanciar a la policía.

De hecho, en un acto en Pittsburgh, Pensilvania, Biden ya esbozó algunos de los argumentos en los que centrará su narrativa para los próximos meses de campaña: «Este presidente renunció hace tiempo a cualquier liderazgo moral en este país. No puede parar la violencia porque la ha fomentado durante años», dijo el candidato demócrata, señalando las supuestas falencias de Trump para frenar la violencia. «Él quizá cree que poner en su boca o escribir en Twitter las palabras ’ley y orden’, pero su fracaso a la hora de llamar a sus propias milicias armadas a parar la violencia muestra lo débil que es», siguió explicando Biden. «Alguien cree que habrá menos violencia en Estados Unidos si Trump es reelegido?».

Más allá de que Biden olvida que las ciudades más arrasadas por la violencia son, justamente, aquellas que son regidas por demócratas, hay un punto interesante dentro de la línea discursiva del candidato presidencial: ¿Trump logrará frenar la violencia? Ciertamente, esta frase va con doble intencionalidad, primero, además de culpabilizar a Trump por «no cuidar al país», también espeta que el presidente no logrará frenar a la violencia porque los movimientos que la causan están en contra de todo lo que Trump representa; como los históricos valores americanos. Es decir, podría considerárse como una especie de chantaje político: «Conmigo esto no ocurrirá», claramente no, puesto que los demócratas convivirán con el BLM y los movimientos de izquierda más radicales, y la única forma de lograrlo es aceptar lo que ellos imponen.

De todas formas, Biden tiene dos puntos en contra: no es lo suficientemente radical para ir en paz —al menos en campaña— con los movimientos como el BLM y también ha desdibujado su percepción como moderado, por ello dice frases como: «Ustedes me conocen. Conocen mi corazón, y conocen mi historia, la historia de mi familia. Pregúntense: ¿Parezco un socialista radical que siente debilidad por los saqueadores? ¿En serio?», dijo un Biden necesitado de credibilidad moderada, ¿pero de cuándo a acá un moderado necesita aclarar que no es socialista? Es una pregunta que más de uno se está haciendo.

Los contundentes y más recientes antecedentes

Saqueos en Mineapolis

Saqueos en Mineapolis

Otra estrategia de campaña que el candidato demócrata quiere manejar es el de acercarse a la institución policial y las fuerzas del orden. Se ha hablado mucho del apoyo de los Demócratas —o el guiño, las intenciones— al Black Lives Matter en su cruzada por lograr la «Defund the Police». Si bien los demócratas y Biden han redireccionado esfuerzos por desligarse del movimiento, alegando que no hay base o pruebas para sustentar las acusaciones, la realidad es que los antecedentes este año en favor de las protestas y contra la policía los deja un poco retratados.

Meses atrás, por ejemplo, la agencia Reuters informó que la campaña de Biden le facilitó dinero a un grupo encargado de pagar fianzas a personas detenidas durante las manifestaciones. Esto ocurrió el contexto trágico de la devastación de Mineapolis a manos de la violencia.

La agencia lo enfocó de la siguiente forma: «El personal de la campaña del candidato presidencial demócrata Joe Biden anuncia sus donaciones a un grupo que paga las fianzas en Minneapolis después de que la policía de la ciudad encarcelara a personas que protestaban por el asesinato de un hombre negro a manos de un policía blanco». La realidad es que, la mayoría de las protestas en EE. UU han llevado un camino similar: inician pacíficas y se tornan violentas en tan solo horas, sobre todo durante la noche. Las detenciones policiales surgen a raíz de disturbios, incumplimientos de toques de queda, saqueos o destrucciones contra la propiedad privada o el bien público.

Este tipo de acciones ha provocado críticas hacia Biden y los demócratas, algunas menos fuertes al señalarlos como débiles para contener a los grupos radicales, otras más incisivas manifestando que no solo están siendo complacientes, sino que tienen intenciones de desfinanciar a la policía o redirigir su presupuesto.

Por supuesto, desde la campaña se han negado tales afirmaciones, el propio Biden espetó que no está de acuerdo con quitar financiamiento a la policía, algo que no implica nada, puesto que aceptarlo sería un suicidio político, prácticamente.

El equipo de Biden pagó las fianzas de manifestantes violentos detenidos en los disturbios de Mineapolis

El equipo de Biden pagó las fianzas de manifestantes violentos detenidos en los disturbios de Mineapolis

Pero la retórica ha cambiado, en junio Biden aceptó que estaba de acuerdo en redirigir los fondos de los departamentos policiales, a principios de este mes dijo que su intención era conseguir más fondos para la policía. Grandes cambios de narrativa que coinciden con los movimientos de las encuestas a favor del lado adversario, el de Trump, que no ha cambiado su discurso de ‘ley y orden’, al contrario, lo ha endurecido.

No hay que olvidar que el Partido Demócrata, en plena ola de protestas, impulsó una reforma policial dentro del Congreso. Una medida netamente populista, ya que era inviable que esta prosperara. La reforma no incluía la desfinanciación de la policía, pero sí una serie de medidas que se consideraron —por parte de los republicanos— bastante radicales y que debilitaría a la policía.

Otro antecedente que no juega a favor de Biden es que el Concejo de la ciudad de New York, dominada por demócratas, propuso reducir el financiamiento policial de la ciudad. «Creemos que podemos y debemos trabajar para lograr recortes de $1 mil millones de dólares en el presupuesto fiscal 2021, una reducción sin precedentes que no solo limitaría el alcance de la policía de Nueva York, pero también mostramos nuestro compromiso de alejarnos de las políticas policiales fallidas del pasado», indicó el presidente del Concejo, el demócrata Corey Johnson.

Estos constante acercamientos —y guiños— del Partido Demócrata contra la institución de la policía le quita un gran impulso al giro de discurso de Joe Bien. Eso sí, apenas se ingresa a septiembre y el camino a noviembre aún es largo. Aún el candidato dispone del tiempo como para lograr impactar en la opinión pública y volver a mostrarse como moderado, la cuestión es: ¿tiene la capacidad y el poder de convencimiento?

No quedan dudas de que la estrategia de campaña de Biden es volver a acercarse a la postura moderada, la mayoría de los estadounidenses no aceptan reformas policiales y menos el «Defund The Police». Tampoco cala el discurso socialista o de izquierda radical, por ello se escuchará a un Biden más «sensato».

Pero no hay que dejarse engañar, que el discurso demócrata se aleje de lo que promueve la izquierda radical no significa que no coqueteen con esas ideas. Lo demostraron de sobra en los últimos años y también en la propuesta de gestión de Biden.

Que la campaña del candidato demócrata busque girarse hacia el centro no es una mala noticia, eso demuestra que en EE. UU aún queda reserva moral para hacerle frente a la izquierda más recalcitrante de ese país. Por ello el cambio de narrativa es una buena noticia. El problema es que del dicho al hecho hay una gran diferencia, y los demócratas tienen su agenda trazada y no la cambiarán, ¿los estadounidenses se darán cuenta de esto o reinará la ingenuidad? Lo sabremos en noviembre.

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Internacional

Louis, 17 años, asesinado en Narbona: su madre convoca una marcha y exige justicia

Redacción

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La familia de Louis, de 17 años, asesinado tras una brutal paliza en una obra de Narbona, convoca una gran marcha el 5 de julio para exigir justicia. Su madre reclama que los acusados sean juzgados como adultos y que Francia deje de mirar hacia otro lado ante una violencia juvenil cada vez más salvaje.

Narbona vuelve a convertirse en símbolo de una Francia sacudida por la violencia. La familia de Louis, un adolescente de 17 años que murió después de ser atraído a una obra y golpeado hasta quedar inconsciente, ha convocado para el domingo 5 de julio una “marcha blanca” en su memoria. No será, según sus allegados, una simple ceremonia de duelo: será una llamada pública a la justicia, a la responsabilidad política y al fin de la impunidad.

La frase pronunciada por su madre resume el estado de ánimo de una familia rota y de una parte creciente de la sociedad francesa: “No es tiempo de duelo, es tiempo de guerra”. Una declaración durísima, nacida del dolor, que apunta directamente contra un sistema que, según la familia, no protegió a Louis pese a las advertencias previas.

Una marcha para que Louis sea “el último”

La concentración partirá a las 11:00 horas desde la plaza del Ayuntamiento de Narbona y llegará hasta el lugar en el que Louis fue agredido. La convocatoria ha sido presentada por la familia como “la última marcha”, una expresión con la que quieren dejar claro que no aceptan que este tipo de crímenes se normalicen ni se diluyan entre comunicados oficiales, minutos de silencio y promesas políticas vacías.

Su tía y madrina, Marie-Julie Marteau, ha explicado en medios franceses que la familia invita a ciudadanos, padres y responsables políticos de todos los partidos. El mensaje es directo: lo ocurrido a Louis no es solo una tragedia familiar, sino un asunto nacional.

 

La madre exige que los acusados sean juzgados como adultos

La madre de Louis ha reclamado que los presuntos autores sean tratados penalmente como adultos. Su argumento es tan sencillo como demoledor: quien mata como un adulto debe responder como un adulto. También exige una revisión profunda de la justicia de menores en Francia, convencida de que las normas actuales ya no sirven para responder a una delincuencia cada vez más violenta, organizada y consciente de sus actos.

La familia sostiene además que hubo alertas previas sobre la situación de Louis. El joven, que estaba bajo el sistema francés de protección de menores, ya habría sufrido agresiones anteriores. Esa circunstancia eleva el caso más allá del crimen concreto: obliga a preguntar qué falló, quién no actuó y por qué un menor señalado como vulnerable terminó abandonado a su suerte.

Una agresión grabada y una frialdad que indigna a Francia

Según las informaciones difundidas por medios franceses, Louis fue atraído a una obra en Narbona durante la noche del 19 al 20 de junio. Allí fue brutalmente golpeado por un grupo de jóvenes. La agresión habría sido grabada en vídeo por los propios atacantes, un detalle que ha provocado una ola de indignación por la crueldad del crimen y por la aparente ausencia de remordimiento.

Louis fue encontrado inconsciente, con graves lesiones en la cabeza y en el rostro. Fue ingresado en coma inducido y murió días después. Cinco sospechosos, entre ellos varios menores, han sido puestos bajo investigación por asesinato, de acuerdo con la prensa francesa. La investigación continúa abierta y los acusados conservan la presunción de inocencia hasta que haya sentencia firme.

“Creen que son intocables”

La tía de Louis ha descrito públicamente la escena con palabras que estremecen: los agresores se habrían grabado mientras el joven yacía malherido, e incluso habrían regresado al lugar para filmarse de nuevo. “Creen que son intocables”, denunció. Esa sensación de impunidad es precisamente lo que la familia quiere romper con la marcha del 5 de julio.

El caso ha reabierto en Francia el debate sobre la violencia juvenil, la eficacia de los servicios sociales, la justicia de menores y la respuesta del Estado ante ataques cometidos por grupos de adolescentes que actúan con una brutalidad extrema y, en ocasiones, con una exhibición pública de sus actos en redes sociales.

Un crimen que golpea el debate político francés

La muerte de Louis ha provocado reacciones políticas de alto voltaje. Dirigentes de distintos partidos han condenado el crimen y han reclamado una respuesta judicial firme. Pero, más allá de las declaraciones, el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una sociedad que ve cómo determinados episodios de violencia extrema se repiten, mientras las familias de las víctimas sienten que el sistema llega tarde.

La marcha de Narbona no solo honrará la memoria de Louis. También será una prueba de la capacidad de Francia para mirar de frente un problema que ya no puede esconderse bajo eufemismos. Cuando una madre dice que ya no es tiempo de llorar, sino de luchar, lo que está haciendo es acusar a todo un sistema de haber fallado.

 

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