Opinión
El fanatismo del rebaño, por Violeta Narino
“Durante el evento, hubo enfrentamientos entre los seguidores de cada equipo, desde insultos hasta lanzamientos de bengalas a la grada contraria, pero nada comparable a cuando este finalizó. A la salida del lugar de encuentro, los seguidores del equipo local estaban esperando al equipo visitante fuera para, mientras los insultaban, cometer distintos actos violentos, como lanzamiento de mobiliario urbano, piedras y demás enseres. Con todo lo ocurrido y lo que pudo haber sucedido, gracias a la suerte, solo hubo que lamentar una pequeña brecha en la ceja de una señorita.”
Parece cualquier exposición de un reportero deportivo tras el choque de dos aficiones fanáticas de, por ejemplo, fútbol ¿Verdad? Pues no, señores, estoy hablando de cualquier acto político español en el que participe VOX, concretamente del acto en el que Rocío de Meer (diputada de VOX), tras un mitin en Sestao, recibió un impacto en su ceja provocándole una brecha. En esta ocasión, aun se sigue dudando de la veracidad de la noticia (alegando que fue ella misma quien se golpeó contra una cámara) e, incluso, dudando de lo cierto de la lesión. Hubo políticos que se atrevieron a decir que “podía ser ketchup”, mientras fanáticos del mismo lo apoyaban y adoraban en las redes sociales. Las pocas mentes pensantes que dieron como verosímil la agresión, alegaron que “era una provocación hacer un acto de VOX en cualquier parte del País Vasco, donde no se los quiere”. Por supuesto, no ha sido el único acto en el que políticos de VOX, han sufrido disturbios, violencia y vejaciones.
Sin ir más lejos, en el comienzo de la pandemia, hubo quien les responsabilizó de cierto porcentaje de los contagios por su acto en Vistalegre (Madrid). ¿Cuál es el problema, el partido o la sociedad? Desde mi punto de vista, el gran problema es el fanatismo político. España ha pasado por una república catastrófica, una guerra civil, una dictadura – probablemente más larga de la cuenta – y una transición de pandereta.
Debemos tener en cuenta que, la mayoría de los disturbios políticos son perpetrados por jóvenes de hasta 40 años. El final de la transición, históricamente hablando, está marcado con el comienzo del gobierno de Felipe González en el año 1982. Es decir, la mayoría de las personas que actúan de manera violenta por “defender sus derechos”, no habían ni siquiera nacido cuando acabó la transición, nacieron en un país democrático que, poco a poco, hemos dejado que los políticos destrocen.
Mientras se revientan calles, actos y la moral de cualquiera que quiera decir libremente que es patriota o apoya a VOX, los políticos siguen fomentando ese fanatismo y excusando esos actos
¿Nadie se da cuenta de que ese fanatismo les viene estupendamente?
No solo están creando borregos que se entretienen con el “pan y circo” expuesto y manipulado hasta la saciedad por los medios, también están creando seguidores fieles que defenderán todo lo que ellos decidan y lucharán como, cuando y por lo que ellos quieran. Ellos ofrecen espectáculo enfrentándose a la oposición y al pueblo opositor en redes sociales y medios de telecomunicación mientras, sus seguidores, se entretienen haciendo camisetas con sus caras y cualquier “frase célebre” que hayan dicho. Solo hay que ver la gestión de la pandemia que el amante del Falcon y Cía ha estado haciendo y los apoyos ciegos y vehementes que siguen teniendo a día de hoy.
Parece que necesitamos pasar hambre real para despertar. La democracia no consiste en apoyar a lo loco a un partido político. La democracia es poder elegir lo que más conviene al país o a nosotros mismos en ese momento. Me parece curioso que amigos de mi infancia con los que reíamos de nuestros mayores por ser cerradamente de un partido, ahora sean fanáticos directamente de un solo político.
Nos están poniendo un gran bozal, y no me refiero a la mascarilla, me refiero a la censura.
No podemos hablar sin miedo a que nos cierren una cuenta de Twitter o nos escupan a la cara mientras, en el congreso, hay partidos que apoyaban -y apoyan- abiertamente a ETA y, algunos, pertenecían a ella.
¡ETA! ¡Un grupo terrorista que mantuvo en vilo a todo un país durante años!
No soy capaz de creer que exista alguien que apoye ciegamente a un partido de manera real. Es imposible que, cualquier persona con criterio, esté de acuerdo con todos los puntos de un partido. Lo que si me creo es que muy poca gente lee el programa electoral de un solo partido antes de votar, que otras personas prefieren seguir una costumbre o apuntarse a una moda y hay quienes, simplemente, prefieren no tener miedo a represalias y ser un borrego más. No creo que solo existan borregos de un lado político en España. Creo que el fanatismo es cada vez mayor por ambos lados. Unos por adoctrinamiento, otros por sentirse apoyados al sacar sus psicopatías en manifestaciones y otros por mera defensa de los ataques que reciben ellos o sus familias.
Hace solo un par de días, amanecimos con la noticia de que, la tienda de la madre de Santiago Abascal, había sido «adornada» por vándalos. En la denuncia, consta “desperfectos de mobiliario público”, supongo que para no hacer la acusación correcta, delito de odio. Es más, se denunció como delito de odio la pintada en la carretera asturiana que rezaba “coletas rata”, estando en un lugar público y a bastante distancia del lugar de vacaciones del vicepresidente y ministra.
¡Señores, olvidémonos de rencores caducados!
Seamos más inteligentes de lo que nuestros políticos nos hacen creer que somos. No dejemos que tapen temas importantes con noticias absurdas que pueden ser tema de debate en cualquier programa de sobremesa del corazón. Vayamos a lo importante: nuestra economía, nuestra salud, nuestra educación, … No consintamos que la historia sea tergiversada desde ningún punto, no permitamos que nos hagan creer que debemos avergonzarnos por hechos históricos, a veces manipulados por quien le compense. No demos la razón a Bismarck, que dijo aquello de
“ España es el país más fuerte del mundo, lleva siglos intentando destruirse a si mismo y todavía no lo ha conseguido”.
Violeta Narino
España
Los sindicatos reactivarán algaradas y movilizaciones. Por Jesús Salamanca Alonso
«La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas»
Con tanta ayuda pública, los sindicatos mayoritarios viven en la abundancia como señores feudales venidos a menos. Permiten llevar una vida de lujos y privilegios; eso hizo hace unos años que, en algunas sedes de las formaciones mayoritarias, colgaran longanizas como forma de llamarlos «chorizos»: esas debieron de ser bien acogidas porque no las devolvieron, confirmando lo que ya se sabía.
Mientras se dan una vida de lujo y sin sobresaltos, los trabajadores ven cómo los recortan y aprietan cada vez más. Por eso, la ciudadanía en general, exige que sean los afiliados quienes mantengan a esas organizaciones tan costosas, tan poco rentables y desprestigiadas. Protestar, deben de protestar mucho, pero en lo de trabajar ya tengo más dudas y una prueba es que más del 30% de los convenios colectivos siguen sin aprobar, pero como no afecta directamente al bolsillo de ellos, pues tranquilidad, no hay prisa. Si esa es su forma de actuar en todo, mejor que cierren sus sedes, envíen al tajo a sus liberados y se jubilen los dirigentes, que ya chirría y molesta hasta su imagen degradada y despreciada sindicalmente.
¡Qué diferencia, de lidiar con esta gente que se agarra como lapas al sillón, a negociar con Marcelino Camacho, Nicolás Redondo y, posteriormente, José Mª Fidalgo y Cándido Méndez! Hay que destacar que Nicolás Redondo luchó y padeció el franquismo y siempre fue un referente en la lucha obrera en las acerías navales de Vascongadas. Y puesto que vive en el mismo municipio del que es natural Patxi López, no estaría de más que le diera unas lecciones de urbanidad, educación básica, cortesía, dignidad y protocolo; tal vez de esa forma dejaría de hacer el ridículo en las controladas y sesgadas ruedas de prensa del Congreso de los Diputados, más propias de un dictador que de un demócrata. No por casualidad lo llaman «el zorro del Congreso» por sus espantadas.
Volvamos al gran logro que ya planifican las comunidades donde la derecha y VOX trabajan para formar Gobierno: la eliminación y dependencia de las ayudas públicas. Andalucía lo tiene claro y ya ha anunciado que retirará el 50% de las ayudas sindicales. Sin duda, es un intento fallido, ya que debe ser el 100% si no quiere tener problemas a corto plazo, lo mismo que Castilla y León. De Aragón apenas ha trascendido nada al respecto, pero es firme el convencimiento de seguir la misma línea que las demás comunidades. Extremadura también acabará con ese atropello que ha existido durante años: tal vez se chupen menos cabezas de gamba y se respete más a los pobres crustáceos emparentados con el langostino y el camarón.
Lo prometido por Andalucía es el camino que seguirán las demás, excepto las dos comunidades rebeldes, más egoístas y aprovechadas e insolidarias. También es el momento de que los trabajadores se organicen contra los sindicatos sectarios y de clase y convoquen movilizaciones contra ellos. En una reunión de amigos, el más político de todos comentaba que «si VOX no cumple su compromiso, lo mejor es que no participe en los gobiernos autonómicos y calle en lo sucesivo» La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas. Desde que se celebraron las elecciones ya va siendo hora de que se formen los gobiernos. Han perdido demasiado tiempo con la constitución de las mesas de cada Parlamento y cualquiera diría que les da miedo dar el paso de formar los gobiernos. ¡A trabajar, gandules!

A ver si es verdad que se les acaba el abuso público y se inicia la transparencia que nunca ha existido, ni en las comunidades y no digamos en el Gobierno central donde nos ocultan hasta los viajes viciosos, lascivos y deshonestos del Falcon al ser declarados treinta y nueve de ellos como secreto de Estado. Eso no huele bien y menos los que llevaban destino a República Dominicana y a Venezuela vía Colombia.
Llevamos sin una huelga general muchos años y no será que no ha habido motivos para ello: corrupción, latrocinio, malversación, mordidas, comisiones, nula transparencia, ataques a los jueces, corrupción del exfiscal general y otras instancias más respetables que el Gobierno del felón «cum fraude». Ahora que se sienten rechazados los sindicatos, las huelgas se cuadruplican en este año 2026, debido al bloqueo de las negociaciones salariales. Más de un 30% de los trabajadores están afectados.
Hay que recordar que desde 2022 parecía que la relación entre empresas y trabajadores se había normalizado o, por lo menos, se había calmado debido al acuerdo entre CEOE, Cepyme y el sindicalismo fantasma de la izquierda bolchevique, protegidos por doña Yolanda «Tucán», hoy caída en desgracia en el Gobierno sanchista. Sus traiciones al sanchismo y a Podemos le han pasado factura. Nadie le admite en sus filas porque lo que toca, lo desgobierna. ¡Si tendrá capacidad de traición y facilidad para la misma que hasta a su principal mentor lo «apuñaló» por la espalda! ¿Se acuerdan de Xosé Manuel Beiras, político y economista gallego, además de líder del BNG? Si a ello añaden la protección y encubrimiento al pederasta Ramiro Santalices por pare de Yolanda, pues ya tienen todos los ingredientes para que nadie se fie de ella y genere un rechazo brutal, menos en UGT y CC.OO. a quienes ha regado de euros y prebendas.
Las solicitudes de huelga y los conflictos laborales ya han comenzado y aumentarán si hay adelanto electoral y se hunde, como es previsible, la zurda sindical, falsaria y ruinosa. Quienes llevan siete años tirándose a la bartola se reactivarán con las algaradas y las movilizaciones.
Tan sólo las huestes del felón tranquilizan a esos sindicatos radicales y reaccionarios cuyo logro de la «derechita cobarde» será eliminar por completo las abundantes ayudas y subvenciones públicas que reciben los dos sindicatos sectarios y falsarios amparados y amamantados también por la mafia criminal sanchista.
