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Opinión

El golpe de Estado militar desde una perspectiva sociológica. Por el Teniente Coronel Enrique Area Sacristán

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Las ciencias sociales de las últimas tres décadas, que han centrado sus investigaciones sobre las Fuerzas Armadas, se han detenido en el estudio de la continua intervención de éstas en los asuntos políticos nacionales, de forma que los trabajos sobre las relaciones cívico-militares, el papel de las Fuerzas Armadas en la vida política y los mecanismos de articulación entre la institución militar y el resto de la sociedad son algunos de los campos más desarrollados en esta temática. En este sentido, se procede a ofrecer una síntesis de los principales análisis centrados en el estudio de la participación política de los militares en algunas naciones donde se ha dado, como España. (Bustamante: 1990).

  1. La intervención de las Fuerzas Armadas en la política tiene lugar en el marco de una sociedad civil formada de diversos estratos con intereses y prioridades variadas y contrapuestas. La intervención sería de carácter instrumental a favor del interés de alguno de los sectores civiles.
  2. La intervención de las Fuerzas Armadas responde a los intereses (estratégicos, económicos, etc.) de un poder (gobierno, grupo de presión, etc.) extra nacional.
  3. La participación de las Fuerzas Armadas en la actividad política nacional responde a la afinidad de éstas con los programas o los valores de una determinada clase social. En esta perspectiva se encuadra la tesis del golpe militar de clase media, según la cual los militares constituyen el instrumento más adecuado para imponer el proyecto de desarrollo de los sectores medios en contra de las oligarquías tradicionales (Nun: 1969; Huntington: 1972, y Johnson: 1964).
  4. La participación militar en la actividad política se genera como defensa del statu quo vigente; los militares actúan como agentes de las hegemonías ya establecidas por otros conductos.
  5. La intervención en la arena política de las Fuerzas Armadas es reflejo de los intereses de éstas como un estrato social que posee aspiraciones propias, que no parece ser el caso de España.
  6. La meta que se pretende conseguir a través de su actividad política es la promoción del bienestar personal, ya sea de los altos mandos, de un grupo de oficiales o de su comandante en jefe.
  7. El deseo de incrementar el bienestar social o material se hace extensivo a todo el personal militar.
  8. La defensa del interés profesional tiene lugar en tanto corporación, independientemente del bienestar personal de sus integrantes.
  9. La intervención militar en los asuntos públicos es producto de unas definiciones previas sobre el desarrollo y los objetivos del Estado y sobre la ética específica de la función (misión) castrense en la consecución de éstos (Rouquie: 1984).
  10. La actividad de las Fuerzas Armadas en la esfera política responde a la necesidad de éstas de solucionar la contradicción inherente al asincronismo entre la modernización técnica y las pautas racionales-instrumentales de los militares y la incapacidad de la sociedad política y civil para proporcionarles un orden social compatible con sus anteriores caracteres. En este sentido, sus intervenciones políticas se orientan hacia la creación de un marco socioeconómico que permita el desarrollo de su profesión (Huntington: 1964; Pye: 1962, y Stepan: 1973).
  11. Las Fuerzas Armadas, durante sus intervenciones en la actividad política, son instrumentos de algún tipo de proceso impersonal de desarrollo y/o de modernización estatal.
  12. Teoría de la modernización: la institución militar es el principal agente del proceso histórico de modernización y de desarrollo político en las sociedades atrasadas (Johnson: 1964, y Pye: 1962).
  13. Marxismo y Teoría de la dependencia: las Fuerzas Armadas son portadoras de la racionalidad propia del desarrollo cosmopolita del capital.
  14. La histórica presencia de las Fuerzas Armadas en la actividad política de España es resultado de los procesos de inserción nacional en el contexto geoestratégico internacional de la primera mitad del siglo XX y, posteriormente y en el mismo sentido, a partir de la transición hasta nuestros días. (Rouquie: 1984, y Varas: 1988).

El estudio de las relaciones entre las Fuerzas Armadas, la sociedad y el Estado se convierte, con el advenimiento de la democracia, en una cuestión de suma importancia para la consolidación política del nuevo régimen. En esencia, dos son las principales áreas para el análisis de estas relaciones (Crespo: 1991):

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  • determinar el papel desempeñado por los militares en el proceso de transición política y su posible influencia en el nuevo esquema institucional, y
  • explicitar un nuevo modelo de inserción de las Fuerzas Armadas como institución dependiente de la estructura política, así como asegurar el control civil de la corporación militar. El tipo de transición política desarrollado en España ha posibilitado la participación de los militares en la definición de las condiciones de restauración institucional (caso de Uruguay) o de redemocratización política (en el ejemplo chileno o español). Este hecho posibilitó, y posibilita, que las negociaciones, actos y acuerdos transicionales hayan mantenido intocable el aparato y la doctrina militar. De esta manera, si bien la apertura democrática fue producto de la crisis última del régimen autoritario y la muerte del Generalísimo, lo que creó un clima favorable a la aceptación de los militares para su salida del Gobierno, la continuidad constitucional de la corporación armada ha sido eficazmente preservada. Aún más, «cuanto mayor ha sido esta protección, mayor ha sido el poder de veto que durante el período de transición han obtenido» (Varas: 1990). De esta manera, el proceso de transición política supuso bajos niveles de incertidumbre respecto al futuro de la institución militar. En definitiva, el principal problema derivado de la transición es la preservación, dentro del régimen democrático, de las prerrogativas políticas e intereses institucionales de las Fuerzas Armadas (Stepan: 1988b).

Esta problemática, el papel de los militares durante la transición, deriva del hecho de que algunas fuerzas políticas experimentaron un proceso donde las Fuerzas Armadas no sólo fueron el principal actor político, sino que además desarrollaron un corpus ideológico sustitutivo de los actores tradicionales (Rial: 1990a). Por ello, se hace necesario reformular los análisis sobre el autoritarismo militar tomando en cuenta los intentos institucionales que esos regímenes llevaron a cabo para redefinir la relación sociedad-Estado.

En lo que respecta al segundo de los elementos considerados en este, se muestra como imprescindible para el proceso de consolidación democrática arbitrar un nuevo modelo para las relaciones cívico-militares, un tipo de relación entre la corporación militar y el Estado donde se identifiquen de manera explícita las condiciones, el contenido y los límites de estas relaciones. La clave se encuentra en una doble dimensión: lograr ejercer un control civil efectivo sobre las Fuerzas Armadas y restaurar la dimensión profesional de la función militar (Varas: 1990). Las bases de este nuevo tipo de relaciones pasan por la modificación del modelo histórico de enclaustramiento de las Fuerzas Armadas. La superación de este modelo se debe lograr a través de un mayor control social sobre los militares, su subordinación a la sociedad civil y una disminución de todo aquello que no sea estrictamente la tarea de la defensa nacional y la defensa del la unidad territorial y el orden constitucional (Rial: 1990b). En este contexto surge como principal área de tensión entre el Estado, la sociedad civil y las Fuerzas Armadas los problemas vinculados con las nuevas misiones, organización y estructura que se asignen a la institución militar, así como con el tipo de control que impongan sobre ésta los gobiernos democráticos (Stepan: 1988a).

Con relación a estos últimos problemas, es importante subrayar la modificación experimentada en el ámbito internacional durante la presente década y, de manera conexa, la cuestión de la misión de la institución militar en el ámbito de las sociedades democráticas.

En primer lugar, las transformaciones de las realidades geopolíticas han influido notablemente sobre las formas de percepción de la amenaza en la institución castrense. Así, mientras que los golpes de Estado del año 1936 respondieron a lo que las Fuerzas Armadas consideraron el peligro comunista, con la caída del socialismo real y la modificación de los intereses geopolíticos de los Estados Unidos, el enemigo de las décadas pasadas se ha desdibujado. De esta manera, el problema de las nuevas amenazas propias de nuestros tiempos y la cuestión más general del orden amenazado por el desmembramiento del Estado-Nación han pasado a ocupar los temas prioritarios de la agenda militar española. En la actualidad, surge el antiguo temor ante la supresión del orden vigente y la instauración de otro tipificado como totalitario, la percepción del peligro para las Fuerzas Armadas ha terminado siendo la mera desaparición de cualquier forma de orden.

En segundo término, los legados autoritarios de las transiciones políticas y los desafíos que éstos presentan para la consolidación democrática no pueden subsumirse únicamente a la institución militar, sino que deben tomar en cuenta la interacción de ésta con las realidades políticas nacionales. De esta forma, la organización de la misión de las Fuerzas Armadas en una realidad democrática se relaciona con el tipo de funciones desempeñadas por éstas en los procesos de transición. El retiro militar de la conducción política estatal no se debió a su derrota política, que no la hubo, sino que respondió a una opción de defensa corporativa. Así, el retorno de las Fuerzas Armadas a sus funciones tradicionales se complementó, al mismo tiempo, con una voluntad latente de intervención, así como con una realidad de influencia y poder de veto sobre los diseños civiles de las políticas nacionales.

En conclusión, las nuevas misiones, organización y estructura que se han asignado a las Fuerzas Armadas por los gobiernos democráticos es una temática de compleja definición. La misma se encuentra atravesada por una variedad de factores: el legado transicional —que dejó unas Fuerzas Armadas con experiencia de gobierno y en algunos casos con un corpus ideológico estructurado y autónomo del sistema político y de la sociedad civil—, el nuevo contexto geopolítico internacional, las percepciones militares de las nuevas amenazas y los intereses corporativos de la institución castrense definen un área difusa de oposición a las reformas modernizantes de profesionalización y disminución del tamaño de la institución militar que se hace más obvio con la carencia de educación en la conciencia nacional de defensa común como dictan las Leyes en vigor, función que desarrollaban los Ejércitos con la recluta obligatoria o mixta que ha dado lugar a la perdida de identidad nacional de los jóvenes y, ya menos jóvenes españoles.


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INFORME: ¿Porqué dicen los medios que Rusia va a invadir Ucrania? Se lo explicamos: Disputas internas y la nueva guerra fría. El contexto que falta de Ucrania cuando pregona un ‘golpe’ de Rusia

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Recientemente, y en un contexto de tensión local y regional, el presidente de Ucrania, Vladímir Zelenski, se ha dedicado a acusar a Rusia de estar preparando un golpe por estas fechas, principios de diciembre, en connivencia con oligarcas ucranianos del calibre de Rinat Ajmétov. Unas declaraciones que poco tardaron en viralizarse gracias a comentaristas afines a la OTAN y a EE.UU. Comentaristas cuyo único argumento para creer ciegamente en las palabras de Zelenski era que Rusia está concentrando tropas cerca de la frontera ucraniana. Algo que Rusia ha reconocido pero contextualizado en lo que, denuncia Moscú, es una respuesta a la militarización del Mar Negro. Porque si la concentración de tropas de un país, en un territorio soberano de ese mismo país, es un argumento, Ucrania también está trasladando equipos y personal a las zonas de conflicto en el este del país; abandonando –parece ser– todo intento pacífico de la guerra.

Si hay algo cierto entre todo este ruido, es que las declaraciones de Zelenski no sorprenden, ya que está librando una batalla política interna. El presidente ucraniano eligió hacer los comentarios a puerta cerrada, solo a medios muy concretos que, sabía, iban a amplificar sus palabras de manera acrítica. Ajmétov, el hombre que supuestamente facilitaría dar el golpe a Rusia, inicialmente apoyó a Zelenski; como también apoyó su caza de brujas a opositores y oligarcas no afines. Y de hecho si Ajmétov se ha vuelto contra Zelenski, no es por simpatizar con Moscú; más bien es por desavenencias con la política gubernamental de luchar contra la corrupción, en un contexto de protestas promovidas por la extrema derecha vinculada al anterior presidente Petro Poroshenko. Protestas que, como dato para rizar aún más el rizo, acusan a Zelenski de ser un «agente ruso» por haber empezado su mandato proponiendo algo tan atrevido como una solución diplomática al conflicto del este de Ucrania. Una propuesta de solución que ya prácticamente ha abandonado.

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Zelenski, que llegó al poder en Ucrania por todo lo alto, está en horas bajas. Muy bajas. Y es de eso de lo que se están aprovechando tanto Ajmétov como Poroshenko para atacar al presidente desde sus canales de televisión. Ataques que no están motivados por rusofilia, sino que más bien responden a sus ambiciones personales. La figura del presidente ucraniano ha sufrido múltiples golpes en su popularidad debido a la falta de mejoras económicas decisivas, al auge de formaciones regionalistas o las continuas destituciones de importantes reformistas y cargos como el fiscal general, Ruslan Riaboshapka; el primer ministro, Oleksiy Honcharuk, o el Gobernador del Banco Central, Yakov Smoliy, entre otros muchos. Destituciones motivadas, generalmente, por presiones de las élites de oligarcas como Igor Kolomoisky, que llevaron a Zelenski a ser quien es hoy.

¿Y qué ganan EE.UU. o la OTAN respaldando a Zelenski en sus luchas internas? Ganan argumentos. Ganan razones para justificar su presencia cerca de las fronteras con Rusia.

Y es, en este contexto, en el que Zelenski intenta huir hacia adelante, desvirtuando a sus rivales asociándolos a una especie de conspiración rusa. Se ha llegado a especular con que Rusia se prepara para una acción limitada como la vivida en Georgia en 2008 en respuesta al ataque a Osetia del Sur ordenado por Saakashvili. Recuerdos de Georgia, porque los enfrentamientos posteriores al Maidan borraron o dañaron muchas de las fronteras políticas, y porque la situación se ha visto agravada por complicados procesos internos que tienen lugar en los estados de la UE, así como de los EE.UU., Ucrania y Rusia.

Lo cierto es que la OTAN sigue sin dar garantías claras a Ucrania para su membresía. Con el proceso bloqueado, solo quedan las garantías de carácter ideológico –como respaldar y ampliar los mensajes incendiarios del mandatario de turno–, así como el gran y constante apoyo militar a Kiev que tanta preocupación causa al Kremlin; un Kremlin que ve cómo peligran sus líneas rojas. Y es entonces cuando cobra sentido que la fantasía de un golpe de Estado en Ucrania promovido por Rusia llene horas en telediarios y páginas en periódicos. Un golpe que todo el mundo debe de conocer y contra el que nadie parece estar dispuesto a actuar. Porque muy probablemente, todo se basa en una mentira. Una mentira necesaria para tapar una peligrosa verdad. Peligrosa para Zelenski; y es que sus anteriores aliados se están convirtiendo en enemigos que bien gustosos lo querrían ver caer. Por eso, el presidente necesita más que nunca defenderse de sus enemigos con fantasmas.

¿Y qué ganan EE.UU. o la OTAN respaldando a Zelenski en sus luchas internas? Ganan argumentos. Ganan razones para justificar su presencia cerca de las fronteras con Rusia. Crimea es una zona problemática. A estas alturas la península está perdida para Ucrania, lo que hace que el conflicto en el este represente un escollo mayor. La posible búsqueda de una solución militar en esos territorios, evidenciada por la adquisición de nuevo equipamiento, las continuas violaciones del alto el fuego, así como una retórica más agresiva de los mandos y políticos ucranianos, representan una alteración de la balanza para el Gobierno ruso, que considera a Ucrania como la parte derrotada tras la debacle de Debáltsevo en febrero de 2015 y la cumbre que dio lugar a los protocolos de Minsk-II. Pero ni Kiev ni sus aliados pueden permitirse una resolución así.

La falta de compromiso a la hora de negociar con las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, la falta de compromiso para implementar lo acordado, en parte explicada por las desavenencias internas en Kiev entre los sectores diplomáticos frente a los belicosos, motivan a cada una de las partes para recordar cuáles son los límites. Rusia no va a tolerar que se traspasen su líneas rojas en el este, pero Ucrania no va a tolerar una mayor influencia rusa.

Las tensiones entre Bielorrusia y la UE, la presión de los miembros de la UE más proclives a mostrar dureza, así como la retórica mediática referida al despliegue de armas de largo alcance o tropas por parte de EE.UU. y la OTAN en Ucrania, la consecuente respuesta rusa con despliegues en la frontera Ucraniana o en Bielorrusia, no hacen otra cosa que complicar más la situación y tensar una cuerda ya de por sí tensa. Rusia sabe que no puede influir en el día a día político-ideológico de Ucrania en su conjunto, pero le interesa que ésta permanezca mayormente en una posición de neutralidad. Para eso hace falta redefinir antiguos conceptos y alcanzar nuevos consensos en un mundo cada vez más peligroso. Y eso, desde luego, significa no andar inventando o reproduciendo discursos belicosos de manera acrítica. Eso, desde luego, significa no andar inventándose golpes e invasiones ficticios. Porque cabe recordar, que los fantasmas que se utilizan en luchas internas, pueden provocar horrores regionales y quién sabe si globales.

 

  • Alberto Rodríguez García.
  • Artículo elaborado con la colaboración de Boyan Tsonev.

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«Castilla y León necesita a VOX» Por Enrique Miguel Sánchez.

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Los medios de comunicación, con carácter general, minimizan o incluso silencian las intervenciones de Abascal y de VOX.

Pero Vox es ya la tercera fuerza en el Congreso, con 52 diputados, y ha venido para decir lo que muchos callan. Vox es el partido que puede enderezar al PP para que rectifique su débil posición ante el separatismo o ¿acaso ha reconocido el PP que la gestión del 155 fue pusilánime? Rajoy hizo jurídicamente una aplicación del 155 llena de posibilidades, pero no tuvo el valor de ponerla en marcha y España perdió una gran oportunidad.

El PP sigue por el mismo camino. Se saca inventitos de la manga. Ante la promoción, con dinero público, del catalán en lugar del valenciano, el PP ha anunciado su intención de aprobar una nueva «ley de promoción y defensa de la identidad, señas y autonomía valencianas». Muy bien, pero ¿a qué espera para promover una ley similar para la españolidad? ¿Defiende acaso el PP al español/castellano como lengua vehicular de la enseñanza en España? ¿No es acaso eso lo que se desprende del artículo 3 de nuestra Constitución? Rajoy, aunque brevemente, suspendió las embajadas catalanas, pero ¿propone algo así el PP? VOX ha sido claro y firme. Ignacio Garriga, Presidente del Grupo Parlamentario de VOX en el Parlamento de Cataluña, ha propuesto la suspensión de la autonomía catalana como forma rotunda de enfrentarse ante el separatismo rebelde que margina a los hijos de los castellanos parlantes en las escuelas. Por cierto, Ignacio Garriga es un catalán español mulato lo que desmiente el supuesto racismo de VOX.

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Otro inventito de Casado: El PP plantea una Inspección que vigile el uso del castellano en la enseñanza en Cataluña y revisar los libros y denegar la expedición de títulos si la Generalitat no aplica el 25% de enseñanza en español. ¿Por qué es un inventito? Porque el PP no va a tener el valor de hacerlo nunca, aunque ya es un partido en extinción en Cataluña, donde hoy cuenta con apenas dos diputados frente a los 11 de VOX. Ante la Cataluña que se quiere Vaciar de españoles, VOX ha recogido el voto de los catalanes españolistas. Igualmente, aquí en Castilla León, VOX se presenta como el partido que con sinceridad y firmeza luchará por dar soluciones a una España vaciada que está en el corazón de España.

El PP de Casado, y por tanto de Mañueco, no sabe enfrentarse a la Memoria Histórica que está destruyendo el clima de reconciliación con el que aprobamos la Constitución. Casado propugnó otro inventito, aprobar una Ley de Concordia que sustituyese a la sesgada Memoria Histórica. Fue un gesto, de mera imagen sin contenido. Cuando llegó al poder en diciembre de 2018 gracias al voto “gratis” de VOX, estaba vigente la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía aprobada en marzo de 2017. Sin embargo, el PP no se atrevió a derogarla, y tampoco se ha atrevido cuando, en diciembre de 2021, VOX ha presentado su Ley de Concordia para Andalucía.

 La falta de firmeza del PP a nivel nacional ha condenado al olvido a Castilla y León por no saber unir fuerzas con VOX, para poner en evidencia al gobierno de Sánchez ante las concesiones a separatistas y etarras, muchas de ellas de contenido económico, que han favorecido a Cataluña, País Vasco y territorios amigos del PSOE, y perjudicado a otros.

“El miedo a que les llamen ‘fachas’ sigue congelando al PP”, declaraba hace un par de semanas José Luis Lopez Linares, autor de la excelente película documental “España, la primera globalización’, que debería ser de obligada proyección en todos los colegios en la asignatura de Historia de España, y que combate con datos la leyenda negra que se ha creado, y asumido por muchos, sobre nuestra historia.

El PP, aunque ya ha comprobado en Murcia, Madrid y Castilla León que Ciudadanos no es un partido de fiar, sigue no obstante descalificando a VOX, que sería su aliado leal y natural y sigue deseando desterrarlo. Recuerda esta situación al hermoso poema “Castilla” de Manuel Machado “Por la terrible estepa castellana, al destierro, con doce de los suyos -polvo, sudor y hierro- el Cid cabalga”. Sin embargo, para bien de Castilla León, VOX no se va a ir al destierro, sino que ha venido para quedarse y para dar a España la ilusión solidaria que necesita en estos momentos. Todas las encuestas apuntan a que la suma de PP y VOX alcanzará la mayoría absoluta. Ahora le toca a los castellano-leoneses decidir si prefieren un gobierno fuerte o uno débil. Si desean lo primero, es importante que VOX obtenga muchos diputados, aunque no alcance al PP. Pensémoslo, Castilla-León y España necesitan a VOX.


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«Este es el nuevo arzobispo castrense de España» por el Coronel Efrén Díaz Casal

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Como español respetuoso con la ley y el orden para impedir que España sea un país sin ley en el que cada cual cometa los desmanes que le dé la gana y los demás a callar, y como militar retirado que mantiene vivo su juramento de hace años en defensa de España de “guardar la Constitución (ordenamiento jurídico) como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey …” a cambio de mi propia vida, me siento obligado a informar a mis compatriotas en relación al proceder del nuevo Arzobispo Castrense, Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan Antonio Aznárez Cobo.

Desde su nombramiento como Arzobispo Castrense de España el pasado 15 de noviembre, le envié 2 correos electrónicos a su cargo de Vicario General de la diócesis de Pamplona-Tudela, sin respuesta hasta la fecha e ignorando por tanto si los ha leído.

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En la mañana del pasado domingo 09/01/2021, tomó posesión de su actual cargo de Arzobispo Castrense y, ante su silencio a mis 2 correos anteriores, el pasado martes 11/01/2022, dada la trascendencia del caso, desde la lógica y con ánimo constructivo le remití un mensaje sometiendo a su consideración unas reflexiones semejantes a las presentes esperando encontrar en Monseñor Aznárez el interlocutor válido para mantener un diálogo racional que cualquier mente lúcida pudiera comprender.

Hasta la fecha, el prelado en cuestión no ha tenido la cortesía de responder a ninguna de mis misivas, lo que denota su manifiesta hostilidad hacia mí sin que por mi parte hayan existido motivos que la sustenten. No obstante, si se sintiese ofendido, ruego que me explique los motivos para presentarle mis excusas.

En todo caso, con tanta franqueza como racionalidad, comunico a Monseñor Aznárez que su incomprensible animosidad hacia mí no se compadece con mi solicitud de entrevista en mi precitado correo del pasado 11/01/2022 en el que, coincidiendo con sus deseos de recibir la ayuda de su nueva feligresía para trabajar en equipo, le ofrecía mi colaboración para la tramitación legal de actos religiosos en la vía pública.

El displicente trato que el aludido me está aplicando es totalmente discordante con  los tres aspectos que destacó en sus palabras de toma de posesión, de su trabajo como obispo consistentes en “curar, cuidar, y acompañar sin imposiciones, con delicadeza, con respeto, con ternura, recordando que la Palabra de Dios, los sacramentos y la comunidad nos ayudan a que surjan en nosotros los mismos sentimientos de Jesús”.

Asimismo, la incomprensible animosidad con que me fustiga el nuevo Arzobispo Castrense se aleja del objetivo de conocer a sus diocesanos, expresado por él mismo en su toma de posesión, en tanto que la correlación entre sus referencias a “la Justicia de Dios que supone cuidar, acoger liberar, salvar, pero no de cualquier manera, no atropellando, avasallando o imponiendo sino actuando con respeto y con ternura”, constituye una hueca declaración de intenciones comparada con el trato que me viene dispensando, semejante al que se aplica a los delincuentes, por cuanto me veo en la penosa obligación de informarle que los delincuentes son los que contumazmente vulneran la ley, concluyendo su homilía ofreciéndose “para servir a Dios y a la feligresía castrense” que no soporta la más benigna confrontación con la realidad.

Reitero a mi gratuito Torquemada que mis misivas solamente pretenden que la Iglesia Española cumpla la Ley Orgánica 9/1983, reguladora del derecho de reunión, que determina el procedimiento legal para la tramitación de actos religiosos en la vía pública para evitar que España sea un país sin ley en el que cada ciudadano es libre para cometer cualquier desmán, incluidos incidentes promovidos por miembros de alguna parroquia castrense opuestos a acatar la mencionada ley sin aportar más razones que su propia voluntad.

Solamente me limito a cumplir cuanto figura en las páginas 46, 47 y 48 del Manual para la gestión policial de la diversidad religiosa GESTIÓN POLICIAL DE LA DIVERSIDAD RELIGIOSA (esmadrid.com), elaborado por la Unidad de Gestión de la Diversidad de la Policía Municipal de Madrid, con la participación del Arzobispado de Madrid y editado por el Área de Gobierno de Salud, Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento de Madrid, figura que “la normativa reguladora para la tramitación de actos religiosos en la vía pública es la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del Derecho de Reunión”.

El enojado silencio del nuevo Arzobispo Castrense vulnera la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión cuyo Artículo octavo dispone que “La celebración de reuniones en lugares de tránsito público y de manifestaciones deberán ser comunicadas por escrito a la autoridad gubernativa correspondiente por los organizadores o promotores de aquéllas…”

Al no estar consideradas las autoridades municipales como autoridades gubernativas en ningún texto legal español, los actos religiosos en la vía pública deben tramitarse de conformidad con la aludida normativa, es decir “comunicando dichos actos religiosos en la vía pública a las correspondientes delegaciones o subdelegaciones del Gobierno”, no “solicitando autorización al respectivo ayuntamiento” como evidencia la silenciosa e irritada actitud de Monseñor Aznárez, impropia de su dignidad eclesiástica.

De otra parte, el prelado en cuestión demuestra una dudosa crianza y un cuestionable civismo al no responder a mis misivas como católico y feligrés suyo que no pretende más que el respeto a la ley, sobre todo por parte de una institución como la Iglesia cuya ejecutoria debe ser ejemplar y distinguirse de la de los delincuentes.

La esperpéntica actitud del infrascrito alcanza su cénit irritándose inconscientemente con cuanto figura en las páginas 46, 47 y 48 del Manual para la gestión policial de la diversidad religiosa GESTIÓN POLICIAL DE LA DIVERSIDAD RELIGIOSA (esmadrid.com) elaborado por la Unidad de Gestión de la Diversidad de la Policía Municipal de Madrid, editado por el Área de Gobierno de Salud, Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento de Madrid que, con la participación del Arzobispado de Madrid, coincide con mis razones al expresar que “la normativa reguladora para la tramitación de actos religiosos en la vía pública es la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del Derecho de Reunión”.

Por cuanto antecede invito al nuevo Arzobispo Castrense a que, como el más elemental discernimiento demanda, confronte sus razones con las mías para extraer y comunicar a la opinión pública las conclusiones pertinentes y mantenerse en sus trece o rectificar.

Resulta obligado reseñar que el pasado 28 de diciembre grupos feministas favorables al aborto se manifestaron en Madrid ante una clínica abortista gritando “¡Vamos a quemar la Conferencia Episcopal!”, ignorando que el nuevo Arzobispo Castrense ya está en ello para ahorrarles trabajo.

No parece que el presente caso sea propio del Juzgado de Guardia sino del Psiquiatra de Urgencias.

Con estas credenciales este inquisidor de oído no puede esperar ser bien recibido por gente civilizada, y menos por la feligresía castrense.

En espera de la respuesta de Monseñor Aznárez que el divino precepto de amor al prójimo y el civismo exigen, quedo a su entera disposición para cuantas cuestiones estime pertinente plantearme en relación a lo expuesto.

Efrén Díaz Casal

Coronel de Infantería (R)


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INFORME COMPLETO: «Situación actual de la pandemia por COVID-19 en España» por el Doctor Juan Manuel Jiménez Muñoz

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Considero que este artículo es un servicio público, ya que pretende ayudar a personas con COVID o con sospecha de COVID. Ruego a mis lectores que lo difundan todo lo posible por cualquier red social a su alcance.

1-¿Qué cepa vírica COVID está circulando ahora en España?

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Casi todos los virus COVID circulantes en este momento son variedad Ómicron (muy contagiosa, pero de pronóstico leve). Ya circula muy poco de la variedad Delta (menos contagiosa pero más capaz de dar complicaciones graves).

2-¿Quiénes se han contagiado desde principios de diciembre hasta ahora con alguna de esas dos variantes COVID?

La mitad de los españoles se ha contagiado ya con absoluta seguridad (23 millones de personas), y acabaremos enero-febrero con un 80%-90% de españoles contagiados. Es imparable.

3-¿Son graves los síntomas de esta nueva sexta ola?

En su inmensa mayoría son cuadros leves, muy leves o incluso contagios sin síntomas. Eso se debe, fundamentalmente, a dos motivos: (1) la variante Ómicron es muy contagiosa, pero poco severa; (2) el 93% de los españoles está correctamente vacunado, y ambas variantes víricas (Ómicron y Delta) responden muy bien a la protección que ofrece la vacuna.

4-¿Quiénes son ahora las personas con más probabilidad de ingresar en la Planta de los Hospitales por complicaciones graves del COVID?

Son cuatro grupos de pacientes: (1) los mayores de 80 años; (2) las personas inmunodeprimidas por cualquier motivo (cáncer, quimioterapia, SIDA, etcétera); (3) las personas con patologías crónicas importantes (diabetes, EPOPC, neuropatías, etcétera); y (4) las personas que no se han vacunado o que no tienen puestas todas las dosis aconsejadas a su edad.

5-¿Quiénes son ahora las personas que están necesitando ingresos en las UCIS por complicaciones muy graves, o incluso mortales, del COVID?

El 80% de las personas ingresadas ahora mismo en todas las UCIS de España pertenecen a ese minoritario grupo del 7% poblacional no vacunado. El 20% restante de ingresados en las UCIS corresponde a personas correctamente vacunadas, pero con menor respuesta a la vacuna: individuos con patologías crónicas, inmunodeprimidos o de avanzada edad. Casi todos los ingresados en las UCIS están contagiados por la variedad Delta.

6-¿Ha cambiado la forma de abordar la sospecha de contagio por COVID?

Sí. Desde el pasado 29 de diciembre hay un nuevo protocolo nacional que se basa en una realidad incontrovertible: los servicios sanitarios de Atención Primaria y de los Hospitales no pueden atender A LA VEZ a 23 millones de españoles con COVID, y a otros 23 millones que son contactos de los anteriores. Estamos colapsados. Ni siquiera con las plantillas de sanitarios al completo sería posible atender a todos los españoles a la vez; mucho menos con un porcentaje muy importante de médicos y enfermeras de baja laboral por COVID, que no se pueden sustituir porque ya no queda nadie en España a quien contratar.

7-¿Qué hago si soy contacto de una persona que ha dado positiva, pero yo NO tengo síntomas y, además, estoy correctamente vacunado?

Nada. Absolutamente nada. No tienes que hacer nada. No tienes que hacerte un test en el Centro de Salud. No tienes que ir al médico a contarlo. No tienes que ir a la farmacia a hacerte un test de antígenos. Y no tienes que quedarte en casa guardando cuarentena (mucho menos de baja laboral). Sigue haciendo tu vida normal, y no olvides la mascarilla.

8-Ya, doctor. Pero yo no me quedo muy tranquilo. Además, tengo un ligero picorcillo en la garganta. Prefiero ir a la farmacia y hacerme un test.

Bueno. Es tu decisión. Si te da negativo, haz lo dicho más arriba. Si te da positivo… te acabas de ganar siete días de aislamiento en tu domicilio (con o sin baja laboral, según el caso). Pero no hace falta que vengas al Centro de Salud a confirmar la positividad de los test de antígenos de la farmacia. Si dan positivo, eres positivo. Por mucho que nos insistas, no te vamos a pedir una PCR confirmatoria. Lo siento. Punto final.

9-¿Qué hago si soy contacto de una persona que ha dado positiva, pero yo NO tengo síntomas, y NO ESTOY VACUNADO?

En tu caso, por no estar vacunado, hay que hacer como en la primera ola: directamente siete días de aislamiento en tu domicilio (con o sin baja laboral). No tienes que venir al Centro de Salud a contar tu caso, ni al Hospital. No necesitas hacerte test alguno, ni en farmacia ni en el Centro de Salud (daría igual el resultado: te tienes que aislar siete días, en cualquier caso). No insistas en el Centro de Salud pidiendo test: no te corresponden. Pero si no te quedas tranquilo, ve a la farmacia.

10-¿Qué hago si he dado positivo en un test de antígenos o en una PCR?

Hay dos posibilidades, que son idénticas en vacunados y en no vacunados: (1) Si los síntomas son leves o ausentes… cumple siete días de aislamiento en tu domicilio (con o sin baja laboral) sin necesidad de consultar a nadie. Bueno, salvo que seas tenista de élite. En dicho caso, vete a Australia y haz lo que salga del arco del triunfo. (2) Si los síntomas te parecen graves (fiebre alta que no cede, falta de aire, ahogo, etcétera) … acude a la Urgencia del Hospital para que allí decidan si te tienen o no que ingresar.

11-Doctor: tenemos casos de COVID en mi casa, pero nadie nos ha llamado para preguntar cómo estamos ni para rastrear a los contactos.

En primer lugar, desde el 29 de diciembre pasado ya no hay rastreo en España: estamos todos contagiados o a punto de contagiarnos. Ya no es necesario rastrear nada. Los contagios son comunitarios. No en brotes. Nadie te llamará para estudiar los contactos. En segundo lugar, se están priorizando las llamadas de seguimiento a los domicilios para los pacientes con COVID de edad avanzada o con patologías crónicas de riesgo. Si eres joven y sano, posiblemente no te llamaremos. Lo sentimos mucho, pero así están las cosas. Si tus síntomas son leves o ausentes… sofá y Neflitx en el domicilio. Si son graves… al Hospital.

12-¿Algo que recordar para los próximos dos meses?

Sí. Que estamos en medio de una emergencia nacional. El autocuidado y el sentido común son las herramientas básicas en estos momentos cruciales. Usa la Sanidad (pública o privada) sólo si es estrictamente necesario. No nos chilles, que no somos sordos. Pocos, sí; pero no sordos. No “calientes” más las largas colas, pues ya bastante “calientes” nos llegan los enfermos. No repitas más que no te cogen el teléfono: ya lo sabemos. Ni hay líneas suficientes para tantas llamadas ni manos para descolgar. Estamos trabajando muy duro, aunque a ti no te lo parezca. No necesitamos tu aplauso, pero sí tu respeto. Y si no eres parte de la solución, eres parte del problema.

 

Firmado:

Juan Manuel Jimenez Muñoz.

Médico de Atención Primaria del Sistema Nacional de Salud (España).


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