Internacional
El magnate George Soros dona 220 millones de dólares al movimiento Black Lives Matter
Open Society Foundations, el grupo filantrópico fundado por el magnate George Soros invertirá 220 millones de dólares a favor de la batalla por la justicia racial en los Estados Unidos . Se trata de una gran suma que sostendrá por años la actividad de varios grupos afroamericanos que se sitúan en primera línea de la lucha y la toma de conciencia contra el racismo.
Este movimiento del magnate de origen húngaro George Soros llega tras la ola de protestas que cruzó el país después de la muerte de George Floyd en Minneapolis, un hombre afroamericano que perdió la vida en manos de la policía de esa ciudad de Estados Unidos.
De ese dinero, se invertirán 150 millones de dólares en donaciones para algunas organizaciones, incluida el fondo Black Voters Matter, los Votantes Negros Importan, y Reparadores de la Brecha, un grupo fundado por el reverendo William J. Barber II.
El dinero también financiará otros movimientos afroamericanos, como Equal Justice Initiative, Iniciativa de Igualdad Judicial, fundada por el abogado de derechos civiles Bryan Stevenson e inmortalizada en la película Just Merecy. Otros 70 millones de dólares serán utilizados para apoyar cambios en la policía y la justicia penal, prácticas y formación política para jóvenes.
“Es inspirador y poderoso experimentar este momento de transformación en el movimiento de justicia racial. Nos sentimos honrados de poder asistir al trabajo vital de luchar por los derechos, la dignidad y la equidad de las personas oprimidas en todo el mundo, iniciado por nuestro fundador y presidente, George Soros”, asegura el presidente de la Open Society Foundations, Patrick Gaspard, en un comunicado.
“Ver a personas de todos los ámbitos de la vida, de todas las edades, religiones, colores y credos, marchar juntos por la vida de los negros y la justicia racial ha sido profundamente conmovedor, y nunca he tenido más esperanzas en nuestra capacidad colectiva para impulsar esta unión profundamente imperfecta más cerca de sus ideales”, añade.
“Debido a que sabemos que este trabajo es un maratón y no un sprint, Open Society está otorgando subvenciones de cinco años a cada una de estas organizaciones, para que puedan pensar en grande y planificar a largo plazo”, concluye.
“Es momento de tomar medidas urgentes y osadas para abordar la injusticia racial en los Estados Unidos», señala Alex Soros, hijo del magnate de origen húngaro y vicepresidente de la fundación a través de otro comunicado. George Soros, que cumplirá 90 años el próximo mes de agosto, sobrevivió a la invasión del nazismo en la ciudad de Budapest durante la Segunda Guerra Mundial.
“Estas inversiones permitirán a los líderes legitimados de la comunidad negra reimaginar la vigilancia policial, poner fin a los encarcelamientos masivos y eliminar las barreras a la igualdad de oportunidades que fueron las fuentes de la inequidad social durante demasiado tiempo”, concluye.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
